El "no" y la oposición
Publicado 1998/09/01 23:00:00
Salvo algunos discursos altisonantes, pronunciados al calor del triunfo en el referéndum sobre la reelección, la oposición política parece haber asimilado la victoria con cierta modestia, consciente de que no fue del todo suyo, y que a fin de cuentas la batalla apenas empieza.
Llegó un momento en la campaña, que el "no" retrocedió, desalentado con los ataques que se proferían los opositores entre sí. Cuando se mordieron la lengua y se ausentaron algunas figuras de ingrata recordación, la situación mejoró con el resultado conocido. Alguien comentaba en un momento dado, que ciertos políticos de oposición incluso "dañaban el no". Y un columnista de esta sección de opinión, llegó a advertir que como siguieran pretendiendo abanderar el "no", votaría con los otros.
Como comentamos en otra ocasión, el divisionismo y la ausencia de programas, fue argumento preferido del oficialismo, y lo continuará siendo. Ciertamente, le asistía razón en cuanto al primer reparo, no en el segundo, porque nada tenía que ver la reelección con planes o ejecutoria de gobierno. Ahora no hay excusas para no lograr ambos.
Por eso, es imperioso para la oposición respetarse entre sí, más que nunca, y no dar los espectáculos lastimosos de canibalismo e intransigencia que tanto desagradan a los electores. Deberán multiplicar asimismo su capacidad de diálogo y tolerancia de las ideas de los demás y, sobre todo, tener visión de Patria más que de particulares egos e intereses, que no es fácil.
Paralelamente, deberán abocarse a la preparación de un programa de gobierno coherente y realista, que continúe y supere las obras del actual gobierno, que le añada un toque de humildad, y piense sobre todo en los que menos tienen; para finalmente coincidir en una figura que liderice el proyecto con una visión honesta, sabia, dinámica y fresca.
Llegó un momento en la campaña, que el "no" retrocedió, desalentado con los ataques que se proferían los opositores entre sí. Cuando se mordieron la lengua y se ausentaron algunas figuras de ingrata recordación, la situación mejoró con el resultado conocido. Alguien comentaba en un momento dado, que ciertos políticos de oposición incluso "dañaban el no". Y un columnista de esta sección de opinión, llegó a advertir que como siguieran pretendiendo abanderar el "no", votaría con los otros.
Como comentamos en otra ocasión, el divisionismo y la ausencia de programas, fue argumento preferido del oficialismo, y lo continuará siendo. Ciertamente, le asistía razón en cuanto al primer reparo, no en el segundo, porque nada tenía que ver la reelección con planes o ejecutoria de gobierno. Ahora no hay excusas para no lograr ambos.
Por eso, es imperioso para la oposición respetarse entre sí, más que nunca, y no dar los espectáculos lastimosos de canibalismo e intransigencia que tanto desagradan a los electores. Deberán multiplicar asimismo su capacidad de diálogo y tolerancia de las ideas de los demás y, sobre todo, tener visión de Patria más que de particulares egos e intereses, que no es fácil.
Paralelamente, deberán abocarse a la preparación de un programa de gobierno coherente y realista, que continúe y supere las obras del actual gobierno, que le añada un toque de humildad, y piense sobre todo en los que menos tienen; para finalmente coincidir en una figura que liderice el proyecto con una visión honesta, sabia, dinámica y fresca.

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