La guerra en Kosovo
Publicado 1999/03/30 00:00:00
- Olmedo Beluche
Con toda su carga de malos presagios, fundados en negativos recuerdos, ha estallado una nueva guerra en los Balcanes. La guerra que hoy estremece esa región, en Kosovo, constituye un hecho complejo que no puede ser resumido en una simple toma de posición unilateral, a favor de la OTAN o del gobierno de Yugoslavia.
¿Kosovo tiene derecho o no a la independencia? Una respuesta negativa, ¿legitima la limpieza étnica que practican los serbios? Por el contrario, ¿la respuesta positiva implica el apoyo a la intervención militar de la OTAN? ¿Qué posición deben adoptar quienes defienden los principios de autodeterminación nacional?
Primero lo evidente: Kosovo está constituido históricamente por una población étnica de origen albanés, 90% de sus habitantes. Constituye una unidad social, cultural y política diferenciada de Serbia. Durante las décadas del régimen socialista del mariscal Tito, Kosovo fue una entidad administrativa federada, igual que Eslovenia, Croacia, Bosnia, Montenegro, Macedonia y Serbia.
Al igual que en la ex Unión Soviética los rusos fueron la nacionalidad que controló el Estado, en desmedro de otras naciones, especialmente las de origen musulmán, o no europeo, dentro de la federación yugoslava, ese papel lo desempeñaron los serbios. Cuando se inicia en los años ochenta la crisis económica y política del régimen totalitario estalinista, que en Yugoslavia tuvo sus particularidades, la primera expresión de la revuelta democrática fue la exigencia de derechos nacionales de cada una de esas nacionalidades.
El derecho al autogobierno e incluso la independencia política fue levantado por estos pueblos con la misma fuerza con que se exigía libertad de opinión, de huelga, etc. Casualmente, fue en Kosovo donde empezó la revolución democrática yugoslava, cuando los mineros y estudiantes albaneses empezaron a exigir cosas tan elementales como una educación en la propia lengua.
Y también fue en Kosovo donde Milosevic levantó su proyecto político, consistente en salvar la crisis de la burocracia gobernante agudizando la represión y construyendo una Gran Serbia a costa de los derechos económicos, políticos y sociales de las otras nacionalidades. Ante las demandas de kosovares y otros sectores étnicos, Milosevic hizo ver que estaban amenazados los "derechos" de la población serbia.
Agitando el nacionalismo gran serbio, Milosevic se hizo con una base social de apoyo para apoderarse del poder, pero a la vez marcó el inicio de la crisis terminal de Yugoslavia. Las otras nacionalidades comprendieron que su futuro en la antigua federación sería sin derechos y saqueadas en favor de Serbia.
Luego vino la guerra, para impedir los movimientos nacionalistas de eslovacos, croatas y bosnios. Y cuando se hizo evidente que no podría retener esos territorios, inventó la "limpieza étnica" para justificar la anexión de parte de esas repúblicas alegando que existían áreas pobladas por serbios.
¿Cuál fue la política de las potencias capitalistas de occidente? Al principio, negar el derecho a la separación de estas nuevas repúblicas. Hasta que el conflicto adquirió envergadura, y se hizo evidente que estas guerras de liberación nacional estaban repercutiendo en toda Europa.
Cuando los musulmanes de Bosnia estaban a punto de ganar la guerra, los acuerdos de Dayton legitimaron la limpieza étnica y la participación de Bosnia, dejando a los bosnios reducidos a una franja de territorio ridícula. El Tribunal de La Haya ha sido una farsa en la que sólo han sido sancionados un puñado de genocidas mientras el grueso de los criminales de guerra quedaron impunes.
En Kosovo igual. En Rambuillet se ha propuesto a los kosovares renunciar a su derecho a la independencia y a un ejército propio, preservando las fronteras actuales en Yugoslavia. Sospechamos que la ofensiva militar serbia de las últimas semanas busca reducir el territorio de los albano kosovares al mínimo, anexionando directamente a Serbia todo lo que puedan, con el aval de occidente.
En conclusión, los ataques de la OTAN no defienden el derecho de Kosovo a la independencia, sino hacer entrar en razón a Milosevic para que su limpieza étnica no produzca decenas de miles de desplazados que se dispersen por Europa. Como lo ha reconocido Clinton, sus cohetes y aviones tienen por objetivo defender el interés norteamericano que pasa por una Europa estable.
