Panamá
Progreso y desarrollo (Entre la utopía y la realidad)
- Silvio Guerra
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No hay desarrollo, no hay progreso. Cada día se advierten más carencias en el pueblo panameño. El pueblo tiene hambre. No hay salud. No hay nada. Un pueblo olvidado por sus autoridades es un pueblo lanzado al infortunio. Las medicinas por las nubes. Servicios públicos en manos de corporaciones nos asfixian. Nos ahogan. El país necesita que sus gobernantes estén de su lado y a su lado.
No sea advierte el avance de la población, el progreso y el desarrollo en una nación se miden en base al bienestar de la familia, en el desarrollo personal, social, comunitario.
Digo esto porque los servicios de energía eléctrica y telefónica, solo para brindar dos ejemplos, en manos de las empresas prestarías de estos servicios, como acontece con otras concesionarias, se llevan todos los dineros del pueblo panameño. Hay una lesión enorme al bolsillo de los panameños y de los extranjeros que conviven en este país. Como dijera un Ex Presidente peruano, o el pueblo paga la luz y deja de comer y si come no paga la luz.
Es hora de hacerle, por parte del Gobierno, un áudito a todas las concesionarias de los servicios públicos. Cientos y miles de millones de dólares, durante lustros y décadas, han sido y continúan siendo exportados a las naciones de origen de esas transnacionales. Se llevan todo. Y como si fuera poco, cada vez que pueden, con el pueril argumento de que tienen que actualizar sus gastos, nos incrementan los costos o precios de esos servicios. Ya el pueblo no da para más. Triste realidad.
Llama la atención que, entre las carencias que padece nuestro pueblo, la que más afecta a las personas, guarda relación, amen de la salud, con los alimentos propios de la canasta básica. Así, hace poco, lo dejo bien claro la ACODECO, entidad que en sus estudios e investigaciones, ha determinado que en tiendas y abarroterías, mini supermercados, el precio de la canasta básica se ha disparado casi en cincuenta y tres dólares más (finales de febrero), mensual, y que el precio de la tuna, el pollo y la carne para sopas, subió. Sin embargo, los sueldos y los salarios del pueblo no se incrementan.
Sabemos, perfectamente, que, al final de cuentas, el incremento de sueldos y salarios termina pagándolo, siempre ha sido así, el propio pueblo y que cuando algún aumento se les hace, así mismo los empresarios no pierden la oportunidad ni demoran en la acción para subirle los precios y costos a todo. El dinero no está circulando, es la gran verdad, en las manos del pueblo. Muchos proyectos, muchos planes, pero el pueblo no ve permear el dinero en sus manos ni en sus hogares.
Y si de medicinas hablamos, a mi juicio, todo fue un gran engaño. En el pasado gobierno nos hicieron creer que para los jubilados habría un 25% de descuento en los medicamentos. Las farmacias reaccionaron incómodas y molestas. Pero resolvieron ese descuento y ahora, desde hace tiempo ya, cuando Usted va a una farmacia, como jubilado, pide el reconocimiento del descuento, y le responden, al canto, que ya el descuento está incluido en el precio del medicamento. La solución, sospecho, transita en que dispararon los precios de las medicinas y claro, al aplicar el descuento, la medicina la venden en el precio que ellos deciden y no hay tal descuento, todo se suma a una simulación perversa y odiosa. Así de maltratan al pueblo.
Los servicios de telefonía y de energía eléctrica, sus costos, para el pueblo panameño, son claramente extorsivos, amén de la pésima calidad de dichos servicios. Luego, dónde se puede advertir desarrollo y progreso si los sueldos y salarios del pueblo son de miseria y de hambre?.
Hambre y enfermedad son dos idiomas que ningún ser humano, jamás, podrá aprender a gesticular ni modular. No fuimos creados para ello. Salud plena y estómago lleno, satisfacción plena, nutritiva, hacen del hombre un ser pensante: Men sana in corpore sano: Mente sana en cuerpo sano. Vivienda digna y agua potable hacen de todo ser human o un ser satisfecho y realizado.
Finalmente, coincido con Agustin Salvia, quien en su trabajo intitulado La Medición del Progreso Humano en la Dimensión Social como una Medida de Cumplimiento de Derechos, sostiene que: "Por otra parte, no menos importante es considerar –para cualquier consideración sobre las metas del "progreso social"- que en América Latina –a igual que en otros lugares del mundo- la pobreza, en un contexto de elevadas desigualdades, constituiría –aunque no la única- la principal negación al desarrollo humano y al progreso social. De esta situación, se desprenden una serie de demandas sociales que definen un piso de justicia que debe ser garantizado. Son permanentes y recurrentes las demandas económicas, políticas y sociales en este sentido. Las capacidades para sostener, prolongar y mejorar la calidad de vida, en un contexto de mayor igualdad de oportunidades, incluyendo la distribución de capital físico, humano y social, constituye una fuente que potencia el progreso de las sociedades. Justamente, situada nuestra lectura en América Latina, la pobreza no sólo económica sino también social y cultural, así como la desigualdad en las oportunidades de origen, en el marco de una sociedad desigual que reivindica su erradicación y demanda mayor equidad social, transmiten un significado específico a la definición de progreso. Desde esta perspectiva, más allá de una dimensión asociada a cuestiones de orden relacional e intersubjetivo, las dimensiones del progreso pueden expresarse en términos de derechos civiles, económicos, sociales, políticos y culturales que promueven la erradicación de la pobreza humana a escala planetaria" (www.aacademica.org.agustin .salvia).
¡Dios bendiga a la Patria!.

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