Panamá
Las fisuras internas que expone la salida de Paulette Thomas
- Redacción / nacion.pa@epasa.com / @PanamaAmerica
Fisuras en Vamos: la renuncia de Paulette Thomas deja al descubierto el costo de disentir y desafiar la línea trazada por el liderazgo de la coalición.
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Ya no es un síntoma; parece una enfermedad que recorre lo que queda de la coalición Vamos. Esto no solo se debe a la salida de Paulette Thomas, sino a lo que se lee entre líneas en la disputa digital que tuvo con el líder espiritual de esa agrupación política.
Thomas no es la primera, y quizá antes de que termine esta administración no sea la última, que deja ese grupo político, por lo que queda por ver cuánto resisten la maratón de soportar las cuestionables decisiones de Juan Diego Vásquez.
Vásquez parece castigar a Thomas por ser la única de su coalición que logró una presidencia en la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional. Si hubo otros que intentaron llegar de la mano o negociación de Vásquez, fracasaron.
Brillar o, más bien, opacar el liderazgo de Vásquez parece un pecado sin perdón, ya que los armisticios que el jefe de Vamos otorga son contados y dependen de quién se equivoque en esa delgada línea entre "hacer lo que digo y no lo que hago".
Se hace el desentendido cuando en este medio se reveló que Roberto José Zúñiga estudió en España mientras era funcionario en la embajada de Panamá en ese país, nombrado durante la administración del panameñista Juan Carlos Varela.
Eso no tendría pecado alguno si el diputado hubiese explicado su horario laboral y si era compatible con sus estudios de maestría, si era presencial, semipresencial o virtual, tomando en consideración que su nombramiento se dio con semanas de diferencia respecto al inicio del curso.
Tampoco explicó si concursó, si su nombramiento fue por méritos o si fue producto de la dedocracia, además de no haber compartido el informe que dice haber entregado cuando finalizó su gestión diplomática.
Por el contrario, pareció que Vásquez lo respaldó con la excusa de un ataque político, pero con Thomas habla de traición, de huir de un proceso dentro de la coalición y de no rendir cuentas ante el equipo que la llevó a la Asamblea.
Valdría preguntarse: ¿qué juez verdaderamente independiente del pensamiento de Vásquez iba a juzgar a Thomas, si ya sabemos que pensar diferente es sinónimo de traición y motivo suficiente para ser juzgado en el 2029?
Los desterrados Neftalí Zamora, Manuel Samaniego, Carlos Saldaña y Manuel Cheng algo saben de estos procesos.
La diputada asegura que eso de "huir" no es su estilo, que siempre da la cara y que asume sus responsabilidades con coherencia respecto a sus valores y principios. Seguidamente, Thomas lanza un dardo al señalar que Vásquez desconoce "los términos y tiempos que establece el artículo 9 de su propio Código de Ética de la Coalición Vamos, término que ya venció".
Argumenta la diputada que el citado artículo establece un plazo de 15 días hábiles para la investigación preliminar. ¿Un juzgamiento desfasado en el tiempo?
La segunda respuesta de Thomas a Juan Diego en X confirma que la coalición Vamos no tenía contemplado nominar a nadie para la Comisión de Educación, pero que a último minuto se "improvisó" la candidatura de Jorge Bloise. Como no queriendo decirlo, acusa a Vásquez de tener una opinión sesgada, ya que, según menciona, el dueño de Vamos solamente escuchó una parte. ¿Y el principio de igualdad entre las partes?
Thomas redobla la apuesta: asegura que no esperará hasta el próximo proceso electoral porque actúa de cara a la ciudadanía y cree en la rendición de cuentas. Vale recordar que, empezando el año, el contralor Anel Flores tuvo sus más y sus menos con algunos diputados de Vamos que no presentaron un informe de rendición de cuentas y andaban pidiendo prórroga.
De puertas para afuera, la coalición parece independiente, pero de puertas para adentro hay una línea que seguir, y cada renuncia con mensajes encriptados de los desterrados lo hace más evidente.
La cuestión democrática permite el derecho al disenso y a opinar diferente aunque se pertenezca a una misma agrupación; eso se presupone como la base de la democracia y de las libertades. Saber escuchar es un eslogan casi trillado en la política y entre políticos, pero el verdadero reto es ponerlo en práctica.
Vamos no solo debe parecer independiente, debe serlo. Desde afuera, la coalición no se parece a la mujer del César.

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