El fulgor de un riguroso proceso académico
- Margarita Vásquez
“Apliqué 150 encuestas en el 2002 a estudiantes recién egresados de VI Año. Suponíamos que en esa etapa llega el individuo a un nivel de dominio medio del léxico...”
Si lo pensamos bien, cualquier tipo de actividad creativa, es decir, toda actividad que no sea copiar y pegar, sigue un orden parecido al que se reconoce en la escritura: invención, disposición y elocución. La simple preparación de una cena exige que imaginemos los platos que vamos a presentar, y que hagamos una selección según los ingredientes que nos rodeen y que tengamos a mano para luego presentarlos de alguna manera.
Comienzo la presentación del DEPA por la etapa de la invención/selección de las palabras o lemas, que son los ingredientes del diccionario.
La invención no se puede dejar en ningún caso a la buena de Dios, y en el caso de la elaboración de un Diccionario, lo que cabe es la selección de las palabras que vamos a incluir. Este período es crucial porque las palabras nos pertenecen a todos, y forman parte de nuestro haber, de nuestra memoria.
Apliqué 150 encuestas en el 2002 a estudiantes recién egresados de VI Año. Suponíamos que en esa etapa llega el individuo a un nivel de dominio medio del léxico. Se trata de una investigación sobre la disponibilidad léxica del panameño, investigación inconclusa (pero todavía con esperanzas), dirigida por el Dr. Humberto López Morales. Se divide el mundo que nos rodea en 16 áreas (cuerpo humano, utensilios, áreas de la casa, animales, comidas, medios de transporte, etc.) y se les pide a los encuestados que escriban en dos minutos todas las palabras que les lleguen a la mente. Así aparecieron en las listas, repetidas, palabras como “panga”, “perezoso”, “chow mein” “diablo rojos”, que corresponden a nuestra realidad. Esta técnica me iluminó acerca del modo de iniciar una selección de palabras para el diccionario. (Dicho sea de paso, la disponibilidad léxica del hablante es una de las investigaciones que habría que hacer en Panamá para saber dosificar la enseñanza del léxico hispánico en las escuelas, según propone el Dr. López Morales).
Para hacer mi propia selección de las palabras del DEPA, revisé los diccionarios de panameñismos y los trabajos lexicográficos de los académicos Baltasar Isaza Calderón y Ricardo J. Alfaro, don Samuel Lewis García de Paredes, Da. Elsie Alvarado de Ricord, D.Gil Blas Tejeira, D. Rodolfo De Gracia, D. Martín Jamieson; los diccionarios de la Dra. Luisita Aguilera Patiño, del Dr. Ángel Revilla Argüeso, del Ing. Arnoldo Higuero; las columnas de D. Rafael Candanedo, los trabajos del Dr. Porfirio Sánchez, del Dr. Thomas Owens, de doña Joaquina Pereira de Padilla. Leí Guías sobre las aves de Panamá del Dr. Jorge Ventocilla, de Ridgely y Gwynne, busqué en la página del Smithsonian Árboles y plantas de Panamá, en investigaciones de la ACP y de la Biblioteca Nacional, en el Diccionario Geográfico de Panamádel Departamento de Geografía de la Universidad de Panamá. Agucé mis oídos y mi vista, y acudí al auxilio de la literatura panameña que he leído, a las formidables páginas de los periódicos, a los foros de Internet, a mi familia, mis amigos, mis alumnos, mis compañeros de trabajo, mis compañeros académicos. Tengan ustedes presente que las palabras que buscaba no son pertenencias particulares y no tienen derecho de autor. Su ubicación en un diccionario dependía de mis criterios de selección.
A la par hice mi propia base documental con muestras o ejemplos tomados de muchas de estas fuentes, y de otras más. Todo esto formó parte de esta etapa a la que he nombrado “selección”.
En la etapa de la “disposición”, tenía que determinar cuál era el orden del diccionario como totalidad. Ya todos sabemos la discusión que ha habido en el mundo hispánico sobre la inclusión de los dígrafos ch y ll dentro de las letras C y L, al acoger el orden del alfabeto internacional. Determiné seguir el patrón observado por el Diccionario de Uso de María Moliner (DUE), que se adelantó en muchos años a la decisión de las Academias.
