Influencia temporal en la evolución del pensamiento crítico
Influencia temporal en la evolución del pensamiento crítico
En la medida en que las personas pasan por diferentes etapas, esto les ayuda a crecer y madurar para la toma de decisiones y acciones en la actualidad, para un mejor mañana. Quiere decir que, de manera consciente, inconsciente o subconsciente, el desarrollo de la vida misma se ve influenciada por tres tiempos de forma simultánea: pasado, presente y futuro. A continuación, se reflexiona sobre el papel de cada espacio temporal en la evolución del pensamiento crítico de las personas.
El pasado, registrado a modo de vivencias (positivas o negativas), es lo que en muchos casos moldea un patrón de conducta que puede ser repetitivo si se pasó por traumas, así como el que brinda los cimientos de las nociones básicas sobre cómo comportarse o reaccionar frente a determinadas situaciones. De múltiples formas, el pasado brinda referentes sobre qué hacer y qué no hacer. Lo riesgoso de esto es que, las malas experiencias particulares pueden establecer sesgos mentales que no permiten el avance adecuado de la persona hacia mejores oportunidades. De allí que se hable de aprender a pasar página, lo que significa no olvidar lo vivido y aprendido, pero tampoco tenerlo como lastre y asumir de manera pesimista que lo que venga a futuro será igual o peor.
El presente puede ser interpretado como su propio nombre lo indica, como un regalo. Brinda la oportunidad de reinventarse, reivindicarse y hacer las cosas mejor de lo que se hicieron antes. En este espacio temporal es en el cual se tiene un contacto pleno con la realidad "en tiempo real", por lo que las lecciones del pasado pueden ser de utilidad para superar algunas situaciones, pero no son necesariamente las que van a definir qué se debe hacer. Cada periodo por el cual ha pasado la humanidad obedece a diferentes condiciones sociales, ambientales, económicas, políticas, etc.; razón por la cual, no necesariamente una misma medida dará los mismos resultados. No obstante, los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetir los mismos errores en el presente.
El futuro ha sido motivo de ilusión y a la vez obsesión por parte de algunas personas entusiastas. Julio Verne, con su obra de 1865 "De la Tierra a la Luna", predijo que el hombre llegaría al satélite natural y se cumplió poco más de 100 años después con la misión del Apolo 11, liderada por Neil Armstrong. Es meritorio destacar para este ejemplo en particular que, Verne se apoyó en conocimiento científico y consultó con especialistas de su época para poder hacer proyecciones muy ajustadas a la realidad. Quiere decir que, el futuro puede ser planificado y parcialmente profetizado, con el apoyo del conocimiento pasado y presente con el que se cuente; no obstante, como los cambios son la única constante, no se puede tener una garantía absoluta de cómo ocurrirán exactamente los eventos. Sumado a esto, nuestra propia naturaleza humana imperfecta no nos exime de poder equivocarnos.
Otro aspecto que merece especial consideración y que guarda relación directa con el contexto histórico es la evolución vertiginosa que han tenido las tecnologías de información y comunicación (TICs). Con el surgimiento de los teléfonos inteligentes, prácticamente otras tecnologías como teléfonos residenciales, radio, televisión, reproductores de video, cámaras fotográficas, por mencionar algunas, han quedado en segundo plano e inclusive algunas han sido descontinuadas, porque es más práctico tener todo a la mano en un único dispositivo. Sin embargo, no se debe subestimar ni mucho menos menospreciar la importancia estratégica de las tecnologías del pasado para pavimentar el avance presente y futuro de las TICs. La imprenta fue una revolución importante, lo mismo que las primeras computadoras, las primeras consolas de videojuegos, los primeros teléfonos, etc. En definitiva, es necesario situarse en el contexto temporal correcto al momento de analizar y determinar la importancia de un hecho, acción o circunstancia, replicar lo positivo y aprender de los errores.