La verdadera defensa de Kosovo pasa, no por la intervención de la OTAN, sino por reconocer a la república independiente de Kosovo y al ELK como su ejército. En vez de intervención de la OTAN, los pueblos del mundo deben apoyar que se entreguen armas a los kosovares. Ellos sabrán defender sus derechos y concretar su aspirada independencia.
¿Kosovo tiene derecho o no a la independencia? Una respuesta negativa, ¿legitima la limpieza étnica que practican los serbios? Por el contrario, ¿la respuesta positiva implica el apoyo a la intervención militar de la OTAN? ¿Qué posición deben adoptar quienes defienden los principios de autodeterminación nacional?
Primero lo evidente: Kosovo está constituido históricamente por una población étnica de origen albanés, 90% de sus habitantes. Constituye una unidad social, cultural y política diferenciada de Serbia. Durante las décadas del régimen socialista del mariscal Tito, Kosovo fue una entidad administrativa federada, igual que Eslovenia, Croacia, Bosnia, Montenegro, Macedonia y Serbia.
Al igual que en la ex Unión Soviética los rusos fueron la nacionalidad que controló el Estado, en desmedro de otras naciones, especialmente las de origen musulmán, o no europeo, dentro de la federación yugoslava, ese papel lo desempeñaron los serbios. Cuando se inicia en los años ochenta la crisis económica y política del régimen totalitario estalinista, que en Yugoslavia tuvo sus particularidades, la primera expresión de la revuelta democrática fue la exigencia de derechos nacionales de cada una de esas nacionalidades.
El derecho al autogobierno e incluso la independencia política fue levantado por estos pueblos con la misma fuerza con que se exigía libertad de opinión, de huelga, etc. Casualmente, fue en Kosovo donde empezó la revolución democrática yugoslava, cuando los mineros y estudiantes albaneses empezaron a exigir cosas tan elementales como una educación en la propia lengua.
Y también fue en Kosovo donde Milosevic levantó su proyecto político, consistente en salvar la crisis de la burocracia gobernante agudizando la represión y construyendo una Gran Serbia a costa de los derechos económicos, políticos y sociales de las otras nacionalidades. Ante las demandas de kosovares y otros sectores étnicos, Milosevic hizo ver que estaban amenazados los "derechos" de la población serbia.
Agitando el nacionalismo gran serbio, Milosevic se hizo con una base social de apoyo para apoderarse del poder, pero a la vez marcó el inicio de la crisis terminal de Yugoslavia. Las otras nacionalidades comprendieron que su futuro en la antigua federación sería sin derechos y saqueadas en favor de Serbia.
Luego vino la guerra, para impedir los movimientos nacionalistas de eslovacos, croatas y bosnios. Y cuando se hizo evidente que no podría retener esos territorios, inventó la "limpieza étnica" para justificar la anexión de parte de esas repúblicas alegando que existían áreas pobladas por serbios.
¿Cuál fue la política de las potencias capitalistas de occidente? Al principio, negar el derecho a la separación de estas nuevas repúblicas. Hasta que el conflicto adquirió envergadura, y se hizo evidente que estas guerras de liberación nacional estaban repercutiendo en toda Europa.
Cuando los musulmanes de Bosnia estaban a punto de ganar la guerra, los acuerdos de Dayton legitimaron la limpieza étnica y la participación de Bosnia, dejando a los bosnios reducidos a una franja de territorio ridícula. El Tribunal de La Haya ha sido una farsa en la que sólo han sido sancionados un puñado de genocidas mientras el grueso de los criminales de guerra quedaron impunes.
En Kosovo igual. En Rambuillet se ha propuesto a los kosovares renunciar a su derecho a la independencia y a un ejército propio, preservando las fronteras actuales en Yugoslavia. Sospechamos que la ofensiva militar serbia de las últimas semanas busca reducir el territorio de los albano kosovares al mínimo, anexionando directamente a Serbia todo lo que puedan, con el aval de occidente.
En conclusión, los ataques de la OTAN no defienden el derecho de Kosovo a la independencia, sino hacer entrar en razón a Milosevic para que su limpieza étnica no produzca decenas de miles de desplazados que se dispersen por Europa. Como lo ha reconocido Clinton, sus cohetes y aviones tienen por objetivo defender el interés norteamericano que pasa por una Europa estable.
La verdadera defensa de Kosovo pasa, no por la intervención de la OTAN, sino por reconocer a la república independiente de Kosovo y al ELK como su ejército. En vez de intervención de la OTAN, los pueblos del mundo deben apoyar que se entreguen armas a los kosovares. Ellos sabrán defender sus derechos y concretar su aspirada independencia.

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