Ríase y vivirá más
Publicado 2002/06/07 23:00:00
- Katherine Palacio P./CrÃtica
Hace unas noches asistí a una obra de teatro titulada: "Profesión... Legisladrones". Hacía mucho tiempo que no me reía, hasta con lágrimas. La trama es una parodia de situaciones reales con nombres verídicos, llevada por un grupo de artistas que no tienen nada que desear a los profesionales. El autor de la obra es ingenioso y se las arregló para conducir el hilo de la madeja a un enredo peor que el que hacía yo de niña a la señora que deseaba enseñarme a tejer mundillo. Quien busque un poco de relajamiento y olvidar los problemas cotidianos, le recomiendo esa hora y media de esparcimiento.
Conste que no lo hago por hacer propaganda a la obra; lo hago porque me encanta pensar en la posibilidad de que más gente ría, aunque sea temporalmente, y logre lo que debiera hacer en forma permanente. Se necesita ser muy duro para no divertirse sanamente en esa noche de teatro. Hay un dicho que reza: "la risa es salud".Debo reconocer que es cierto. Luego de aprovechar la trama y la calidad de los artistas, salí sin dolor en las articulaciones y con un deseo mayor de vivir. Es tan lindo sonreír, reír y esbozar sonrisas. Es saludable para quien lo hace y para quien lo recibe.
Cuando usted llega a una oficina y la persona que lo recibe está seria, se piensa dos cosas: o está amargada y agobiada por grandes problemas que debe dejar en casa, o le falta sentido del humor; ambas situaciones son negativas y no deseo soportarlas.
En Panamá falta enseñanza, educación sobre relaciones personales que no se proporciona en todas las empresas. Resulta agradable cuando uno llega al mostrador de información de una oficina y la señorita que lo recibe le regala una sonrisa y le pregunta amablemente: ¿en qué puedo servirle? Inmediatamente piensa que ha llegado al lugar correcto. Si saluda con la cara amarrada y sin amabilidad, el cliente pensará que está llena de problemas y a usted no le interesan. ¿Es usted capaz de celebrar un chiste con una amplia risa? En ocasiones, cuando los cuento y sólo recibo un esbozo de sonrisas me retraigo y me callo, pero pienso en la tristeza de esa persona y falta de sentido del humor.
222Estar serio no significa ser responsable en el trabajo; sonreír también lo es. Pruebe a hacerlo y su vida cambiará radicalmente.
Un día me encontré con un amigo a quien saludé con una amplia sonrisa, igual para todos, y me dijo que le gustaba encontrarse conmigo porque le traía alegría. Ese día pensé: con cuán poca cosa alegro a un amigo o amiga; hay que aprender a sonreír o a reír, y si ya sabe hacerlo, póngalo en práctica y verá qué bien se siente. Sólo estudie su propia reacción cuando se encuentra con alguien que lo saluda sonreído; da la sensación de sentir un gran gusto al saludar. Aquéllos que dan los buenos días serios, no nos permiten definir su verdadera relación ni su estado de ánimo y provocan rechazo. Soy de la teoría que mis problemas no interesan a nadie o a casi nadie y mis dolamas tampoco.
Entonces, ¿por qué contarlas o reflejarlas en la cara? Quien vive feliz se concentra en su propio mundo, y allí vive con alegría y positivismo. Quien es desgraciado demuestra tragedia y desea trasmitirla a los demás; lo escuchan y deja a esa persona preocupada. Ya bastantes preocupaciones tiene cada uno para cargar con las ajenas sin solicitarlo espontáneamente.
Conclusión: ría, sonría o esboce una sonrisa en todo momento; verá lo bien que se siente internamente y encontrará que el resto de la gente empieza a buscarla o buscarlo para conversar. Estar serio no significa ser responsable en el trabajo; sonreír también lo es. Pruebe a hacerlo y su vida cambiará radicalmente. ¡Hágalo! Una amplia sonrisa refleja tantas cosas y lo acercan a los demás. Si ríe o sonríe se verá más guapo o guapa y terminarán viéndola bella o bello.
Conste que no lo hago por hacer propaganda a la obra; lo hago porque me encanta pensar en la posibilidad de que más gente ría, aunque sea temporalmente, y logre lo que debiera hacer en forma permanente. Se necesita ser muy duro para no divertirse sanamente en esa noche de teatro. Hay un dicho que reza: "la risa es salud".Debo reconocer que es cierto. Luego de aprovechar la trama y la calidad de los artistas, salí sin dolor en las articulaciones y con un deseo mayor de vivir. Es tan lindo sonreír, reír y esbozar sonrisas. Es saludable para quien lo hace y para quien lo recibe.
Cuando usted llega a una oficina y la persona que lo recibe está seria, se piensa dos cosas: o está amargada y agobiada por grandes problemas que debe dejar en casa, o le falta sentido del humor; ambas situaciones son negativas y no deseo soportarlas.
En Panamá falta enseñanza, educación sobre relaciones personales que no se proporciona en todas las empresas. Resulta agradable cuando uno llega al mostrador de información de una oficina y la señorita que lo recibe le regala una sonrisa y le pregunta amablemente: ¿en qué puedo servirle? Inmediatamente piensa que ha llegado al lugar correcto. Si saluda con la cara amarrada y sin amabilidad, el cliente pensará que está llena de problemas y a usted no le interesan. ¿Es usted capaz de celebrar un chiste con una amplia risa? En ocasiones, cuando los cuento y sólo recibo un esbozo de sonrisas me retraigo y me callo, pero pienso en la tristeza de esa persona y falta de sentido del humor.
222Estar serio no significa ser responsable en el trabajo; sonreír también lo es. Pruebe a hacerlo y su vida cambiará radicalmente.
Un día me encontré con un amigo a quien saludé con una amplia sonrisa, igual para todos, y me dijo que le gustaba encontrarse conmigo porque le traía alegría. Ese día pensé: con cuán poca cosa alegro a un amigo o amiga; hay que aprender a sonreír o a reír, y si ya sabe hacerlo, póngalo en práctica y verá qué bien se siente. Sólo estudie su propia reacción cuando se encuentra con alguien que lo saluda sonreído; da la sensación de sentir un gran gusto al saludar. Aquéllos que dan los buenos días serios, no nos permiten definir su verdadera relación ni su estado de ánimo y provocan rechazo. Soy de la teoría que mis problemas no interesan a nadie o a casi nadie y mis dolamas tampoco.
Entonces, ¿por qué contarlas o reflejarlas en la cara? Quien vive feliz se concentra en su propio mundo, y allí vive con alegría y positivismo. Quien es desgraciado demuestra tragedia y desea trasmitirla a los demás; lo escuchan y deja a esa persona preocupada. Ya bastantes preocupaciones tiene cada uno para cargar con las ajenas sin solicitarlo espontáneamente.
Conclusión: ría, sonría o esboce una sonrisa en todo momento; verá lo bien que se siente internamente y encontrará que el resto de la gente empieza a buscarla o buscarlo para conversar. Estar serio no significa ser responsable en el trabajo; sonreír también lo es. Pruebe a hacerlo y su vida cambiará radicalmente. ¡Hágalo! Una amplia sonrisa refleja tantas cosas y lo acercan a los demás. Si ríe o sonríe se verá más guapo o guapa y terminarán viéndola bella o bello.

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