San Francisco Javier
Publicado 2005/12/04 00:00:00
- José Pineda
De Javier se ha dicho que es el misionero ideal de la edad moderna...
Ayer, 3 de diciembre, reunidos en la capilla del Colegio Javier en una Eucaristía Solemne presidida por el Prelado, Señor Obispo Auxiliar, Don Pablo Varela Server y acompañados de amigos y amigos, iniciamos los que se ha dado en llamar, el Jubileo con motivo tripartito del recuerdo de los 450 años de la muerte del Fundador ,San Ignacio de Loyola, y los quiientos años del nacimiento de San Francisco Javier y del Beato Pedro Fabro.
Son celebraciones que nos unen con el pasado con nuestros orígenes y también un espacio para actualizar sus memorias con todo el bagaje de enseñanzas y obras realizadas para animarnos a continuar en lo comenzado pero adaptados hasta cierto punto a las realidades cambiantes del mundo actual.
Francisco Javier, cuyo verdadero nombre era, Francisco de Jasso y Azpilcueta, el apóstol del sol naciente, pertenece a la estirpe de los conquistadores de imperios. Pero al tiempo que los conquistadores partían para plantar sus estandartes de los reyes de España y Portugal en el Nuevo Mundo y en las Islas del Pacífico, él optó, siguiendo a Ignacio de Loyola, por el servicio del Rey Eternal. Francisco, nacido en Javier en 1506, se unió al primer grupo de los compañeros de Ignacio, mientras estudiaba en París (1534). En 1541, fue destinado por Ignacio a la Misión de las Indias portuguesas, toda vez que el hermano que había dio previamente designado se encontraba impedido por una ciática.
A lo largo de once años de trabajos, en los que la oración y la penitencia tendrían la misma importancia que la predicación, este misionero improvisado recorrería decenas de millares de kilómetros con el fin de anunciar la Buena Nueva en la India (1542-43, 48, 51-52) en Ceilán (44-45) Molucas (45-47) y Japón (49-51). Hubiera deseado comunicar a todos los jóvenes cristianos la misma pasión por la gloria de Dios . "Me vienen deseos de escribir a la Universidad de París - le escribía a San Ignacio-para decirles cuántos millares y millones de paganos se podrían convertir si hubiera operarios". Francisco murió cuando estaba solo, las puertas de China , en la isla de San Choan, en 1552. Tenía 46 años.
De Javier se ha dicho que es el misionero ideal de la edad moderna, el prototipo y dechado que contemplan y desean imitar todos los que sueñan en consagrarse a la evangelización delas naciones paganas, el navarro Francisco Javier.
Considerado con ojos humanos, es un héroe de épica grandeza, comparable con los más renombrados navegantes y conquistadores de su época. En arrojo y valor no cede a ninguno. Su pensamiento vuela tan lejos como el de los más geniales. Su corazón supera a todos en riqueza afectiva. Era un altísimo contemplativo, un místico que no rompió un instante su unión con Dios.
Se le achaca un excesiva movilidad y falta de paciencia en sus campañas apostólicas, pero su divina impaciencia era la de San Pablo y la de todos los ardientes amadores de Cristo que han oído la voz del Rey Eternal: Mi voluntad es de conquistar todo el mundo. Javier no era un simple misionero, sino un capitán de misioneros, que no quería lanzarlos al azar sin haber explorado él por sí mismo el terreno, para conocer mejor las dificultades, señalar los puntos estratégicos y precisar los métodos de combate. Era un guía y precursor, él iba por delante abriendo el campo para que sus seguidores labraran y cultivaran más despacio.
Los frutos de estos sudores apostólicos quedaron en claro con el florecimiento de cristiandades fundadas por él y la perseverancia de los fieles por el convertidos. A los veinte años de su muerte, la misión de las islas Molucas contaba con 120 000 cristianos y la Iglesia del Japón, a los 50 años con cerca de 300,000.
Con motivo de este centenario en España, en Javier, se conmemorará con actos denominado "Javier 2006", encuentro de cultura Universal que se desarrollará en torno al castillo de Javier. El comité lo presidirá le Rey Don Juan Carlos I , Rey de España y otras figuras notables como corresponde.
Son celebraciones que nos unen con el pasado con nuestros orígenes y también un espacio para actualizar sus memorias con todo el bagaje de enseñanzas y obras realizadas para animarnos a continuar en lo comenzado pero adaptados hasta cierto punto a las realidades cambiantes del mundo actual.
Francisco Javier, cuyo verdadero nombre era, Francisco de Jasso y Azpilcueta, el apóstol del sol naciente, pertenece a la estirpe de los conquistadores de imperios. Pero al tiempo que los conquistadores partían para plantar sus estandartes de los reyes de España y Portugal en el Nuevo Mundo y en las Islas del Pacífico, él optó, siguiendo a Ignacio de Loyola, por el servicio del Rey Eternal. Francisco, nacido en Javier en 1506, se unió al primer grupo de los compañeros de Ignacio, mientras estudiaba en París (1534). En 1541, fue destinado por Ignacio a la Misión de las Indias portuguesas, toda vez que el hermano que había dio previamente designado se encontraba impedido por una ciática.
A lo largo de once años de trabajos, en los que la oración y la penitencia tendrían la misma importancia que la predicación, este misionero improvisado recorrería decenas de millares de kilómetros con el fin de anunciar la Buena Nueva en la India (1542-43, 48, 51-52) en Ceilán (44-45) Molucas (45-47) y Japón (49-51). Hubiera deseado comunicar a todos los jóvenes cristianos la misma pasión por la gloria de Dios . "Me vienen deseos de escribir a la Universidad de París - le escribía a San Ignacio-para decirles cuántos millares y millones de paganos se podrían convertir si hubiera operarios". Francisco murió cuando estaba solo, las puertas de China , en la isla de San Choan, en 1552. Tenía 46 años.
De Javier se ha dicho que es el misionero ideal de la edad moderna, el prototipo y dechado que contemplan y desean imitar todos los que sueñan en consagrarse a la evangelización delas naciones paganas, el navarro Francisco Javier.
Considerado con ojos humanos, es un héroe de épica grandeza, comparable con los más renombrados navegantes y conquistadores de su época. En arrojo y valor no cede a ninguno. Su pensamiento vuela tan lejos como el de los más geniales. Su corazón supera a todos en riqueza afectiva. Era un altísimo contemplativo, un místico que no rompió un instante su unión con Dios.
Se le achaca un excesiva movilidad y falta de paciencia en sus campañas apostólicas, pero su divina impaciencia era la de San Pablo y la de todos los ardientes amadores de Cristo que han oído la voz del Rey Eternal: Mi voluntad es de conquistar todo el mundo. Javier no era un simple misionero, sino un capitán de misioneros, que no quería lanzarlos al azar sin haber explorado él por sí mismo el terreno, para conocer mejor las dificultades, señalar los puntos estratégicos y precisar los métodos de combate. Era un guía y precursor, él iba por delante abriendo el campo para que sus seguidores labraran y cultivaran más despacio.
Los frutos de estos sudores apostólicos quedaron en claro con el florecimiento de cristiandades fundadas por él y la perseverancia de los fieles por el convertidos. A los veinte años de su muerte, la misión de las islas Molucas contaba con 120 000 cristianos y la Iglesia del Japón, a los 50 años con cerca de 300,000.
Con motivo de este centenario en España, en Javier, se conmemorará con actos denominado "Javier 2006", encuentro de cultura Universal que se desarrollará en torno al castillo de Javier. El comité lo presidirá le Rey Don Juan Carlos I , Rey de España y otras figuras notables como corresponde.

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