Guayaba apunta al Norte
- Mabel Cruz Rodríguez
Una alternativa de ingreso la encuentra en la producción de frutas exóticas.
Mercados como Canadá y Estados Unidos son la inspiración de Emilya Castillo, quien ha incursionado en la producción de la guayaba taiwanesa.
Esta empresaria, que tiene aproximadamente 8 meses de dedicarse a la producción de guayaba, concretó su ideal con apoyo de la Misión Técnica de Taiwán (MITET).
La guayaba taiwanesa es una fruta ampliamente difundida en todos los continentes. Es originaria de América y alta en vitamina C.
Su utilización también abarca el procesamiento para jugos, jaleas y concentrados.
Castillo explica que desconocía totalmente cómo se producía la guayaba, ya que de profesión se dedica a la sicología, por lo que tuvo que buscar orientación en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), regional de Coclé.
Para llevar a cabo el proyecto instaló en todo el terreno un sistema de regadío, ya que esta especie vegetal requiere de cuidados especiales.
Cosecha. Una vez el arbusto puede sostenerse por sí mismo, la planta inicia la producción de las guayabas, las cuales a medida que crecen deben ser cubiertas con cartuchos para evitar que los insectos las toquen.
“No pensé que en tan poco tiempo iba a estar cosechando”, eso me motiva a seguir sembrado este tipo de fruta exótica.
Aseguró que la inversión para ejecutar el proyecto fue bastante económica. Inicialmente fue la preparación del terreno, para lo cual utilizó una maquinaria, y luego el abono a la tierra.
“El abono que utilizamos es orgánico, empleamos cáscara de café”, indicó.
Señaló que ya no gasta en la preparación técnica porque ha tenido el apoyo del MIDA, especialmente con los sistemas de riego.
Proyecciones. Emilya Castillo, quien forma parte de la Asociación de Productores de Frutas Exóticas (Aprofex), manifestó que su horizonte es la exportación, ya que es una fruta que en el extranjero es muy codiciada.
“Las frutas exóticas en otros países es algo de mucho valor”, expresó.
Entre los compradores confirmados de esta fruta están Canadá, Estados Unidos e Inglaterra”, apuntó.
Entre los países de la región que han incursionado en este tipo de cultivo se encuentran Nicaragua, El Salvador y Guatemala, que ya exportan al Norte de América.
En su plantación que ocupa una hectárea tiene sembrada unas 565 plantas de guayaba, de las que espera cosechar diez frutos por plantón.
Indicó que el mercado de exportación está seguro y la cantidad de productores son muy pocos. Muestra de ello es que cuando surgieron los primeros productores en Capira, fueron quienes ofrecieron la guayaba en el mercado local, teniendo una gran acogida que no pueden satisfacer la demanda de los supermercados a lo interno del país.
Actualmente Aprofex, compuesta por unos 40 productores, está produciendo arriba de 500 libras por temporada.
Recalcó que los resultados han sido satisfactorios, tomando en cuenta que ha sido dirigido a personas de bajos recursos y la inversión es solo el cuidado que el productor le brinde.
Mencionó que la asociación, además de las guayabas, trabaja en la producción de otros frutos como el limón persa y la carambola.
La libra de guayaba taiwanesa la están vendiendo en 85 centésimos, lo que a parecer de los productores es un precio cónsono, que hace la actividad muy rentable.
Como dato curioso contó que cuando fue a solicitar el préstamo en el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), los técnicos de la Misión Taiwanesa, personalmente contaron al BDA las bondades de la guayaba, asegurando que en un año ya recuperarían la inversión.
En Panamá el cultivo de la guayaba se adapta mejor a los lugares cercanos al nivel del mar.
Nuestra entrevistada proyecta incursionar también en el agroturismo, para que los visitantes puedan conocer de primera mano todo el procedimiento de siembra y cosecha de la fruta.

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