La panameñidad precede a la República
Publicado 2006/11/03 00:00:00
- Julio E. Linares Franco
.. Estas confrontaciones, vinieran de donde vinieran, trajeron al Istmo incuria, desidia, pobreza, guerras fratricidas, dolor y muerte.
Hay quienes pretenden mediatizar los actos separatistas istmeños del siglo XIX, con los calificativos de conflictos políticos, económicos o administrativos y que además, asolaron a toda la Gran Colombia. Lo que no se aclara es que dichos conflictos, independientemente de su origen, aumentaban la frustración de los istmeños hacia una Colombia indiferente y lejana.
En 1834, el Secretario de Hacienda del Gobierno Santander, Dr. Francisco Soto, diría lo siguiente: "Desengañémonos, señores: los hombres así como los pueblos no pueden resistir el imperio de la naturaleza; y supongamos que por la naturaleza el Istmo de Panamá está llamado a ser independiente, pues esta independencia habrá de lograrse ya antes, ya después, más tarde o más temprano, de aquí a un siglo o de aquí a 10 años..".
Posteriormente, en 1855, Pedro Fernández Madrid, cuando debatía en el Senado colombiano el proyecto de creación del Estado Federal de Panamá, diría: "Voy a dar mi voto al proyecto.., pero no se me oculta que éste no es sino el primer paso que da hacia la independencia aquella sección de la República. Tarde o temprano, el Istmo será perdido para la Nueva Granada!".
El poeta León A. Soto diría el 2 de junio de 1899: "El Istmo, como pueblo independiente, también tiene derecho a alegar estas y semejantes razones para querer desmembrarse de un territorio cuyo solo contacto lo infama. Si tarde o temprano dejaremos de ser colombianos, y por esta ley ineludible para ellos, quieren vendernos, toca a los istmeños, como hombres libres, el disponer de sus propios destinos". E incluso, Eduardo Lemaitre destaca que "..la idea separatista.., surgió casi simultáneamente con la integración a Colombia, o lo que es lo mismo, que no todos los panameños quedaron completamente satisfechos con la decisión tomada en 1821".
Para los académicos que opinan que los panameños no querían la independencia, sencillamente no existieron en el siglo XIX, aunque efímeras, cuatro secesiones (1830, 1831, 1840 y 1861), así como tampoco se creó el Estado Federal de Panamá en 1855, obra cumbre del Dr. Justo Arosemena, quien escribiera en un artículo titulado "La Situación" y publicado en 1851, lo siguiente: "Ya basta de tan culpable apatía; que suene alguna vez la hora de las verdades y el patriotismo enérgico. La provincia de Panamá, el Istmo entero se pierden muy pronto para la Nueva Granada y para nuestros hijos, si como una sola cabeza no nos levantamos clamando al Gobierno Supremo que nos atienda, que vigile la dirección de los negocios públicos, y que no confunda una prosperidad material insegura con la marcha de la administración provincial".
Tampoco podemos dejar de mencionar nuevamente al poeta León A. Soto, quien a raíz de las razones que expone públicamente para justificar la independencia del Istmo, fue vilmente apaleado el 1 de agosto de 1899. Soto muere en la ciudad de Panamá el 22 de febrero de 1902, como consecuencia de una salud deteriorada por el ultrajoso castigo.
En ese sentido para los que, como el sociólogo Olmedo Beluche, aún opinan que los movimientos secesionistas y federalistas del Siglo XIX, en adición al abandono granadino muy bien definido por Don Justo, no tenían como móvil la independencia "sino que fueron choques de clases y políticos: de intereses proteccionistas vs. librecambistas, de federalistas vs. centralistas y de conservadores vs. liberales", les decimos que fueron precisamente las consecuencias de estos enfrentamientos, entre otras cosas, lo que fue creando paulatinamente un sentimiento de frustración permanente entre los istmeños, consolidando en ellos ese ideal independentista que culmina con los sucesos del 3 de noviembre de 1903. Y la razón es que estas confrontaciones, vinieran de donde vinieran, trajeron al Istmo incuria, desidia, pobreza, guerras fratricidas, dolor y muerte.
Pero tampoco olvidemos el libro del reconocido y contemporáneo autor colombiano Oscar Alarcón Núñez, cuyo título "Panamá siempre fue de Panamá", transmite con exactitud el contenido de su magistral obra confirmando la existencia de un sentimiento de panameñidad antes del 3 de noviembre de 1903.
