"Alcanzamos por fin la victoria"
Publicado 2004/11/03 00:00:00
- MEREDITH SERRACIN
El 3 de noviembre de 1903 -hace 101 años de esa feliz demostración patriótica- "alcanzamos por fin la victoria". Logramos con éxito la libertad nacional, la independencia nacional, el derecho soberano de un pueblo a un Estado independiente. Y lo conseguimos al recuperarse la identidad nacional y al rechazar cualquier otra dependencia. Así, pues, la independencia reconquistada significa el rechazo a toda hegemonía, y la libertad nacional recuperada, es también el respeto a los derechos humanos.
Decía el Dr. Ricardo J. Alfaro: "Lo que fue noble aspiración de Tomas Herrera en 1840, lo que buscó con su genio político Justo Arosemena en 1855, lo que constituyó el anhelo de los patriotas panameños en las diferentes épocas de la vida política de su tierra natal, vino a ser un hecho consumado, irrevocable y permanente mediante el esfuerzo y el coraje de Manuel Amador Guerrero en 1903. Como conspirador y como revolucionario Amador Guerrero puso de manifiesto cualidades de energía, de sagacidad y de inteligencia que le hicieron jefe indisputable del movimiento del 3 de noviembre y le llevaron después a la primera magistratura de la nueva República".
En efecto, el Dr. Manuel Amador Guerrero, fue el primer Presidente Constitucional de la República. Durante su gobiernos se trazaron las bases de la estructura nacional. En un país donde virtualmente no había nada de lo que requiere la vida moral y material de un Estado, era preciso crearlo todo. Era necesario organizar la administración pública, consolidar la relaciones internacionales, levantar el nivel intelectual; formar una ciudadanía preparada para las funciones del gobierno propio; estimular las industrias, proteger el comercio, fomentar la riqueza pública, en una palabra, dar aspecto decoroso de nación a la provincia pobre, de desarrollo incipiente y de cultura rudimentaria que alentaba la aspiración de ocupar con honra un puesto en la comunidad internacional.
Cuatro décadas después de la administración del presidente Amador Guerrero, asumió la dirección de la Nación, Don Enrique A. Jiménez, en su calidad de Presidente de la República (1945-1948) -período crítico de la postguerra-, pero supo aprovechar las circunstancias que se produjeron durante el tiempo de su gestión administrativa para convertir en realidades muchas obras que lo acreditan como uno de los estadistas panameños con extraordinaria visión de futuro.
Teoría y práctica se aunaban en su acción de gobierno, empeñado en dar a la Nación panameña todo el bien de su pensamiento y toda la capacidad de su acción redentora. Durante su administración de gobierno, una de las épocas más difíciles que conoce la historia de la República (sin contar con la hoy indispensable ayuda financiera internacional) el presidente Jiménez favoreció la educación pública con las siguientes aportaciones: La autonomía universitaria y la dotación de rentas fijas que garantizaran a la Universidad de Panamá su permanencia, más la creación de la Ciudad Universitaria, llegando a construirse sus tres primeros edificios en el sitio seleccionado por la administración para tal fin. La construcción del Colegio Abel Bravo de Colón; la nueva Escuela de Artes y Oficios; la Escuela Anexa a la Normal Juan Demóstenes Arosemena; el Colegio Félix Olivares C., de David; los primeros ciclos de Chitré y Las Tablas, igual que numerosas escuelas primarias esparcidas por el país. Fue la administración Jiménez la que hizo expedir la Ley 47, Orgánica de Educación, de 1946, inspirada por el Dr. José Daniel Crespo, uno de los más caracterizados ministros de Educación de nuestra era republicana.
En lo económico, son obras de su administración, entre otras, la creación del Consejo Nacional de Economía, la Zona Libre de Colón, la carretera a Portobelo y el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
En el ejercicio docente que me caracteriza como maestro de ciudadanos, la fecha de hoy me obliga a hacer una reflexión patriótica y un sincero llamado a mis compatriotas para replantear nuestra gratitud permanente a prócer Manuel Amador Guerrero, porque en la ejecución de los planos constructivos de la nacionalidad, él realizó obra notable cuyos lineamientos generales han señalado rumbos a todas las administraciones posteriores.
