Panamá
Franquicias en Panamá: disciplina antes que ilusión
- Paul-Antoine Mocchi
- /
- Coordinador de la sede de Franquicias que Crecen en Panamá
- /
En Panamá, el mercado de las franquicias suele analizarse a través de las marcas más visibles. Pero, para comprender su realidad económica es necesario partir de un hecho estructural: al igual que en la mayoría de los países de América Latina, cerca del 98 % del tejido empresarial está compuesto por micro y pequeñas empresas.
Este dato explica por qué el emprendimiento es dinámico, pero también por qué sigue siendo frágil. En economías comparables de la región, unas 300.000 nuevas pequeñas unidades económicas se crean al año, pero casi dos de cada tres desaparecen rápidamente. Panamá no replica estos volúmenes de manera exacta, pero sí reproduce el mismo mecanismo: muchas aperturas, poca estructuración y una alta tasa de mortalidad empresarial.
Es en este contexto donde la franquicia cobra sentido. No como un atajo hacia el éxito, sino como un método de estructuración. Allí donde el negocio independiente suele apoyarse en la intuición y el esfuerzo individual, la franquicia impone estándares, herramientas de control y disciplina financiera. No elimina el riesgo, pero reduce significativamente el asociado a la improvisación.
El punto más subestimado por los candidatos a franquiciados sigue siendo el costo real de un proyecto. Muchos aún razonan únicamente en función del derecho de entrada -con presupuestos de 20.000, 30.000 o 50.000 dólares- y cometen un error crítico al destinar la totalidad de su capital desde el inicio.
En la práctica, un proyecto de franquicia serio debe ser capaz de financiar al menos seis meses de operación completa antes de alcanzar un equilibrio. Estos meses incluyen partidas que a menudo se olvidan: alquileres, salarios, cargas sociales, inventarios, marketing local, formación y fondos de comunicación. No contemplar esta fase es una de las causas de fracaso en los mercados latinoamericanos, y Panamá no es la excepción.
En un país donde el mercado es concentrado y los errores se hacen visibles rápidamente, el margen de maniobra es reducido. Por eso, analizar el mercado de franquicias solo a partir del número de marcas resulta insuficiente. La verdadera pregunta es doble: ¿cuántas empresas locales están preparadas para ser replicadas? y ¿cuántos emprendedores cuentan con una visión financiera lo suficientemente realista como para sostener los primeros meses de actividad?.
Las franquicias en Panamá son una herramienta exigente, adaptada a un tejido empresarial dominado por pequeñas estructuras, siempre que se aborden con método, cifras y disciplina.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.