Panamá, una tierra bendecida
- Ing. Helmut De Puy
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- Ciudadano Construyendo futuro
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El pasado 9 de octubre por más de un minuto, en Panamá vivimos momentos de susto. Situación que sirvió para recordarnos que muchas veces olvidamos lo frágil que puede ser la vida y lo inmensamente afortunados que somos de estar aquí.
Dicen que no hace falta que pase algo así para acercarse a Dios o para agradecer, pero inevitablemente hoy me he despertado con el corazón lleno de gratitud. Gratitud a Dios por mi familia, por mi hijo, por las personas que amo y por esta tierra bendecida que tengo el privilegio de llamar hogar.
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Porque esta sacudida, también sirve para evaluar nuestras prioridades. De repente, lo importante no es lo que nos hace falta o lo que queremos alcanzar. Lo importante es saber que nuestras madres están bien, que podemos abrazar a quienes amamos y que tendremos la oportunidad de compartir un día más con ellos.
Y entonces comprendemos que lo verdaderamente importante está en esas cosas que tantas veces damos por sentadas.
En escuchar la voz de mamá. En una comida en familia. En un abrazo que nos hace sentir en casa. En despertar y tener a quién decirle buenos días.
Hoy quiero darle gracias a Dios por Panamá. Por esta pequeña tierra de gente grande, de corazones generosos, de personas trabajadoras y de una fortaleza que siempre nos ha caracterizado. En especial mi reconocimiento a nuestros ingenieros, arquitectos y a todos los que han contribuido a levantar esta ciudad, cuyas grandes edificaciones resistieron un sismo de semejante magnitud.
Qué privilegio haber nacido aquí. Qué bendición poder llamar hogar a un país que, con todas sus imperfecciones, tiene tanto que amar y tanto por lo que agradecer.
Que lo vivido ayer nos deje algo más que un recuerdo. Que nos enseñe a llamar más seguido a nuestros padres, a disfrutar más de nuestra familia, a abrazar más fuerte y a valorar cada instante que la vida nos regala.
A quienes vivieron momentos de angustia, mi cariño, mi solidaridad y mis oraciones.
Y a todos los que tenemos la dicha de despertar hoy en esta tierra, les digo que disfrutemos la vida, cuidemos a nuestra gente y sigamos construyendo con fe y esperanza el Panamá que tanto amamos.
Porque mientras tengamos vida y fe, siempre tendremos razones para agradecer y fuerzas para seguir adelante.
Dios bendiga a nuestras familias. Dios bendiga a nuestra gente. Y Dios bendiga siempre a Panamá.

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