En ese día de la Patria, saludamos al Excelentísimo Sr. Presidente Constitucional de la República, Martín Torrijos E., en cuyo gobierno de la Patria Nueva, tiene fincada sus esperanzas este pueblo que lo eligió con plena convicción democrática, para el debido rescate y afirmación de la República.
Decía el Dr. Ricardo J. Alfaro: "Lo que fue noble aspiración de Tomas Herrera en 1840, lo que buscó con su genio político Justo Arosemena en 1855, lo que constituyó el anhelo de los patriotas panameños en las diferentes épocas de la vida política de su tierra natal, vino a ser un hecho consumado, irrevocable y permanente mediante el esfuerzo y el coraje de Manuel Amador Guerrero en 1903. Como conspirador y como revolucionario Amador Guerrero puso de manifiesto cualidades de energía, de sagacidad y de inteligencia que le hicieron jefe indisputable del movimiento del 3 de noviembre y le llevaron después a la primera magistratura de la nueva República".
En efecto, el Dr. Manuel Amador Guerrero, fue el primer Presidente Constitucional de la República. Durante su gobiernos se trazaron las bases de la estructura nacional. En un país donde virtualmente no había nada de lo que requiere la vida moral y material de un Estado, era preciso crearlo todo. Era necesario organizar la administración pública, consolidar la relaciones internacionales, levantar el nivel intelectual; formar una ciudadanía preparada para las funciones del gobierno propio; estimular las industrias, proteger el comercio, fomentar la riqueza pública, en una palabra, dar aspecto decoroso de nación a la provincia pobre, de desarrollo incipiente y de cultura rudimentaria que alentaba la aspiración de ocupar con honra un puesto en la comunidad internacional.
Cuatro décadas después de la administración del presidente Amador Guerrero, asumió la dirección de la Nación, Don Enrique A. Jiménez, en su calidad de Presidente de la República (1945-1948) -período crítico de la postguerra-, pero supo aprovechar las circunstancias que se produjeron durante el tiempo de su gestión administrativa para convertir en realidades muchas obras que lo acreditan como uno de los estadistas panameños con extraordinaria visión de futuro.
Teoría y práctica se aunaban en su acción de gobierno, empeñado en dar a la Nación panameña todo el bien de su pensamiento y toda la capacidad de su acción redentora. Durante su administración de gobierno, una de las épocas más difíciles que conoce la historia de la República (sin contar con la hoy indispensable ayuda financiera internacional) el presidente Jiménez favoreció la educación pública con las siguientes aportaciones: La autonomía universitaria y la dotación de rentas fijas que garantizaran a la Universidad de Panamá su permanencia, más la creación de la Ciudad Universitaria, llegando a construirse sus tres primeros edificios en el sitio seleccionado por la administración para tal fin. La construcción del Colegio Abel Bravo de Colón; la nueva Escuela de Artes y Oficios; la Escuela Anexa a la Normal Juan Demóstenes Arosemena; el Colegio Félix Olivares C., de David; los primeros ciclos de Chitré y Las Tablas, igual que numerosas escuelas primarias esparcidas por el país. Fue la administración Jiménez la que hizo expedir la Ley 47, Orgánica de Educación, de 1946, inspirada por el Dr. José Daniel Crespo, uno de los más caracterizados ministros de Educación de nuestra era republicana.
En lo económico, son obras de su administración, entre otras, la creación del Consejo Nacional de Economía, la Zona Libre de Colón, la carretera a Portobelo y el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
En el ejercicio docente que me caracteriza como maestro de ciudadanos, la fecha de hoy me obliga a hacer una reflexión patriótica y un sincero llamado a mis compatriotas para replantear nuestra gratitud permanente a prócer Manuel Amador Guerrero, porque en la ejecución de los planos constructivos de la nacionalidad, él realizó obra notable cuyos lineamientos generales han señalado rumbos a todas las administraciones posteriores.
En ese día de la Patria, saludamos al Excelentísimo Sr. Presidente Constitucional de la República, Martín Torrijos E., en cuyo gobierno de la Patria Nueva, tiene fincada sus esperanzas este pueblo que lo eligió con plena convicción democrática, para el debido rescate y afirmación de la República.

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