Quinientos años de historia, un momento para reflexionar
Publicado 2001/09/07 23:00:00
Cuando el comerciante sevillano, Rodrigo de Bastidas navegó cerca del área geográfica que a inicios del Siglo XVI se denominaba Tierra Firme, desde el cabo de la Vela hasta el puerto de Retrete, lejos estaba de percibir, más allá de su interés por las pingües ganancias que pudiera lograr, la trascendencia histórica, positiva y negativa, que marcaría su recorrido por las costas orientales del Istmo, en el año de 1501.
Sin demeritar el significado de la obra exploratoria del sevillano, justo es destacar que la misma tuvo su cabal cumplimiento en el recorrido que, un año después, realizó Cristóbal Colón por la costa occidental del Istmo procedente desde el cabo Gracias a Dios y quien fundara, en el Norte de Veragua, el primer asentamiento poblacional en Tierra Firme denominado Santa María la Antigua de Belén.
Cinco siglos nos distancian de aquellos históricos acontecimientos. En el transcurrir de ese tiempo numerosos sucesos determinaron el eje fundamental sobre el cual ha girado la historia de la nación panameña: El transitismo.
Nueve años después, en 1510, Martín Fernández de Enciso fundaría Santa María la Antigua del Darién, proyectándose como el más decidido intento en la penetración colonialista hispana en el continente que desembocaría el 25 de septiembre de 1513 con el descubrimiento del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa. Este acontecimiento significaría un giro radical en los propósitos políticos y económicos de la Corona y el entierro contundente de la polémica entre quienes sostenían que las tierras exploradas hasta ese instante era la continuidad territorial del continente asiático y los que afirmaban la presencia de un nuevo mundo.
Los numerosos recorridos que posteriormente ejecutarían Pedrarias de ¡vila, Gaspar de Espinosa, Pascual de Andagoya y otros, así como el establecimiento de las ciudades de Panamá, Natá, Nombre de Dios y Portobelo señalarían la historia del Istmo y del continente y el incremento de los caudales auríferos y argentíferos de las potencias europeas.
Historiadores como Pierre Chaunu afirman que por el Istmo de Panamá paso el 60% de toda la riqueza mercantil que fortaleció la economía del viejo mundo. Paradójicamente ni el Istmo ni España fueron los beneficiarios de esa cresta económica. Al finalizar tres siglos de dominación colonial ibérica en Panamá y América, el istmo era una de las porciones territoriales con más evidente atraso económico y cultural y España quedaba relegada, en los prolegómenos del Siglo XIX, como una potencia de segundo orden en el panorama mundial. Razón tiene el gran escritor uruguayo, Eduardo Galeano, quien con una metáfora que resume lo ocurrido: "España tenía la vaca y otros se tomaron la leche".
Hoy, cuando cumplimos quinientos años del primer recorrido europeo por nuestras costas y el gobierno nacional ha nombrado la comisión conmemorativa de este acontecimiento, justo es que la sociedad panameña haga un balance histórico de los beneficios y sinsabores que nos ha legado la función de enlace económico y cultural de dos mundos diferentes y podamos proyectar con precisión nuestra brújula histórica en este Siglo XXI y evitar que mientras la vaca se alimenta de nuestros pastos que tanto esfuerzo nos demanda mantener, otros no solo se tomen la leche sino que se repartan el queso, la carne y el cuero como "Pro Mundi Beneficio".
No olvidemos que los pueblos que pierden su memoria histórica repiten su tragedia. Como bien pudiera concluirse, en esta oportunidad, nadie pierde, todos ganamos y la ventaja es de quien se adelanta. Le invitamos a romper paradigmas y hacer historia con nosotros. Le damos la más calurosa bienvenida a la Maestría de Psicología Industrial y Organizacional.
Sin demeritar el significado de la obra exploratoria del sevillano, justo es destacar que la misma tuvo su cabal cumplimiento en el recorrido que, un año después, realizó Cristóbal Colón por la costa occidental del Istmo procedente desde el cabo Gracias a Dios y quien fundara, en el Norte de Veragua, el primer asentamiento poblacional en Tierra Firme denominado Santa María la Antigua de Belén.
Cinco siglos nos distancian de aquellos históricos acontecimientos. En el transcurrir de ese tiempo numerosos sucesos determinaron el eje fundamental sobre el cual ha girado la historia de la nación panameña: El transitismo.
Nueve años después, en 1510, Martín Fernández de Enciso fundaría Santa María la Antigua del Darién, proyectándose como el más decidido intento en la penetración colonialista hispana en el continente que desembocaría el 25 de septiembre de 1513 con el descubrimiento del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa. Este acontecimiento significaría un giro radical en los propósitos políticos y económicos de la Corona y el entierro contundente de la polémica entre quienes sostenían que las tierras exploradas hasta ese instante era la continuidad territorial del continente asiático y los que afirmaban la presencia de un nuevo mundo.
Los numerosos recorridos que posteriormente ejecutarían Pedrarias de ¡vila, Gaspar de Espinosa, Pascual de Andagoya y otros, así como el establecimiento de las ciudades de Panamá, Natá, Nombre de Dios y Portobelo señalarían la historia del Istmo y del continente y el incremento de los caudales auríferos y argentíferos de las potencias europeas.
Historiadores como Pierre Chaunu afirman que por el Istmo de Panamá paso el 60% de toda la riqueza mercantil que fortaleció la economía del viejo mundo. Paradójicamente ni el Istmo ni España fueron los beneficiarios de esa cresta económica. Al finalizar tres siglos de dominación colonial ibérica en Panamá y América, el istmo era una de las porciones territoriales con más evidente atraso económico y cultural y España quedaba relegada, en los prolegómenos del Siglo XIX, como una potencia de segundo orden en el panorama mundial. Razón tiene el gran escritor uruguayo, Eduardo Galeano, quien con una metáfora que resume lo ocurrido: "España tenía la vaca y otros se tomaron la leche".
Hoy, cuando cumplimos quinientos años del primer recorrido europeo por nuestras costas y el gobierno nacional ha nombrado la comisión conmemorativa de este acontecimiento, justo es que la sociedad panameña haga un balance histórico de los beneficios y sinsabores que nos ha legado la función de enlace económico y cultural de dos mundos diferentes y podamos proyectar con precisión nuestra brújula histórica en este Siglo XXI y evitar que mientras la vaca se alimenta de nuestros pastos que tanto esfuerzo nos demanda mantener, otros no solo se tomen la leche sino que se repartan el queso, la carne y el cuero como "Pro Mundi Beneficio".
No olvidemos que los pueblos que pierden su memoria histórica repiten su tragedia. Como bien pudiera concluirse, en esta oportunidad, nadie pierde, todos ganamos y la ventaja es de quien se adelanta. Le invitamos a romper paradigmas y hacer historia con nosotros. Le damos la más calurosa bienvenida a la Maestría de Psicología Industrial y Organizacional.

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