Expedición. EL ÉXITO ES LLEVAR UN GUÍA EXPERIMENTADO
Volcán Barú, un reto lleno de aventuras
- Aurelio Martínez (aurelio.martinez@epasa.com)
Tierras Altas tiene muchos atractivos, en donde los turistas locales y extranjeros pueden convivir con la naturaleza.Los mejores meses para escalar este punto de la provincia de Chiriquí son enero, febrero y marzo, durante la época seca.
Experto
- Si usted desea emprender una aventura como escalar el volcán Barú, recorrer el parque Pila en Cerro Punta o hacer el recorrido del sendero que comunica a Cerro Punta con Boquete, puede contactar a Salvador Martínez al 6628-7787 o a través de Facebook.
- Conoce bien el área de Tierras Altas y, además, le recomendará qué ropa debe usar, qué debe comer y qué debe tomar para que su paseo sea más placentero e inolvidable.
- Periodista de profesión y puede documentarlo sobre los atractivos turísticos de esta región chiricana.
Alistarse para escalar el punto más alto del territorio panameño (3,475 msnm) requiere de muchos elementos, entre ellos: estar en buenas condiciones físicas y de salud. Después de 20 años, volví a enfrentarme al volcán Barú.
Todo se inició con la invitación de mi hermano Salvador, quien es guía con muchos años de experiencia. “Quieres subir, llevo una excursión de cinco ciudadanos checos, dos mujeres y tres hombres, vamos... vamos”. No lo analicé mucho y dije que sí, porque como aficionado al confiaba en mis entrenamientos para asumir el reto.
runnerEl siguiente paso —y no menos importante— era armar la mochila con manta de algodón, saco de dormir, boina, agua, chocolate, pasitas, pan, salchichas enlatadas, jamonilla, gatorade, avena, granolas, maní, manzanas, capote contra la lluvia y cofal por si atacaban los calambres. Resumiendo, la mochila pesaba entre 45 y 50 libras.
Amaneció y después de desayunar bien, me calcé mis zapatillas para el y esperé a que llegaran a mi casa a buscarme en un que nos llevó hasta las faldas del volcán, donde conocí a Sarka, David, Pedro, Katka y Martín, todos de buena estatura y aparentaban buenas condiciones físicas.
trailpick-upEscalada
Después de la foto respectiva del grupo, tomé un bastón improvisado que había a un lado del camino y que tenía evidencia de haber sido testigo de por lo menos un recorrido con otro aventurero. A las 9:00 a.m. caminamos en fila india hasta entrar en la selva, escuchando el trinar de aves como los canarios, tucanes y el gallito de monte. Con el pasar de los minutos preguntaba qué sendero tomaríamos, porque hay muchos y solo uno es el verdadero. No hay señalizaciones y solo se podía apelar al conocimiento del guía que decía el de la derecha, el del centro o el de la izquierda.
Tras 40 minutos bajo los gigantescos y longevos árboles, nos detuvimos en El Valle de las Brujas para descansar y observar el lindo paraje que parece transportarte a una escena de la película de “Harry Potter”. Después de tomar agua y reír un poco, volvimos a colocarnos las mochilas y continuar subiendo agarrados, en muchos tramos, de las raíces y algunas piedras.
Filo Machete
Pasada la hora de camino y afectados un poco por el aire pesado, llegamos al punto conocido como Filo Machete, un paraje fantástico porque de ambos lados están los acantilados, llenos de árboles con musgos y helechos. La flora muestra uno de sus mejores rostros con flores únicas de la superficie volcánica. Después de admirar ese espectáculo natural, comimos algo y tomamos agua. De pronto empezó a llover y la neblina descendió hasta empañar el mosaico de colores que segundos antes teníamos enfrente.
Seguimos caminando, y poco después el guía me mostró el acantilado donde hace 41 años falleció un joven de 26 años de edad, quien decidió regresar de la cima del volcán en la noche y se equivocó de camino, y cayó muchos metros.
El Pocito
Como todo lo creado por Dios, a casi la mitad del camino está la única fuente de agua del lugar. El agua sale bien fría y los checos llenaron sus botellas de agua y de inmediato usaron pastillas para potabilizarla.
Les preguntamos si almorzábamos en ese lugar, pero por la cantidad de basura que dejan los enemigos de la naturaleza no nos provocaba comer ahí.
Más adelante vimos un lugar agradable para comer y recargar con energía el cuerpo, después retomamos el ascenso con la presencia de lluvia y encontramos la superficie con arena, piedras y poca vegetación.
A caminar con cuidado porque el camino es estrecho y los acantilados grandes, pero nada que opaque el reto turístico.
Tras ocho horas llegamos al cráter, a las 5:20 p.m., y 40 minutos más tarde logramos la meta de llegar a la cima donde están las antenas y repetidoras de las televisoras y radioemisoras del país.
Con frío buscamos refugio para pasar la noche y gracias a unos amigos dormimos cómodos y pudimos ingerir alimentos, entre ellos chocolate caliente y un trago de whisky para recuperar energías.
Lo más satisfactorio y que te hace olvidar el cansancio es llegar a la cima, cumplir la meta trazada. Ahí está la cruz en el punto más alto, que invita a tomar la foto o grabar tu nombre en cualquiera roca y ver los dos océanos si la neblina te lo permite.

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