Hugo Enrique Famanía.‘Yo no temo abordar ningún tema’.
‘Seguir en el error es morir cada día’
“Yo creo que tenemos que ser abiertos y escuchar, porque la Palabra dice al final que en la multitud de consejos está el éxito. A mí no me incomoda para nada y te lo puedo decir, yo he entrevistado desde monseñor Ulloa para abajo...”.
Calidonia. Hugo Enrique Famanía está sentado mientras le lustran los zapatos y gana tiempo para acudir a una cita. San Francisco. Muy próximo a la residencia del presentador de noticias, periodista y fotógrafo beben un café mientras esperan. Los tres deben encontrarse dentro de media hora.
De repente, Famanía llama al equipo que le espera para anunciar que tiene que dirigirse urgentemente al Instituto de Salud Mental (INSM). Allí sus servicios son requeridos para que le lleve la Palabra a un caballero sesentón que amenazaba con abandonar el Centro de Estudio y Tratamiento de Adicción (CETA), donde se encuentra cumpliendo la última etapa de un tratamiento de 30 días, después de ser rescatado de la calle por Famanía y su grupo.
“Debieran venir para que vean cómo funciona esto”, invita Famanía, a lo que el periodista accede con la intención de matar dos pájaros con un solo tiro: Ver de qué se trataba la urgencia y cumplir la misión de hacer la entrevista.
Río Abajo. Llegamos a INSM. Allí Famanía entró en un encierro y de inmediato, en un diálogo con el sujeto en cuestión acompañado de un familiar de este y de profesionales del centro. Media hora después, salió clamando victoria: ¡El señor se queda!
Este episodio es solo uno de los tantos que protagoniza el periodista cuando está lejos de la cámaras y forma parte del ministerio que hace llamar “Pan y pan”, con el cual ha ayudado rescatar a ingenieros, abogados, arquitectos, y gente de todo tipo que se dejó “engullir” por el alcohol o la piedra.
Después de darle un beso sentido en la frente, acompañarlo de vuelta a su estancia y cerciorarse de que todo estaba bajo “control del Señor”, Hugo Famanía procede a contestar preguntas vinculadas a su ministerio y, sobre todo, a la relación de su nueva vida y el ejercicio del periodismo que, aunque se quiera, no pueden divorciarse, al menos por ahora.
¿Incide de alguna manera su imagen de periodista en el poder de convocatoria?
Yo creo que hay una razón. Dios de te usa, al final Él es el que hace el trabajo. No deja de ser un atractivo para ellos quienes se dirán: "Ese tipo sale en televisión, ese tipo estaba como yo, entonces si él pudo, yo puedo. ¿Cómo él pudo? Él dejó que Dios actuara en su vida, entonces, yo puedo hacer un cambio en mi vida, así de sencillo.
¿Qué características socioeconómicas has distinguido entre las personas que has ayudado a sanar espiritualmente?
Chuleta. Eso es duro, porque ahí hay pela'os. Hay jóvenes, hay hombres, mujeres, adultos, adultos mayores; hay de todos los rangos de edades. Y, óyeme esto, hay ingenieros, abogados, arquitectos; hay de la profesión que tú busques, están allí. No te creas que vienen del barrio, hay gente que viene de sectores muy altos y está allí, hay apellidos que me han sorprendido. Algunos han regresado, otros han sido sometidos a un proceso. El Señor es el que decide cómo.
¿Antes de esto, tuvo alguna otra experiencia religiosa o espiritual?
La verdad es que yo crecí en un hogar con mucho fundamento cristiano-católico y mi experiencia religiosa es esta, yo no anduve probando y probando, la verdad es que no.
¿Pero cómo llega al involucrarse como está ahora en este ministerio?