León A. Soto, quien a raíz de las razones que expone públicamente para justificar la independencia del Istmo, fue vilmente apaleado el 1 de agosto de 1899.
En 1834, el Secretario de Hacienda del Gobierno Santander, Dr. Francisco Soto, diría lo siguiente: "Desengañémonos, señores: los hombres así como los pueblos no pueden resistir el imperio de la naturaleza; y supongamos que por la naturaleza el Istmo de Panamá está llamado a ser independiente, pues esta independencia habrá de lograrse ya antes, ya después, más tarde o más temprano, de aquí a un siglo o de aquí a 10 años..".
Posteriormente, en 1855, Pedro Fernández Madrid, cuando debatía en el Senado colombiano el proyecto de creación del Estado Federal de Panamá, diría: "Voy a dar mi voto al proyecto.., pero no se me oculta que éste no es sino el primer paso que da hacia la independencia aquella sección de la República. Tarde o temprano, el Istmo será perdido para la Nueva Granada!".
El poeta León A. Soto diría el 2 de junio de 1899: "El Istmo, como pueblo independiente, también tiene derecho a alegar estas y semejantes razones para querer desmembrarse de un territorio cuyo solo contacto lo infama. Si tarde o temprano dejaremos de ser colombianos, y por esta ley ineludible para ellos, quieren vendernos, toca a los istmeños, como hombres libres, el disponer de sus propios destinos". E incluso, Eduardo Lemaitre destaca que "..la idea separatista.., surgió casi simultáneamente con la integración a Colombia, o lo que es lo mismo, que no todos los panameños quedaron completamente satisfechos con la decisión tomada en 1821".
Para los académicos que opinan que los panameños no querían la independencia, sencillamente no existieron en el siglo XIX, aunque efímeras, cuatro secesiones (1830, 1831, 1840 y 1861), así como tampoco se creó el Estado Federal de Panamá en 1855, obra cumbre del Dr. Justo Arosemena, quien escribiera en un artículo titulado "La Situación" y publicado en 1851, lo siguiente: "Ya basta de tan culpable apatía; que suene alguna vez la hora de las verdades y el patriotismo enérgico. La provincia de Panamá, el Istmo entero se pierden muy pronto para la Nueva Granada y para nuestros hijos, si como una sola cabeza no nos levantamos clamando al Gobierno Supremo que nos atienda, que vigile la dirección de los negocios públicos, y que no confunda una prosperidad material insegura con la marcha de la administración provincial".
Tampoco podemos dejar de mencionar nuevamente al poeta León A. Soto, quien a raíz de las razones que expone públicamente para justificar la independencia del Istmo, fue vilmente apaleado el 1 de agosto de 1899. Soto muere en la ciudad de Panamá el 22 de febrero de 1902, como consecuencia de una salud deteriorada por el ultrajoso castigo.
En ese sentido para los que, como el sociólogo Olmedo Beluche, aún opinan que los movimientos secesionistas y federalistas del Siglo XIX, en adición al abandono granadino muy bien definido por Don Justo, no tenían como móvil la independencia "sino que fueron choques de clases y políticos: de intereses proteccionistas vs. librecambistas, de federalistas vs. centralistas y de conservadores vs. liberales", les decimos que fueron precisamente las consecuencias de estos enfrentamientos, entre otras cosas, lo que fue creando paulatinamente un sentimiento de frustración permanente entre los istmeños, consolidando en ellos ese ideal independentista que culmina con los sucesos del 3 de noviembre de 1903. Y la razón es que estas confrontaciones, vinieran de donde vinieran, trajeron al Istmo incuria, desidia, pobreza, guerras fratricidas, dolor y muerte.
Pero tampoco olvidemos el libro del reconocido y contemporáneo autor colombiano Oscar Alarcón Núñez, cuyo título "Panamá siempre fue de Panamá", transmite con exactitud el contenido de su magistral obra confirmando la existencia de un sentimiento de panameñidad antes del 3 de noviembre de 1903.
León A. Soto, quien a raíz de las razones que expone públicamente para justificar la independencia del Istmo, fue vilmente apaleado el 1 de agosto de 1899.

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