Panamá
Navegando en las arenas del tiempo
- Rubén D. Collantes G., Ph. D.
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- Investigador, Docente Universitario y Artista Marcial
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- e-mail: rdcg31@hotmail.com
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¿Y si lo hubiese hecho de otro modo? En múltiples oportunidades, solemos escuchar este tipo de interrogantes, sobre lo que pudo ser y no fue, o si se tomó la decisión correcta en búsqueda de un mejor futuro. Lo cierto es que, cada paso que se da va acompañado de motivación, intrínseca o extrínseca, además de ocupar tiempo, cuyo paso es inevitable. En la ficción, se han presentado máquinas fantásticas para viajar al pasado y conocer el futuro, pero eso queda para el entretenimiento como el Doc y Marty nos lo presentaron en la célebre trilogía de Volver al Futuro.
Conforme avanzamos en edad y acumulamos experiencia y madurez, vamos navegando en una travesía personal. A nuestro navío le toca surcar las arenas del tiempo y en cada giro de timón (decisión), nos podemos acercar o alejar de la meta planteada, si la hay. Digo esto, porque mientras algunas personas se comprometen a lograr un propósito digno de respeto, otros por falta de interés, motivación u orientación, pueden verse estancados en arenas movedizas sin poder avanzar ni progresar. Más que pensar en una edad biológica, se debe meditar con serenidad si se es feliz con lo que se vive.
Por su parte, Steven Tyler en la canción Amazing dice: "La vida es un viaje, no un destino"; remarcando que más que pensar en un destino o meta fija, hay que disfrutar la travesía, porque en el camino siempre habrá obstáculos que tocará sortear o derribar, según la estrategia que se emplee. Hay quienes prefieren evitar la hostilidad para no tener problemas. Sin embargo, recordando las sabias palabras de un gran amigo: "puedes correr, pero no esconderte"; significa que, por más que quisiéramos evitar los problemas, tarde o temprano tendremos que confrontarlos y superarlos.
Otro aspecto que, nos guste o no, puede cambiar conforme surcamos el vasto mar de arena, son las relaciones interpersonales con familiares y amigos. Así como cada persona va quemando etapas y creciendo, así mismo la dinámica de los intereses y gustos puede cambiar. Posiblemente se tenía un amigo o amiga que era como un hermano, pero con el correr del tiempo sus aspiraciones no resultaron ser concordantes con las de uno. Como padres, a veces se comete el error de querer controlar o inclusive sobreproteger a los hijos, para que no cometan nuestros mismos traspiés, cuando en realidad es necesario en muchos casos que los futuros hombres y mujeres de bien, aquilaten sus propias experiencias y aprendizajes, aunque ello nos pueda ocasionar preocupación.
A veces se comete el error de tomárselo personal, bajo una óptica egoísta, sin considerar que todo ser humano tiene el legítimo derecho de buscar su felicidad, aunque ello represente pensar diferente, cambiar o dejar atrás aquello que más se quiere. Inclusive, lo que a vista y paciencia de los demás se puede interpretar como errores o tropiezos, simplemente son experiencias de vida que dejan enseñanzas, si se aquilatan. Lo que es de vital importancia para navegar con una mayor probabilidad de éxito en esta misión es la brújula moral, la cual contiene los códigos con los que las personas son formadas, desde el hogar hasta en sus primeros espacios de interacción social como la escuela.
En síntesis, las arenas del tiempo están en constante movimiento y, para navegar con éxito en ellas, se necesita una actitud positiva, propositiva y no guardar arrepentimientos de lo bueno o malo que pasó. El pasado no lo podemos revertir, pero lo más importante es que, al ser conscientes de los errores que hayamos cometido, con esperanza adoptemos un propósito de enmienda genuino y, como dice Robbie Williams: "hacer todo lo que podamos para ser mejores"; en cada nuevo amanecer. ¡Bendiciones para todos!

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