Mi hija me llevó a Hosanna. Mi hija mayor me llevó a los pies de Cristo. La verdad es que yo tardé un poco en aceptar a Cristo. Entonces yo iba, pero no tenía una relación con Él, así como antes iba a una iglesia, a un templo y no tenía relación con Él, aunque fuera de otra denominación. Lo que sí es cierto es que siempre me quedaba algo que decía: regresa. Es un proceso y siento que lo mío fue un proceso para entender también a quienes enfrentan un proceso, lo mío no fue dizque un clic y se hizo el milagro. Y es normal, el propio Jesús cuando estuvo en la Tierra casi todos sus milagros fueron de ya pa´ ya. Hubo algunos que fueron a distancia, o sea, él envió la Palabra y el milagro se hizo a distancia. Hubo otros, por ejemplo, en el caso de un ciego, le puso la mano y le dijo: ¿ves? y le dijo no, veo la gente como árboles moviéndose, entonces, le puso la mano de nuevo hasta que sí lo vio. Es decir, hubo un proceso.
Usted que está versado en el tema, en Panamá hay una división algo marcada entre los católicos y los evangélicos.
¿Ha percibido esto durante su andar?
La verdad esto de ser católico y ser evangélico es un asunto de hombres, no es asunto de Cristo. Cristo no estableció una denominación, esos son inventos de hombres. La denominación, las denominaciones, como le quieras llamar, son interpretaciones humanas con respecto a lo que Cristo dijo o hizo, pero nadie puede adjudicarse una denominación como tal diciendo: esta es la iglesia que Cristo hizo, porque eso no está en la Palabra. Lo cierto es que todos somos hermanos en Cristo, los que creemos en él y solo en él para llegar al Padre; todos los que creemos en Jesús, y solo en Jesús para llegar al Padre, somos cristianos y hermanos en la fe.
También está el aspecto legal.
La Constitución señala a la religión católica como la oficial, pero otros grupos han reclamado ser incluidos. ¿Alguna reflexión al respecto?
Bueno, esa es una ley de hombres. La Constitución es una ley de hombres, a la hora de la hora nosotros estamos sujetos a la ley de los hombres, la Palabra lo dice. El que haya una religión oficial no hace menos al que no profesa esa creencia porque también la misma Constitución establece la libertad de culto. Eso de que la religión oficial es una, nosotros lo aceptamos porque está establecida en una ley de hombres y estamos sometidos a ella.
Los medios suelen emplear como referentes a líderes de una misma denominación, ¿se sentido incomodo cuando modera un debate o realiza una entrevista?
Yo creo que tenemos que ser abiertos y escuchar, porque la Palabra dice al final que en la multitud de consejos está el éxito. A mí no me incomoda para nada y te lo puedo decir, yo he entrevistado desde monseñor Ulloa para abajo, y no me incomoda para nada tener al lado o a una autoridad o a un hermano laico que profese otra religión, al fin y al cabo el Señor me dice que yo tengo que amar a mi prójimo, no dice que tengo que amar al cristiano nada más o al evangélico nada más. Me dice que ame a mi prójimo y ¿quién es mi prójimo? Es el que dicen que es un indigente, yo tengo que ir y amarlo y darle amor. Mi prójimo es el presidente de la República y tengo que darle amor y respeto, así como se lo doy a un indigente, se lo tengo que dar a él también, independientemente de la denominación religiosa.
Se conoce de periodistas que por su inclinación religiosa no quieren cubrir o participar de cierto de tipo de cobertura, por ejemplo farándula, ¿realmente una actividad excluye a la otra?
Es que no hay un divorcio. Si Dios lo creó todo, tú puedes estar en todo. Dice la Palabra que todo te es permitido, mas no todo te edifica; todo me es lícito, mas no todo me edifica. De eso se trata, que adonde tú vayas lleves la luz, que sigas siendo el que el Señor ha hecho de ti. El Señor dice en su Palabra: no te pido que lo saques del mundo, sino que lo mantengas a salvo. Yo puedo ir a cualquier lugar y ser luz donde yo esté, porque es la palabra de Dios .Yo no le temo abordar ningún tema, porque al fin y al cabo Dios aborda todos los temas. Si lees la Biblia, te da instrucciones hasta de cómo cagar, así que si la Biblia no le teme a ningún tema, yo por qué le voy a temer a algún tema. Si excluyo un tema, me parece más religiosa mi reacción o mi actitud, y yo no soy religioso.
