Panamá
¿El mejor elogio es la imitación?
- Rubén D. Collantes G., Ph. D.
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- Investigador, Docente Universitario y Artista Marcial
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En determinado momento habremos escuchado esta frase: "El mejor elogio es la imitación"; la cual, deriva del pensamiento de Oscar Wilde: "La imitación es la forma más sincera de adulación que la mediocridad puede rendir a la grandeza". Dicho esto, se puede entonces tener múltiples interpretaciones sobre lo que implica el imitar las ideas o productos que otras personas han logrado desarrollar, con mucho esfuerzo, dedicación y creatividad.
Desde una perspectiva positiva, para un autor de algo debe resultar más que satisfactorio observar cómo otras personas decidan imitarlo y seguir su ejemplo. Esto deja de manifiesto que, el autor original estableció un estándar superior que sirve como referente. En el ámbito de las ciencias, constantemente se suele tomar como referencia base las investigaciones de otros, para poder replicar su metodología de trabajo, porque es parte de las exigencias del método científico (replicabilidad).
Desde otra óptica, la imitación también podría hasta cierto punto, como decía Wilde, ser reflejo de mediocridad. En este sentido, para un autor o creador puede resultar frustrante ver cómo algo que le costó crear, sea copiado o imitado con relativa facilidad por parte de la competencia; lo que obliga a mantenerse innovando constantemente para destacar y demostrar superioridad del know how. Esto no es algo que deba sorprender a nadie, porque constantemente lo observamos en el día a día en diferentes industrias: ropa, calzado, juguetes, automóviles e instrumentos musicales, por ejemplo.
Sobre este último caso, las dos marcas más imitadas han sido Fender y Gibson, las cuales son referentes obligatorios en la industria musical. En el caso de la primera, cuenta con modelos icónicos como la Stratocaster y Telecaster; mientras que la segunda, tiene las Les Paul, SG y ES-335, por mencionar algunos. Dado que, una diversidad de fabricantes asiáticos y lutieres se han inspirado en estos modelos para producir sus propias versiones, el asunto se ha abordado desde diferentes frentes.
Por el lado de Fender, recientemente ganaron un pleito legal en Alemania contra una empresa asiática que distribuía guitarras estilo Stratocaster, porque en el fallo se consideró la silueta distintiva de este modelo de guitarra como pieza de arte protegida por derechos de autor. Históricamente, Fender registró la forma del clavijero de sus modelos (headstock), gracias a lo cual otros fabricantes utilizaron la Stratocaster como arquetipo sobre el cual desarrollaron innovaciones por más de 70 años.
Por su parte, Gibson irónicamente capitalizó a su favor la imitación, porque lanzaron al mercado copias de la réplica de Les Paul construida por el luthier Kris Derrig y que pertenece a Slash (Saul Hudson). El mítico guitarrista de Guns N' Roses ocupó este instrumento para la grabación del Appetite for Destruction, el álbum debut de Rock más exitoso de la historia con más de 30 millones de copias vendidas. Al respecto, Slash siempre ha sido honesto sobre cómo este instrumento, pese a no ser una Les Paul original, ha contribuido significativamente a su sonido en todos sus proyectos y demuestra que, más allá de las marcas, es el artista el que hace la diferencia.
En la opinión personal del autor, hay una línea que no se debe cruzar. Una cosa es tomar como ejemplo la obra de otra persona para aprender y desarrollar algo propio, inspirado obviamente en el autor original y citarlo siempre que se pueda; y otra muy distinta es apropiarse del conocimiento ajeno y usufructuar el mismo de manera ilícita. Es necesario estar al tanto de las legislaciones vigentes, tanto nacionales como internacionales y procurar no caer en malas prácticas que atenten contra la ética y valores que son necesarios para construir una mejor sociedad. ¡Éxitos para todos!

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