El alfaguara 2015 fue para una chilena
Historia de un premio que llegó justo a tiempo
- Redacción (diad@epasa.com)
En total 707 manuscritos compitieron, 320 de España y el resto de América Latina. Esta era la primera vez que Carla Guelfenbein competía. Este premio tiene una recompensa en efectivo que asciende a $175,000 y una gira promocional por todos los países de América Latina.
Perfil
Aunque Carla Guelfenbein Dobry, ganadora del premio Alfaguara 2015, ha dicho que los principios que rigen el universo son el “azar y la necesidad”, la calificación que hizo el jurado de su obra dice que en ella no todo es producto de la fortuna y la carencia.
“Contigo en la distancia”, obra que le mereció uno de los premios más prestigiosos del continente, resalta por qué “la autora ha sabido entrelazar amores y enigmas con una escritura a la vez compleja y transparente”, según el fallo, conocido a mediados de esta semana en Madrid, donde también se reveló el nombre de Carla Guelfenbein como ganadora.
Guelfenbein (Santiago de Chile- 1959) lee y escribe desde muy chica -comenzó los 9 años, dice- pero no fue sino hasta los 40 cuando publicó su primer libro (“El revés del alma”, 2002).
Ahora, 13 años después, llega el que es, sin duda, el premio más importante de su carrera, aunque en el camino “La mujer de mi vida” fue elegida como la mejor novela del año por los lectores de El Mercurio, entre otras participaciones.
“Es un regalo. El premio Alfaguara tiene un prestigio que muy pocos premios tienen en el habla hispana porque es conocidamente transparente, no está elegido por la editorial, al contrario, la editorial no tiene voto en el jurado... y eso le da un prestigio gigantesco”, expresó Guelfenbein desde Santiago en donde reside y recibió la buena nueva.
“Contigo en la distancia” es un libro centrado en la ciudad de Santiago de Chile, la historia abarca tres generaciones que, sin saberlo, comparten un secreto poético que es al mismo tiempo un secreto existencial.
“La novela es compleja porque tiene historias que se van entrelazando en diferentes tiempos, en los años 50 y otra en el tiempo actual, y varios personajes cuyas vidas también se van entrelazando”, explicó la autora de 55 años.
Antes de “Contigo en la distancia”, Guelfenbein ha publicado “El revés del alma”, novela, Alfaguara, Santiago, (2002); “La mujer de mi vida”, novela, Alfaguara, Santiago (2005); “El resto es silencio”, novela, Planeta, Santiago (2008) y “Nadar desnudas”, novela, Alfaguara, Santiago (2012).
“El tema principal en todas mis novelas es el amor, pero el amor en todas sus expresiones, no solo el amor erótico, sino también el amor filial, el amor de padre-hija, el amor con la amistad, que son las relaciones humanas. Y también es una suerte de thriller literario porque al comienzo hay una mujer que es la protagonista de la novela, una escritora de culto, que se cae por unas escaleras y queda en coma... Y en ese momento se plantean muchas interrogantes”, revela la escritora de origen ruso judío.
¿Quién es Carla?
Nació en Santiago de Chile sobre el filo de la década del 60 (1959) y vivió 11 años en Inglaterra, cumpliendo el destierro con sus padres, quienes partieron tras el golpe militar de 1973.
Antes de partir, su casa fue allanada por las huestes de Augusto Pinochet y, siendo madre militante de las filas socialistas y profesora universitaria, fue detenida y retenida por tres semanas. Poco después tuvieron que partir.
Carla Guelfenbein padeció anorexia a los 17 años, y al año siguiente su madre murió de cáncer.
Se recibió de bióloga en la Universidad de Essex (especialidad: genética de población), y diseño en St Martin’s School of Art, y en 1987 volvió a Chile.
Además de escribir se ha desempeñado como diseñadora en varias agencias de publicidad; directora de arte y editora de moda en la revista Elle en Chile y mantiene una columna titulada Tan lejos, tan cerca en la revista dominical Mujer de La Tercera y ha conducido un taller de literatura. Es casada y tiene dos hijos.
“Mis novelas sí están publicadas en la mayoría de los países latinoamericanos, pero no 19. Así que esto es una gran puerta de entrada y no solo para el mundo de habla hispana. Ya tengo un mail de mi agente que me dice: ‘Tenemos que hablar porque ya hay muchas editoriales extranjeras que me están pidiendo ya, hoy día, la novela para leerla’, relató la escritora. “Entonces suscita un movimiento en el ámbito de las traducciones y esto también es una gran cosa. Es una máquina gigantesca que comienza a funcionar de una manera mucho más rápida”.

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