El teatro latinoamericano en búsqueda de un perfil
Publicado 2006/01/15 00:00:00
- Modesto A. Tuñón F.
El teatro latinoamericano no es un extenso continuo de características similares, sino que se ha desarrollado con las particularidades de cada sociedad en que se inserta. Fernando De Ita, periodista, escritor y dramaturgo mexicano lo constata en sus conferencias, escritos y cada vez que se refiere a las coordenadas que orientan este quehacer cultural.
De Ita fue redactor cultural en los diarios mexicanos Excelsior, Unomasuno, La jornada y actualmente se desempeña en Reforma, donde frecuentemente analiza la actividad teatral, no solo de su país sino del continente y de Europa.
Este incansable periodista cultural ha entrevistado a un conjunto de personalidades como Henry Miller, Samuel Beckett, Orson Wells, Joan Miró, Arthur Miller, Tenessee Williams, Norman Mailler, Stanley Kubrik, Jerzy Grotowski, Andrej Wajda, Atahualpa del Cioppo, Santiago García, Enrique Buenaventura, Augusto Boal, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Eduardo Galeano, Mario Benedeti, entre otros.
La primera quincena de diciembre dictó un taller sobre "Crítica teatral y periodismo cultural" en Granada, Nicaragua al que asistieron periodistas de Centroamérica y que sirvió para analizar el estado del teatro y el periodismo cultural en la región. Allí adelantó algunos conceptos sobre el teatro de la región e insistió en la necesidad de hacer del teatro un quehacer profesional y esforzarse por lograr los elementos básicos.
Aprovechamos su entusiasmo al hablar del tema, para conversar con él sobre las características que definen al teatro latinoamericano, a partir de preguntas que se había hecho en el curso sobre cómo hacer para fundar una tradición y cómo se impulsaría la dramaturgia entre los jóvenes que tienden a preferir las imágenes del cine y otras formas más relacionadas con las nuevas tecnologías.
FDI La diversidad. He estado en varias partes y lo que estamos viendo son propuestas de muy diferentes tonos, contenidos, formas; aunque a lo mejor podríamos localizar más o menos así: En Argentina están haciendo un teatro sobre la realidad. No se puede hacer otro teatro sobre nada más, pero están tratando toda esa problemática social, económica, existencial que los ha traído muy preocupados durante los últimos años.
Es un teatro, por un lado inmediato y por otro lado hay muchos dramaturgos que están tratando esa realidad de otra manera. De una forma más compleja, más fragmentada. Luego los brasileños, yo creo que ellos tienen un teatro un tanto metafórico, esa realidad no la tratan directamente; sino a través de una fábula, el pasado.
El teatro mexicano, un poco más al norte, también tiene una diversidad impresionante. Desde jóvenes que están haciendo un teatro muy parecido al cine en su estructura y otras generaciones que siguen haciendo un teatro realista, que tiene que ver con lo social.
He mencionado solo tres países, creo que la diversidad por un lado, la experimentación por el otro y el tocar la realidad como un problema social, son las tres características que podemos encontrar hoy.
FDI Yo creo que sí; en los últimos quince años ha habido cambios de referente. Nosotros -en los países que mencioné que tienen un teatro de mayor tradición- venimos del formato del teatro de autor; después pasamos a la de director y actualmente pasamos a la de "teatristas", que Jorge Duval, un argentino considera como la expansión del hombre de teatro, que ya no se conforma nada más con ser una pieza del escenario, ya sea de actor, director, autor; sino que abarca prácticamente de todo. Son autores, directores, actores, productores, administradores y hasta difusores de su propia obra.
Esa tradición se ha ido modificando como para responder a las necesidades del teatro internacional, ya no se sigue esta tradición que conjuga varias funciones, sino se está trabajando más como entidades productivas, que empiezan una obra como producción artística, como un objeto que a parte de tener calidades estéticas o que aspira tener calidades formales y de contenido, también sea u producto que le permita vivir a la gente de teatro.
Ese sería el cambio, no es ya un teatro romántico, nada más; claro, me refiero a la avanzada de estos teatros porque ya no podemos hablar en singular, hay que hablar en plural; hay teatros. En México conviven este teatro de avanzada que se presenta en Europa, que tuvo muchos éxitos allá en estos años y tenemos un teatro de aficionados, que es el que tenemos en la mayor parte de nuestro continente.
No se han resuelto problemas estructurales de fondo. Por un lado sí tenemos estos artistas que pueden codearse con cualquier gente del mundo, pero que son la excepción. La regla sería un gran teatro de aficionados -que no es peyorativo-, porque no podemos dar el paso fácilmente a la profesionalización.
FDI Durante muchos años hemos visto a Europa como un paradigma por imitación o por "malinchismo" -devoción al extranjero-. Hemos tenido esa devoción porque el teatro europeo es el modelo; ellos tiene la tradición, son la vanguardia, entonces volteamos hacia allá porque definitivamente parte de su cultura nos la trajeron y ahora nos involucramos en eso.
