De leona y de corazón
- Jorge Luis Macías Fonseca
Lo folklórico de la política nacional se subraya -cada vez más- con las continuas y desafortunadas apariciones y manifestaciones de los que aspiran a ocupar el solio presidencial.
No hay argumentación coherente y valedera, ni sustancia ni perspectiva en los planteamientos, lo que sí se advierte es un fracasado esfuerzo por presentar lo que no se es, y por señalar lo que no se siente. En uno de los casos debemos decir que de lo anatómico, es decir desde aquello de corazón se transitó hacia lo somático -esto es la textura del cabello- es decir, la chola, para evolucionar hacia el reino animal, es decir leona, para sellar con esto las características que distinguen a la candidata presidencial.
La leona tiene por misión cazar y criar a los cachorros. Cuando las hembras madres van de cacería, otras leonas se ocupan de amamantar a sus crías, el mismo sentido maternal ocurre si encuentra a una cría pequeña, y si no se encuentran la madre la adoptan, sin discriminar con su propia cría. Estos nobles dotes en una especie irracional, le dan una especial connotación, los cuales les permiten ubicarse de manera legítima en el universo animal. No ocurre igual en los que, apresuradamente, buscan hacerse de lo benigno de otros géneros para soterrar su realidad. De pronto, lo que sí pudiese interesar es el amamantamiento, que en las leonas sirve para alimentar la prole, mientras que en la sociedad nuestra es empleado para engordar la casta politiquera y familiar que ha succionado de manera sostenida los fondos nacionales.
Cuando se planteó lo de leona, y anteriormente lo del corazón, hubo de hacer la relación de términos, y enseguida tuvo que venir a la memoria el apodo "Corazón de León", que se le dio al Rey de Inglaterra, Ricardo, personaje aventurero e intrépido que vendió tierras y joyas cuando ocupó el trono con el objeto de juntar recursos económicos para financiar la Tercera Cruzada. De manera que lo de corazón y lo de león no es nuevo como conceptos que buscan definir a algunos personajes. De lo que se trata es de saber si en verdad encuadra en quienes lo asumen, porque una vez -como en otras muchas- la falsa identidad es lo que define -en el caso panameño- a nuestros hombres y mujeres políticos.
El corazón de suyo es noble, y es parte esencial de la vida humana. Tiene que ver con sentimientos puros y limpios, e innumerables veces simboliza la ternura, el amor, la honestidad, y la rectitud. Hablar de buen corazón es lo mismo que decir bondad y humanidad. Y difícil es abordarlo, si en verdad la actitud que se tiene se corresponde con la demagogia, lo burdo, el elitismo, el nepotismo y la simulación.
De igual manera, invocar al león y a su pareja significa reconocer que el título de rey y de reina, en el enmarañado y difícil mundo de la selva, es producto de un trabajo esforzado y altamente competitivo. Posesionarse de ese lugar, debió ser difícil, pero al final la satisfacción es que pudo lograrlo, porque nunca ocultó su interés, no guardó apariencias, y jamás renegó a su camada.
Inglaterra tuvo a su genuino Ricardo "Corazón de León". En Panamá alguien diría que algunos aspiran a tener una "leona con corazón", pero otros no por el temor fundado, por las experiencias vividas que pudieran terminar en una "leona sin corazón".

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