Thelma King Harrison
Publicado 2003/11/10 00:00:00
El desarrollo histórico de la política panameña registra la participación intensa de mujeres que marcaron momentos fundamentales para la nación.
Clara González de Behringer, Sara Sotillo, Gumercinda Páez, Esther Neira de Calvo y Thelma King Harrison, entre otras, lucharon de manera permanente por la conquista de la igualdad de derechos y por la reafirmación soberana de nuestra República. Desde muy joven, Thelma King, nacida en 1921, se incorporó a las luchas de los panameños por la reafirmación soberana. Participa en 1944 en el Primer Congreso de la Juventud, el cual plantea una mayor participación de las nuevas generaciones en el rescate moral de las instituciones públicas y la incorporación de los jóvenes en la discusión de los problemas nacionales. Su pensamiento político inicialmente fue cercano a los postulados del nacionalismo arnulfista de 1941; sin embargo, se aleja cuando estima que las banderas nacionalistas del panameñismo se habían “desteñido”.
Durante el gobierno de Remón, Thelma King abraza el proyecto remonista por la negociación de un nuevo tratado con los Estados Unidos. La muerte de Remón y la negación de los Estados Unidos a reconocer los derechos panameños, decepcionan a Thelma King pero no lo hacen claudicar en sus objetivos. Elegida Diputada a la Asamblea Nacional en 1960, apoya desde allí las luchas de los grupos más débiles de la sociedad y mantiene su pensamiento indeclinable de la denuncia al Tratado de 1903.
Sostiene que Panamá nunca cedió la soberanía sobre el territorio de la Zona del Canal a los Estados Unidos. Su obra fundamental titulada “El Problema de la Soberanía en las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos”, publicada en 1961, contiene su tesis de que “Panamá mantiene sobre la Zona del Canal la soberanía inmanente. Y esto es así, porque las enajenaciones a perpetuidad son contrarias a la esencia de la soberanía y a los principios universales del derecho”.
Ante la negativa invariable de los norteamericanos a reconocer los derechos de nuestro país, Thelma King considera factible el camino de la insurrección, pero el problema es que “hay muy pocos hombres de verdadero coraje” y agrega: “si la razón está de nuestra parte, no hay transacción posible: somos o no somos soberanos”. Lo somos y debemos demostrarlo no importa los sacrificios que ello nos imponga”. “Más, únicamente cuando los panameños seamos conscientes de que Dios sólo ayuda a quienes con valentía defienden sus derechos, dejaremos de ser nación sin brújula”.
En el pensamiento político de Thelma King, a menudo aflora su creencia en los hombres predestinados para gobernar y salvar al país. La traiciona el caudillismo mesiánico arnulfista que al principio de su vida pública practicó. Cree en que Panamá necesita de un hombre símbolo que encarne las ansias de los panameños patriotas. Dice: “aún no ha aparecido, pero tengo la fe absoluta que algún día surgirá y Panamá será libre y digna como otras naciones pequeñas de la tierra”.
En 1964, Thelma King participa activamente en los sucesos del 9 de enero desde la ciudad de Colón. Durante el período de las negociaciones de los Tratados de 1967 desarrolla una intensa campaña a través de los medios de comunicación. Se opone rotundamente a la Administración Conjunta y a la consideración de un tratado de bases. Considera a los Tratados Robles Johnson, más negativos que los de 1903. Su columna del diario La Hora constituyó un llamado permanente a la conciencia nacional de los panameños. Al final de su lucha periodística hace sentir cierta frustración ante la indolencia de muchos. Escribe en una de sus últimas columnas: “La tarea que me he impuesto de trabajar por un Panamá mejor, se pierde en el vacío de la desesperanza...” Agrega, “Creo que atravesamos por una etapa de la vida istmeña en que la miseria moral ha llegado a sus últimos extremos...Es ridículo querer cambiar a un país que parece dichoso con su trágico infortunio”.
Con la conmemoración de los primeros cien años de República, Thelma King Harrison cumple 10 años de muerta. Fue una mujer libre en su pensamiento y en su vida. No aceptó que nadie la etiquetara. Fue actora y no espectadora de los acontecimientos políticos y sociales de su época. Aborreció la injusticia y la cobardía. Nunca se doblegó y fustigó a quienes inclinaron su cabeza y se rindieron ante el abuso y la ignominia de los poderosos.