Por un lado hay gente que está a ese nivel, que están practicando un teatro bien contemporáneo, con las nuevas técnicas, tecnologías, con nuevos formatos, cada vez más parecidos al cine, fragmentados, por la elipsis, no plantean problemas psicológicos, le dejan mucho al espectador, abierto para que los complete.
Pero también hay otro tipo de teatro, que es la mayoría al que el referente europeo los deja afuera sencillamente porque no los conoce. En México somos un país de 110 millones de habitantes. Y con tantas regiones y tantas particularidades en cada una, que cuando hablamos de este referente europeo, es una minoría, una élite que están confrontados con teatros internacionales, pero es como la corona de la botella, el resto se sigue enfrentando a la dura realidad de no tener paradigmas muy claros y de estar haciendo un teatro un poquito atrasado en cuanto a las formas, pero que es el que necesitamos.
Yo no estoy seguro que tengamos que hacer por fuerza vanguardia; llegamos tarde al teatro por muchas circunstancias históricas, socioeconómicas, políticas, culturales, pero me parece que sí hay que estar alerta, sobre todo para la gente del oficio, de la profesión, debemos tener referentes, pero al mismo tiempo, tenemos que estar viendo que es lo que nuestro público requiere, porque aquel teatro que se haga frente al espejo, no es nada más que un onanismo, puede satisfacer a los que lo hacen y a un pequeño grupo; pero el teatro se cumple cuando llega al público; aún a este público minoritario que no se compara con las masas que van al estadio a los grandes espectáculos de rock, pero sí hay un público de teatro al que le interesa reflejar su realidad.
Por un lado, ese referente europeo sirve para ver qué están haciendo, cómo se comportan otros teatros del mundo, pero por el otro, hay que mirarlos para ver que necesitan nuestros públicos.
FDI Yo creo que tenemos autores de primerísimo nivel que podrían resistir la comparación con cualquier dramaturgo del mundo. Nuestra dramaturgia es también heredera y tiene deuda con la europea por lo de la tradición, pero ha despegado y ha logrado tener su propia personalidad.
Hay muchos directores latinoamericanos trabajando en Europa, en Estados Unidos; hay cada vez más reconocimiento del talento de los actores latinos. Yo creo que el aporte a nivel internacional, es de pronto traer esta emoción, sensibilidad, imaginario tan particular de nuestros juglares y llevarlos a estos países desarrollados que han agotado muchos de sus imaginarios. De pronto voltean a nosotros precisamente porque ya están saturadas las pantallas.
Creo que lo que se ha aportado es color y no necesariamente local de folklore, color y calor humano. Nuestras obras tienen esas características, yo creo que es lo que ha llamado la atención en el teatro europeo.
De Ita fue redactor cultural en los diarios mexicanos Excelsior, Unomasuno, La jornada y actualmente se desempeña en Reforma, donde frecuentemente analiza la actividad teatral, no solo de su país sino del continente y de Europa.
Este incansable periodista cultural ha entrevistado a un conjunto de personalidades como Henry Miller, Samuel Beckett, Orson Wells, Joan Miró, Arthur Miller, Tenessee Williams, Norman Mailler, Stanley Kubrik, Jerzy Grotowski, Andrej Wajda, Atahualpa del Cioppo, Santiago García, Enrique Buenaventura, Augusto Boal, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Eduardo Galeano, Mario Benedeti, entre otros.
La primera quincena de diciembre dictó un taller sobre "Crítica teatral y periodismo cultural" en Granada, Nicaragua al que asistieron periodistas de Centroamérica y que sirvió para analizar el estado del teatro y el periodismo cultural en la región. Allí adelantó algunos conceptos sobre el teatro de la región e insistió en la necesidad de hacer del teatro un quehacer profesional y esforzarse por lograr los elementos básicos.
Aprovechamos su entusiasmo al hablar del tema, para conversar con él sobre las características que definen al teatro latinoamericano, a partir de preguntas que se había hecho en el curso sobre cómo hacer para fundar una tradición y cómo se impulsaría la dramaturgia entre los jóvenes que tienden a preferir las imágenes del cine y otras formas más relacionadas con las nuevas tecnologías.
FDI La diversidad. He estado en varias partes y lo que estamos viendo son propuestas de muy diferentes tonos, contenidos, formas; aunque a lo mejor podríamos localizar más o menos así: En Argentina están haciendo un teatro sobre la realidad. No se puede hacer otro teatro sobre nada más, pero están tratando toda esa problemática social, económica, existencial que los ha traído muy preocupados durante los últimos años.
Es un teatro, por un lado inmediato y por otro lado hay muchos dramaturgos que están tratando esa realidad de otra manera. De una forma más compleja, más fragmentada. Luego los brasileños, yo creo que ellos tienen un teatro un tanto metafórico, esa realidad no la tratan directamente; sino a través de una fábula, el pasado.
