Ciudad bendita
- Redacción /
Mañana es 15 de agosto. Se cumplen 492 años de la fundación de la ciudad de Panamá, celebración que cada vez palidece más. El afán diario, el apego al hoy por hoy y las distracciones a las que se somete constantemente a la ciudadanía parecen estar haciendo mella en nuestra conciencia histórica.
Un sondeo informal que realizamos en los últimos dos días, entre gente cercana, nos reveló la contundente realidad de que muchos ciudadanos no habían advertido que este lunes la ciudad está de fiesta. Sin embargo, no faltó quien de inmediato preguntara si el día era libre y si, en el caso de quienes laboren, se les pagará doble.
No hay excusa que justifique esta omisión por parte del ciudadano común y mucho menos de las autoridades.
Panamá no es una metrópoli cualquiera. Desde su descubrimiento, la ciudad y después el país, han sido protagonistas del desarrollo comercial e histórico de la región, además de servir en distintas épocas como fiel de la balanza para la resolución de conflictos regionales y como garante de la paz social de diferentes países.
Esas bondades han sido ampliamente reconocidas en distintas épocas. Primero el Rey Felipe II que la definió como la “muy noble y leal ciudad de Panamá”, después lo hizo el Libertador y en tiempos recientes algunos líderes contemporáneos han justipreciado la valía de esta ciudad como centro de desarrollo y comunicación para América y el mundo.
Con tanta historia de por medio y como ciudadanos residentes en un espacio bendito por Dios, privilegiado por la naturaleza y con un potencial de crecimiento inmensurable, debemos valorar lo que tenemos y procurar que no se pierda esta celebración.
No se trata de lanzar fuegos artificiales ni desplegar fondas, discotecas y cantinas en cada esquina, sino de fortalecer en las viejas generaciones y transmitir a las nuevas, la necesidad de apreciar lo que tenemos, porque con todos sus defectos Panamá es incomparable.
Aclaración de interés
1. La revista "Maga" no se engendró en el vientre de la Universidad Tecnológica, como él lo señala, sino con el apoyo de la Universidad de Panamá, en marzo de 1984 cuando era su Rector el Dr. Ceferino Sánchez, y solamente para el primer número; en cambio, el apoyo de la UTP ha sido coeditando la revista desde 1996 hasta 2007 con la Fundación Cultural Signos. Tras mi jubilación, le traspasé completamente los derechos legales de la revista a esta universidad a mediados de 2008, de la que "Maga" ahora es su exclusivo vocero cultural, aunque la sigo dirigiendo a petición de la Rectora, Ing. Marcela Paredes de Vásquez.
2. Nunca he impartido talleres "orales" de cuento, sino siempre talleres escritos. Pero, sin duda, es cierto que los nuevos escritores talentosos procedentes de cualquier taller, mío o ajeno, y los que escriben por su cuenta, siempre han sido y serán bienvenidos en las páginas de "Maga". Cordialmente, Enrique Jaramillo Levi
Se va otro íconoEgbert, te escribo por si acaso te interesa escribir algo con respecto a La Tablita. Este restaurante tiene una fama histórica; formado por Rodrigo Chicho Pino hace 48 años en la Transístmica, cuando todavía era parte monte. Era un punto de dirección para todo el pueblo. El 31 de agosto del 2011 se cerrará para siempre. Yo soy parte de una junta directiva de unos jubilados que se reúnen todos los días, de 12:00 mediodía hasta las 3:30 de la tarde, con el dueño Chicho Pino, si quieres hacer una entrevista. Los sábados el Grupo MAYITO.SON toca música del recuerdo cubana, desde las 4:00 p.m. Con respeto y un abrazo. Julio C. Torres (Jay)
Regresa VerdurmenEgbert: Le escribo porque el escritor panameño Eduardo Verdurmen se encuentra realizando un “mediatour”, ya que en un par de semanas lanzará su tercer libro Los Fantasmas de Anni y quisiéramos saber si le interesaría una entrevista. Eduardo ha roto los récords de venta en la FIL de Panamá y se ha presentado con sus dos libros anteriores (Rex Angelorum y Neirad) en ferias de libros de otros países. Saludos, Zule Kant.

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