Al fin la construcción de Estí
Publicado 2000/04/04 23:00:00
El anuncio oficial del inicio de la construcción de la hidroeléctrica de Estí, previsto para julio próximo, es indicativo de la determinación gubernamental de retomar la alternativa de explotar el enorme potencial de energía hidráulica con que cuenta el país.
Hay que tener presente, que la electricidad generada mediante hidroeléctricas es mucho menos cara y más limpia que la derivada de la combustión de hidrocarburos.
En Europa y Japón, las carencias de recursos hídricos, les ha forzado a recurrir a la energía nuclear, abundante y barata, pero no exenta de riesgos (recordemos Chernobil). Anteriormente, recurrieron al carbón natural, menos costoso que los hidrocarburos, pero muy sucio y contaminante, el cual, sin embargo, continúa usándose aunque en forma decreciente.
Estados Unidos tiene grandes hidroeléctricas; pero su gigantesca industria exige exorbitantes cantidades de energía, haciéndolas insuficientes, por lo que suple su enorme déficit con electricidad generada de la quema de carbón e hidrocarburos, y con sus plantas nucleares.
Panamá, en cambio, es afortunada porque posee vastos recursos hídricos que pueden explotarse para generar electricidad limpia y más barata; pero tales permanecen inexplotados en su enorme mayoría.
Las hidroeléctricas de Bayano, Estrella-Los Valles y La Fortuna, son no obstante nuestro puesto de avanzada. Y justo es reconocer al general Omar Torrijos el haber tenido la visión de construirlas, al margen de los cuestionamientos por su exagerado costo e imputaciones de mal manejo. El hecho es que la tríada, sumadas a la ampliación de la presa alta de La Fortuna, construida durante la administración del presidente Endara, suple más de la mitad de la electricidad que hoy producimos.
Cierto es que tenemos la energía más cara del mundo, o al menos muy cerca de serla; pero sería peor si dependiéramos exclusivamente del petróleo para producirla. Y en el futuro esa situación será peor con el oro negro que se vislumbra escaso, caro y manipulable por los productores y distribuidores.
En ese escenario las perspectivas de la generación eléctrica por hidroeléctricas son hoy promisorias para nuestro país, considerando no sólo a Estí, sino también a las gigantescas represas previstas para el tercer juego de esclusas del Canal.
Pero tanto este último proyecto como otros, tales como la hidroeléctrica del Tabasará, requerirán de la firme determinación de los sucesivos gobiernos presente y futuros, de llevarlos a la realidad, pensando en el mayoritario y superior interés nacional, por sobre la oposición circunstancial de comunidades de lugareños, a quienes habrá que enseñar un mejor sentido de las prioridades.
Hay que tener presente, que la electricidad generada mediante hidroeléctricas es mucho menos cara y más limpia que la derivada de la combustión de hidrocarburos.
En Europa y Japón, las carencias de recursos hídricos, les ha forzado a recurrir a la energía nuclear, abundante y barata, pero no exenta de riesgos (recordemos Chernobil). Anteriormente, recurrieron al carbón natural, menos costoso que los hidrocarburos, pero muy sucio y contaminante, el cual, sin embargo, continúa usándose aunque en forma decreciente.
Estados Unidos tiene grandes hidroeléctricas; pero su gigantesca industria exige exorbitantes cantidades de energía, haciéndolas insuficientes, por lo que suple su enorme déficit con electricidad generada de la quema de carbón e hidrocarburos, y con sus plantas nucleares.
Panamá, en cambio, es afortunada porque posee vastos recursos hídricos que pueden explotarse para generar electricidad limpia y más barata; pero tales permanecen inexplotados en su enorme mayoría.
Las hidroeléctricas de Bayano, Estrella-Los Valles y La Fortuna, son no obstante nuestro puesto de avanzada. Y justo es reconocer al general Omar Torrijos el haber tenido la visión de construirlas, al margen de los cuestionamientos por su exagerado costo e imputaciones de mal manejo. El hecho es que la tríada, sumadas a la ampliación de la presa alta de La Fortuna, construida durante la administración del presidente Endara, suple más de la mitad de la electricidad que hoy producimos.
Cierto es que tenemos la energía más cara del mundo, o al menos muy cerca de serla; pero sería peor si dependiéramos exclusivamente del petróleo para producirla. Y en el futuro esa situación será peor con el oro negro que se vislumbra escaso, caro y manipulable por los productores y distribuidores.
En ese escenario las perspectivas de la generación eléctrica por hidroeléctricas son hoy promisorias para nuestro país, considerando no sólo a Estí, sino también a las gigantescas represas previstas para el tercer juego de esclusas del Canal.
Pero tanto este último proyecto como otros, tales como la hidroeléctrica del Tabasará, requerirán de la firme determinación de los sucesivos gobiernos presente y futuros, de llevarlos a la realidad, pensando en el mayoritario y superior interés nacional, por sobre la oposición circunstancial de comunidades de lugareños, a quienes habrá que enseñar un mejor sentido de las prioridades.

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