El teatro mexicano, un poco más al norte, también tiene una diversidad impresionante. Desde jóvenes que están haciendo un teatro muy parecido al cine en su estructura y otras generaciones que siguen haciendo un teatro realista, que tiene que ver con lo social.
He mencionado solo tres países, creo que la diversidad por un lado, la experimentación por el otro y el tocar la realidad como un problema social, son las tres características que podemos encontrar hoy.
FDI Yo creo que sí; en los últimos quince años ha habido cambios de referente. Nosotros -en los países que mencioné que tienen un teatro de mayor tradición- venimos del formato del teatro de autor; después pasamos a la de director y actualmente pasamos a la de "teatristas", que Jorge Duval, un argentino considera como la expansión del hombre de teatro, que ya no se conforma nada más con ser una pieza del escenario, ya sea de actor, director, autor; sino que abarca prácticamente de todo. Son autores, directores, actores, productores, administradores y hasta difusores de su propia obra.
Esa tradición se ha ido modificando como para responder a las necesidades del teatro internacional, ya no se sigue esta tradición que conjuga varias funciones, sino se está trabajando más como entidades productivas, que empiezan una obra como producción artística, como un objeto que a parte de tener calidades estéticas o que aspira tener calidades formales y de contenido, también sea u producto que le permita vivir a la gente de teatro.
Ese sería el cambio, no es ya un teatro romántico, nada más; claro, me refiero a la avanzada de estos teatros porque ya no podemos hablar en singular, hay que hablar en plural; hay teatros. En México conviven este teatro de avanzada que se presenta en Europa, que tuvo muchos éxitos allá en estos años y tenemos un teatro de aficionados, que es el que tenemos en la mayor parte de nuestro continente.
No se han resuelto problemas estructurales de fondo. Por un lado sí tenemos estos artistas que pueden codearse con cualquier gente del mundo, pero que son la excepción. La regla sería un gran teatro de aficionados -que no es peyorativo-, porque no podemos dar el paso fácilmente a la profesionalización.
FDI Durante muchos años hemos visto a Europa como un paradigma por imitación o por "malinchismo" -devoción al extranjero-. Hemos tenido esa devoción porque el teatro europeo es el modelo; ellos tiene la tradición, son la vanguardia, entonces volteamos hacia allá porque definitivamente parte de su cultura nos la trajeron y ahora nos involucramos en eso.
Por un lado hay gente que está a ese nivel, que están practicando un teatro bien contemporáneo, con las nuevas técnicas, tecnologías, con nuevos formatos, cada vez más parecidos al cine, fragmentados, por la elipsis, no plantean problemas psicológicos, le dejan mucho al espectador, abierto para que los complete.
Pero también hay otro tipo de teatro, que es la mayoría al que el referente europeo los deja afuera sencillamente porque no los conoce. En México somos un país de 110 millones de habitantes. Y con tantas regiones y tantas particularidades en cada una, que cuando hablamos de este referente europeo, es una minoría, una élite que están confrontados con teatros internacionales, pero es como la corona de la botella, el resto se sigue enfrentando a la dura realidad de no tener paradigmas muy claros y de estar haciendo un teatro un poquito atrasado en cuanto a las formas, pero que es el que necesitamos.
Yo no estoy seguro que tengamos que hacer por fuerza vanguardia; llegamos tarde al teatro por muchas circunstancias históricas, socioeconómicas, políticas, culturales, pero me parece que sí hay que estar alerta, sobre todo para la gente del oficio, de la profesión, debemos tener referentes, pero al mismo tiempo, tenemos que estar viendo que es lo que nuestro público requiere, porque aquel teatro que se haga frente al espejo, no es nada más que un onanismo, puede satisfacer a los que lo hacen y a un pequeño grupo; pero el teatro se cumple cuando llega al público; aún a este público minoritario que no se compara con las masas que van al estadio a los grandes espectáculos de rock, pero sí hay un público de teatro al que le interesa reflejar su realidad.
Por un lado, ese referente europeo sirve para ver qué están haciendo, cómo se comportan otros teatros del mundo, pero por el otro, hay que mirarlos para ver que necesitan nuestros públicos.
FDI Yo creo que tenemos autores de primerísimo nivel que podrían resistir la comparación con cualquier dramaturgo del mundo. Nuestra dramaturgia es también heredera y tiene deuda con la europea por lo de la tradición, pero ha despegado y ha logrado tener su propia personalidad.
Hay muchos directores latinoamericanos trabajando en Europa, en Estados Unidos; hay cada vez más reconocimiento del talento de los actores latinos. Yo creo que el aporte a nivel internacional, es de pronto traer esta emoción, sensibilidad, imaginario tan particular de nuestros juglares y llevarlos a estos países desarrollados que han agotado muchos de sus imaginarios. De pronto voltean a nosotros precisamente porque ya están saturadas las pantallas.
Creo que lo que se ha aportado es color y no necesariamente local de folklore, color y calor humano. Nuestras obras tienen esas características, yo creo que es lo que ha llamado la atención en el teatro europeo.

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