Nos estamos yendo al kínder
- Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com)
Hace un par de meses nos hicimos eco del malestar que hubo desde la Secretaría de Carreras, en cuanto a lo insuficiente del recurso humano, lo que...
Egbert Lewis
Hace un par de meses nos hicimos eco del malestar que hubo desde la Secretaría de Carreras, en cuanto a lo insuficiente del recurso humano, lo que daba como consecuencia la publicación de un Programa Oficial de Carreras deficiente.
Hasta donde sabemos, aunque el mal no ha sido subsanado del todo, se ha reforzado un tanto el departamento, por lo menos en el periodo de confección del Programa Oficial. Sin embargo, no se ha notado la mejoría; todo lo contrario, parece que se está yendo en reversa.
En otras oportunidades hemos señalado que si hay un despacho al cual se le debe poner especial atención, cuando se trata de hípica, ese es la Secretaría de Carreras porque ahí es donde se maneja la materia prima del hipismo, que son los caballos.
Es en el trabajo de esta oficina -aunque algunos lo duden- donde comienzan a definirse muchos resultados. Eso es así porque corresponde al secretario de carreras y a su equipo verificar y cerciorarse de que aspectos como los pesos, las distancias y los tiempos que se coloquen en el Programa Oficial corresponden a la verdad, y que los errores sean mínimos.
A estas alturas del negocio no les encontramos cabida a las excusas ni explicaciones banales porque resulta obvio cuando los yerros son involuntarios, a diferencia de aquellos que son el resultado inequívoco de la negligencia o la falta de conocimiento.
No nos mueve afectar con estos señalamientos a nadie en especial, pero es nuestro deber pronunciarnos cuando vemos que alguna acción va en detrimento de los apostadores, quienes pagan por un documento que les sirve como herramienta para tomar sus decisiones de apuesta. Incluso, el Programa Oficial es la guía en la que se basan los profesionales de la hípica, entiéndase entrenadores, jinetes, mozos de corral y hasta los propietarios de los ejemplares, para establecer sus agendas y estrategias.
Se han vuelto insostenibles y hasta insoportables las inexactitudes en cuanto a los tiempos que emplean los caballos en determinadas distancias y las gabelas absurdas como aquella en la que se consideró a un caballo (Blue Jeans) con gabela de 50-1 y ganó la carrera por toda la tierra derecha porque realmente era el segundo en la línea de oportunidades. Pudiéramos decir lo mismo de Dinner With Sophie, que apareció 12-1 y ganó a su voluntad. Y no se trata de que no puedan ganar caballos que en papel parecen tener pocas probabilidades, sino de que las gabelas deben obedecer a los antecedentes, a la categoría, las condiciones y el nivel de los rivales.
Los retrospectos son otra historia de terror. En muchos casos, guiarse por ese adefesio puede conducir a los incautos a creer que en Panamá realmente hay caballos que corren 1,300 metros en 1.10 o 1,400 en 1.19. Usamos estos ejemplos exagerados para que tengan una idea de lo que representa que se sigan publicando fallas tan lamentables.
Y como resultado de todo este desbarajuste, cuando llegan los días de carreras se reporta un sinfín de cambios en el Programa Oficial, los cuales comienzan por los jinetes, pasan por los pesos y terminan en los colores o carriles, amén del pocotón de retiros.
La situación es realmente insostenible. Ojalá todos los niveles de responsabilidad del hipódromo hagan las adecuaciones pertinentes para evitarles a sus clientes el amargo trago de tener que abrir el Programa Oficial y que el mismo al final, tenga tantos tachones y borrones que se parece el cuaderno de tareas de un niño kínder.

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