En la disposición de los artículos o entradas, primero aparece el lema, en negrita y en tamaño un poco mayor. El lema señala variantes gramaticales o gráficas, incluso de acento. Y allí se me presentaron problemas. Por ejemplo: márketing o marketing. (voz inglesa) m. Pa. Mercadotecnia.
Esta palabra se encuentra en los periódicos panameños escrita de las dos maneras. Decidí, en todos estos casos en los que encontré dos escrituras, incluir las dos formas. Podía haber ideado escribirla en español así: márquetin. Pero con esta escritura tal vez el lector no reconocería la palabra a la que me refiero, como pasó hace años con güisqui.
La etimología de las voces aparece entre paréntesis y en un tamaño de letra menor. Este aspecto del origen de las palabras hay que estudiarlo para enriquecerlo porque hay poca información.
En la disposición del cuerpo del artículo, sigue la caracterización gramatical del lema. Una m.significa que la palabra es un sustantivo masculino (buscapié); una f., que es un sustantivo femenino (pelonera); m. y f.significa que el sustantivo tiene dos terminaciones (bombero,_ra.). Cuando dice adj/sustquiere decir que la palabra se usa como adjetivo algunas veces, y como sustantivo otras tantas (botarata o botarate). Y así, hay una larga lista de abreviaturas que, en este lugar específico, señala la clase gramatical de la palabra, según el uso.
De inmediato, aparece la marca de la localización geográfica.
Sigue la definición. Si hay varias acepciones, están numeradas. Las unidades fraseológicas (locuciones y las frases proverbiales) van en último lugar.
Después de la definición, siguen las marcas cronológicas, relativas a la vigencia de las palabras:
obsol.obsolescente: la palabra está dejando de usarse.
juv.juvenil
hist. histórico: la palabra sigue existiendo aunque el objeto ya no exista. Por ejemplo, camisola.
p.u.poco usado.
Se incluyen las marcas del nivel lingüístico:
cult.culto
pop. popular
rur.rural
tabú
Así mismo, las marcas que denotan la connotación o situación de la comunicación:
afect.afectivo
espon.espontáneo
met. metonímica : Se ha tomado el efecto por la causa o viceversa.
fest.festivo
Hay veces que un lema aparece como popular, pero se indica que puede que el vocablo sea usado en el nivel culto, con tono festivo. Esta fórmula fue ideada para el Diccionario de Americanismos de las Academias.
Por último, la situación: desp.despectivo: En algunos casos se hace énfasis en hacer notar que esta palabra es usada en un tono despectivo, y se adelanta la solicitud de que no se haga.
euf.eufemismo: (palabra suave para representar otra que puede ser ruda) ¡chuzo!, ¡chutri!
irón. irónico
enfat.enfático.
Sigue el ejemplo. Primero el autor del texto, la muestra, de dónde se tomó y la fecha.
El DEPA es un diccionario de autor, como lo fue también el diccionario de Isaza Calderón. No es un diccionario institucional porque no fue el proyecto de una institución. La autoridad de este diccionario emana de las palabras cuyo uso ha sido verificado entre los hablantes del Español en Panamá. La empresa privada (específicamente TBWA Panamá y Pascual) apoyó este proyecto en lo económico, y gracias a estas dos empresas maravillosas, a la Editorial Universitaria, a la Facultad de Humanidades donde trabajo, a la Academia de la Lengua, ha salido el DEPA.
En el 2010, algunos de ustedes deben haber estado en la presentación del gran Diccionario de Americanismos, por el doctor López Morales, en la Feria del Libro. La coordinadora del trabajo de ese diccionario en Panamá fue la directora de la Academia Panameña, doña Berna de Burrell. Como tal, le correspondió permanecer en Madrid por cuatro meses, y trabajó arduamente para incluir a Panamá en la etapa final del proyecto. Hizo aportaciones significativas relacionadas con la inclusión de Panamá en aquel diccionario, del que es deudor el DEPA. Con la experiencia lograda, con seguridad, la Academia Panameña de la Lengua levantará un diccionario institucional:Diccionario Académico de Panameñismos(DAP). Todos los diccionarios mencionados anteriormente, incluido el DEPA, servirán de fuente de información.
No quiero olvidar a mi querida amiga Daphne, quien en la Editorial Universitaria, pasó, con la mayor paciencia, mil veces, este diccionario.

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