Los niños de la guerra
Publicado 2007/06/01 23:00:00
- Madrid
En otras épocas, las víctimas de la guerra eran los soldados. Ahora son niños y niñas.
LOS niños son las verdaderas víctimas inocentes de la guerra. En tiempos de conflicto, también ellos tienen que demostrar fortaleza y coraje, aunque no entiendan muy bien lo que ocurre a su alrededor.
Unos 200, 000 niños mueren asesinados en conflictos armados cada año, 400 millones de ellos sufren explotación laboral, dos millones son víctimas de tráfico sexual y el mismo número de niñas son mutiladas en el mundo, según datos del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.
El maltrato de menores ejercido por familiares se ha incrementado en un 150% en los últimos cinco años (en 2001 de cada 1, 000 niños era maltratado el 0.5% y en 2005 el 1%) y por sus padres, en un 11.3%.
En el mundo, cada año, dos millones de niños son explotados con fines sexuales, la mayoría niñas de entre 5 y 15 años, que han sido vendidas o dadas en adopción por sus padres, posiblemente sin conocer los fines.
Pero el principal contexto de violencia infantil son los conflictos armados, ya que cada año 200, 000 niños son asesinados, 600, 000 resultan heridos, 6, 000 mueren por minas antipersona y hay 3.5 millones de niños refugiados por este motivo.
En este contexto bélico, por cada militar que muere, nueve son víctimas civiles, la mayoría mujeres y niños.
También se considera como víctimas a los "niños soldado", que en ocasiones tienen que matar a sus propios padres, y que en estos momentos se calcula que hay 300, 000 que participan en conflictos armados en marcha.
Por detrás de los conflictos armados se sitúa la violencia familiar, cometida en asesinatos en forma de feticidio (antes de nacer), infanticidio (con 48 ó 72 horas de vida) y homicidio (contabilizados hasta los 18 años).
El coordinador del foro destacó que 60 millones de niñas han desaparecido sólo en Asia y que en países como la India se han prohibido las ecografías al servicio de los feticidios, con los que se impide el nacimiento de las niñas.
La explotación laboral se sitúa por encima de los 400 millones de niños, en ocasiones de menos de 10 años, y casi la mitad de ellos están realizando trabajos peligrosos.
Sin embargo, hay organizaciones internacionales dedicadas a trabajar en beneficios de estos pequeños.
Un ejemplo es la propia Kim Phuc, quien ahora junto con una fundación internacionales lleva adelante la campaña "Reescribamos el futuro", para dar un alto a la violencia
Phuc, es la niña que huía desnuda de un bombardeo en la guerra de Vietnam, y captada en fotografía.
Actualmente, ha superado la fotografía que durante muchos años la esclavizó, ya que fue usada como propaganda por el Gobierno de su país, para trabajar ahora por la paz y ayudar a los niños que se ven envueltos en conflictos armados.
Phuc extrae varias lecciones, según explica, como la de ser fuerte y conocer la importancia del amor o la de la educación para superar los obstáculos, y las utiliza para ayudar, a través de su Fundación, a niños que, igual que ella, son víctimas de la guerra y la violencia. "Vivir en la guerra me hizo conocer el valor de la paz; vivir bajo el control del gobierno me hizo conocer el valor de la libertad; vivir el dolor me hizo ver el valor de las personas para curar; vivir la pobreza, a valorar el hecho de tener cosas, y lo más importante, el haber tenido odio, me ayudó a conocer el valor de la fe y el poder del perdón", concluye.
Para Kim Phuc, su foto es un símbolo de la guerra, pero su vida un símbolo de amor, esperanza y perdón.
Cuando se cumplen 35 años de esta imagen que ilustra el impacto de los conflictos armados en los niños, ella, uno de los cinco niños que huyen y gritan de dolor tras el bombardeo con napalm del ejército estadounidense sobre una aldea de Vietnam, viaja por el mundo para cambiar el mensaje y recabar ayuda para su Fundación.
"Cuando vean a esa pequeña niña, corriendo, gritando y llorando, no piensen que llora por miedo y dolor, mírenla de nuevo porque llora por la paz", señala Phuc, embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.
Esta mujer, que vive en Canadá junto a su marido y dos hijos, tenía nueve años cuando sufrió las consecuencias de los 1, 200 grados de temperatura que alcanza este explosivo, que le provocó quemaduras de tercer grado en el 65 por ciento de su cuerpo y que ha tenido que ser intervenida en 17 ocasiones.
"Cuando salí del hospital quería estudiar mucho para ser médico, pero el Gobierno vietnamita decidió buscarme para convertirme en símbolo de la guerra. Iban a buscarme a la escuela para llevarme a entrevistas y yo quería que me dejaran sola para estudiar", relata Kim Phuc.