Debemos ser justos y reconocer a todas y a todos los que han luchado por una patria libre y soberana en la vida de esta joven República. Thelma King Harrison no puede ser olvidada.
Clara González de Behringer, Sara Sotillo, Gumercinda Páez, Esther Neira de Calvo y Thelma King Harrison, entre otras, lucharon de manera permanente por la conquista de la igualdad de derechos y por la reafirmación soberana de nuestra República. Desde muy joven, Thelma King, nacida en 1921, se incorporó a las luchas de los panameños por la reafirmación soberana. Participa en 1944 en el Primer Congreso de la Juventud, el cual plantea una mayor participación de las nuevas generaciones en el rescate moral de las instituciones públicas y la incorporación de los jóvenes en la discusión de los problemas nacionales. Su pensamiento político inicialmente fue cercano a los postulados del nacionalismo arnulfista de 1941; sin embargo, se aleja cuando estima que las banderas nacionalistas del panameñismo se habían “desteñido”.
Durante el gobierno de Remón, Thelma King abraza el proyecto remonista por la negociación de un nuevo tratado con los Estados Unidos. La muerte de Remón y la negación de los Estados Unidos a reconocer los derechos panameños, decepcionan a Thelma King pero no lo hacen claudicar en sus objetivos. Elegida Diputada a la Asamblea Nacional en 1960, apoya desde allí las luchas de los grupos más débiles de la sociedad y mantiene su pensamiento indeclinable de la denuncia al Tratado de 1903.
Sostiene que Panamá nunca cedió la soberanía sobre el territorio de la Zona del Canal a los Estados Unidos. Su obra fundamental titulada “El Problema de la Soberanía en las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos”, publicada en 1961, contiene su tesis de que “Panamá mantiene sobre la Zona del Canal la soberanía inmanente. Y esto es así, porque las enajenaciones a perpetuidad son contrarias a la esencia de la soberanía y a los principios universales del derecho”.
Ante la negativa invariable de los norteamericanos a reconocer los derechos de nuestro país, Thelma King considera factible el camino de la insurrección, pero el problema es que “hay muy pocos hombres de verdadero coraje” y agrega: “si la razón está de nuestra parte, no hay transacción posible: somos o no somos soberanos”. Lo somos y debemos demostrarlo no importa los sacrificios que ello nos imponga”. “Más, únicamente cuando los panameños seamos conscientes de que Dios sólo ayuda a quienes con valentía defienden sus derechos, dejaremos de ser nación sin brújula”.
En el pensamiento político de Thelma King, a menudo aflora su creencia en los hombres predestinados para gobernar y salvar al país. La traiciona el caudillismo mesiánico arnulfista que al principio de su vida pública practicó. Cree en que Panamá necesita de un hombre símbolo que encarne las ansias de los panameños patriotas. Dice: “aún no ha aparecido, pero tengo la fe absoluta que algún día surgirá y Panamá será libre y digna como otras naciones pequeñas de la tierra”.
En 1964, Thelma King participa activamente en los sucesos del 9 de enero desde la ciudad de Colón. Durante el período de las negociaciones de los Tratados de 1967 desarrolla una intensa campaña a través de los medios de comunicación. Se opone rotundamente a la Administración Conjunta y a la consideración de un tratado de bases. Considera a los Tratados Robles Johnson, más negativos que los de 1903. Su columna del diario La Hora constituyó un llamado permanente a la conciencia nacional de los panameños. Al final de su lucha periodística hace sentir cierta frustración ante la indolencia de muchos. Escribe en una de sus últimas columnas: “La tarea que me he impuesto de trabajar por un Panamá mejor, se pierde en el vacío de la desesperanza...” Agrega, “Creo que atravesamos por una etapa de la vida istmeña en que la miseria moral ha llegado a sus últimos extremos...Es ridículo querer cambiar a un país que parece dichoso con su trágico infortunio”.
Con la conmemoración de los primeros cien años de República, Thelma King Harrison cumple 10 años de muerta. Fue una mujer libre en su pensamiento y en su vida. No aceptó que nadie la etiquetara. Fue actora y no espectadora de los acontecimientos políticos y sociales de su época. Aborreció la injusticia y la cobardía. Nunca se doblegó y fustigó a quienes inclinaron su cabeza y se rindieron ante el abuso y la ignominia de los poderosos.
Debemos ser justos y reconocer a todas y a todos los que han luchado por una patria libre y soberana en la vida de esta joven República. Thelma King Harrison no puede ser olvidada.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.