¿Usted no es religioso?
Yo no soy religioso. Yo tengo una relación con el Señor, que es una cosa diferente. La religión o la religiosidad es una especie de costumbre de hacer las cosas mecánicamente, hacerlas porque las tengo que hacer o porque las aprendí a hacer así; y la Palabra me dice no, que mi culto es racional. Entonces yo tengo que ir sin temor y enfrentar y hacer, de eso se trata.
¿Cómo siente el ambiente entre los colegas ahora que usted ha cambiado?
Mira que ahora el trato es mejor y es más franco. Ahora cuando profieren una palabra obscena frente a mí dicen, perdona, disculpa; y yo no lo tomo como que me lo están diciendo a mí, se lo están diciendo a Dios. Porque al final la Palabra señala que ninguna palabra corrompida está en tu boca. Entonces hay un entendimiento de que Dios ha hecho un trabajo y de que están hablando frente a un siervo de Dios, el más humilde e inútil siervo de Dios, pero al fin y al cabo, siervo de Dios.
¿De qué modo todo esto a la hora de enfrentar el trabajo periodístico?
Me ha ayudado a no sentir temor, me ha ayudado a enfrentar las situaciones sin miedo, a eso me ha ayudado.
¿Hasta qué punto pueden chocar ese no sentir temor y el respeto hacia la fuente de información?
Yo creo que es todo lo contrario. Si hay valor en ti, es cuando menos miedo tienes de preguntar lo que tienes que preguntar, independientemente a quién lo tengas que preguntar. Dicen que el Señor te da los talentos y a lo mejor el Señor me eligió, no porque yo sea alguien especial, sino porque Él lo decidió así.
¿Puede darse el caso de que abandone el periodismo para seguir en el ministerio?
Si Dios me dice que lo haga, lo voy a hacer, créemelo. Si Dios me dice: dedícate al pastoreo, lo voy a hacer. Igual me preguntan si me voy a meter a político. Si Dios me dice que lo haga, lo voy a hacer. Si no, sigo en lo que Él ha dispuesto que haga, que es seguir en mi profesión y a la vez servirle a Él. Además, ejerciendo mi profesión también le estoy sirviendo.
¿Cree que lo suyo se trata de un don?
El Espíritu Santo es el que da los talentos. Él reparte los talentos como quiera. Antes el hombre viejo pensaba: ¡wao!, yo soy lo máximo. Ahora no, ahora tú dices: ¡Jesús es lo máximo!, porque descubres que no eres tú ni es por tu fuerza ni por tu intelecto ni por tu capacidad, sino porque es el Señor que lo hace en ti.
Resuma todo lo que ha dicho en esta entrevista
Eso que parece imposible o difícil, si tú lo pones en manos de Dios no es ni lo uno ni lo otro. Pero tienes que tomar la decisión de ponerlo a sus pies. Donde el hombre no puede, donde el hombre dice no hay cura, no hay caminos; el Señor dice: aquí estoy Yo. Podemos actuar con orgullo y decir que yo puedo o podemos decir que yo acepto lo que tú digas. Es una decisión de vida. Seguir en el error es morir cada día.
¿No hay vuelta para atrás?
Estoy en manos de Dios. No hay vuelta atrás.
Tratar a cadauno como igual es indispensable
- “mi prójimo Es el que dicen que es un indigente, yo tengo que ir y amarlo y darle amor. Mi prójimo es el presidente de la República y tengo que darle amor y respeto así como se lo doy a un indigente, se lo tengo que dar a él también, independientemente de la denominación religiosa”.
- Hugo Famanía

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