"Crecí en una localidad al sur de Vietnam, era feliz, jugaba con mis amigos, iba en bicicleta a la escuela, vivía en una casa con pequeños árboles frutales y un patio con animales. Me sentía segura y amada y, antes de la guerra, nunca tuve miedo", explica, "hasta que los soldados golpearon la puerta y entonces conocí el miedo".
Unos 200, 000 niños mueren asesinados en conflictos armados cada año, 400 millones de ellos sufren explotación laboral, dos millones son víctimas de tráfico sexual y el mismo número de niñas son mutiladas en el mundo, según datos del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.
El maltrato de menores ejercido por familiares se ha incrementado en un 150% en los últimos cinco años (en 2001 de cada 1, 000 niños era maltratado el 0.5% y en 2005 el 1%) y por sus padres, en un 11.3%.
En el mundo, cada año, dos millones de niños son explotados con fines sexuales, la mayoría niñas de entre 5 y 15 años, que han sido vendidas o dadas en adopción por sus padres, posiblemente sin conocer los fines.
Pero el principal contexto de violencia infantil son los conflictos armados, ya que cada año 200, 000 niños son asesinados, 600, 000 resultan heridos, 6, 000 mueren por minas antipersona y hay 3.5 millones de niños refugiados por este motivo.
En este contexto bélico, por cada militar que muere, nueve son víctimas civiles, la mayoría mujeres y niños.
También se considera como víctimas a los "niños soldado", que en ocasiones tienen que matar a sus propios padres, y que en estos momentos se calcula que hay 300, 000 que participan en conflictos armados en marcha.
Por detrás de los conflictos armados se sitúa la violencia familiar, cometida en asesinatos en forma de feticidio (antes de nacer), infanticidio (con 48 ó 72 horas de vida) y homicidio (contabilizados hasta los 18 años).
El coordinador del foro destacó que 60 millones de niñas han desaparecido sólo en Asia y que en países como la India se han prohibido las ecografías al servicio de los feticidios, con los que se impide el nacimiento de las niñas.
La explotación laboral se sitúa por encima de los 400 millones de niños, en ocasiones de menos de 10 años, y casi la mitad de ellos están realizando trabajos peligrosos.
Sin embargo, hay organizaciones internacionales dedicadas a trabajar en beneficios de estos pequeños.
Un ejemplo es la propia Kim Phuc, quien ahora junto con una fundación internacionales lleva adelante la campaña "Reescribamos el futuro", para dar un alto a la violencia
Phuc, es la niña que huía desnuda de un bombardeo en la guerra de Vietnam, y captada en fotografía.
Actualmente, ha superado la fotografía que durante muchos años la esclavizó, ya que fue usada como propaganda por el Gobierno de su país, para trabajar ahora por la paz y ayudar a los niños que se ven envueltos en conflictos armados.
Phuc extrae varias lecciones, según explica, como la de ser fuerte y conocer la importancia del amor o la de la educación para superar los obstáculos, y las utiliza para ayudar, a través de su Fundación, a niños que, igual que ella, son víctimas de la guerra y la violencia. "Vivir en la guerra me hizo conocer el valor de la paz; vivir bajo el control del gobierno me hizo conocer el valor de la libertad; vivir el dolor me hizo ver el valor de las personas para curar; vivir la pobreza, a valorar el hecho de tener cosas, y lo más importante, el haber tenido odio, me ayudó a conocer el valor de la fe y el poder del perdón", concluye.
Para Kim Phuc, su foto es un símbolo de la guerra, pero su vida un símbolo de amor, esperanza y perdón.
Cuando se cumplen 35 años de esta imagen que ilustra el impacto de los conflictos armados en los niños, ella, uno de los cinco niños que huyen y gritan de dolor tras el bombardeo con napalm del ejército estadounidense sobre una aldea de Vietnam, viaja por el mundo para cambiar el mensaje y recabar ayuda para su Fundación.
"Cuando vean a esa pequeña niña, corriendo, gritando y llorando, no piensen que llora por miedo y dolor, mírenla de nuevo porque llora por la paz", señala Phuc, embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.
Esta mujer, que vive en Canadá junto a su marido y dos hijos, tenía nueve años cuando sufrió las consecuencias de los 1, 200 grados de temperatura que alcanza este explosivo, que le provocó quemaduras de tercer grado en el 65 por ciento de su cuerpo y que ha tenido que ser intervenida en 17 ocasiones.
"Cuando salí del hospital quería estudiar mucho para ser médico, pero el Gobierno vietnamita decidió buscarme para convertirme en símbolo de la guerra. Iban a buscarme a la escuela para llevarme a entrevistas y yo quería que me dejaran sola para estudiar", relata Kim Phuc.
"Crecí en una localidad al sur de Vietnam, era feliz, jugaba con mis amigos, iba en bicicleta a la escuela, vivía en una casa con pequeños árboles frutales y un patio con animales. Me sentía segura y amada y, antes de la guerra, nunca tuve miedo", explica, "hasta que los soldados golpearon la puerta y entonces conocí el miedo".

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