Dimas Cedeño: “Cumplí con mi deber de denunciar”
- Carlos Acebedo
Aseguró que los últimos gobernantes han escuchado sus críticas, pero no puede decir que le hicieron caso. No obstante, dijo sentirse satisfecho porque denunció lo que creyó que había que denunciar.
Ese característico aire, entre serio y adusto, de Monseñor José Dimas Cedeño cambió radicalmente el viernes pasado, justo el último día en que ostentó el cargo de Arzobispo de Panamá. Era obvio que el haber terminado satisfactoriamente con tamaña responsabilidad, lo había relajado.
El escritorio relucía de limpio y una Biblia sobre un pedestal parecía hablar sobre el carácter apostólico del lugar.
He aquí lo que contestó entre formal, sonriente y hasta con carcajadas, minutos antes de oficiar una misa en la Curia Metropolitana para despedirse de sus colaboradores más cercanos.
PA: ¿Cuál ha sido el momento más feliz durante su cargo como arzobispo y cuál el más difícil?
MJDC: Muchos momentos felices he tenido en mi ministerio episcopal. Cuando consagro nuevos sacerdotes... aquí he ordenado una gran cantidad de sacerdotes. Por toda mi vida episcopal, 96, tanto en Veraguas como en Panamá. Y es el momento más dichoso y gratificante como obispo cuando impongo las manos a un diácono y lo vuelvo sacerdote.
Otra alegría es ver un laicado comprometido y muy fervoroso en las parroquias y en los movimientos apostólicos.
Momentos difíciles los he tenido cuando veo que un sacerdote se desvía del camino y hace mal. Cuando vienen personas a denunciar a un sacerdote por mal comportamiento, es lo que más me hace sangrar y sufrir. Por supuesto que son muy pocos, porque la gran mayoría se porta bien, pero nunca faltan excepciones y ha sido muy difícil cuando hay padres que fallan en su vida ministerial.
PA: ¿Qué lo impulsó a hacerse sacerdote?
MJDC: Es un deseo interior que nos nace en lo profundo de nuestra alma. No hay una causa externa, ni mi familia ni un párroco, sino que uno por dentro siente ese anhelo de servirle al Señor como sacerdote, guiado, por supuesto, por el ejemplo de otros sacerdotes. Desde niño yo sentí ese deseo.
PA: ¿Siente que en la vida sacerdotal se ha perdido de algo?
MJDC: Yo he ganado muchísimo, porque en mi vida de estudiante, en los seminarios donde he estudiado, aquí en Panamá, en Canadá, en Roma, han sido momentos de mucha riqueza intelectual, espiritual y humana. Mucha riqueza cultural, cuando tuve la dicha de ir a otros países y conocer otras culturas.
PA: Hay una vorágine de violencia en la sociedad actual, ¿cuál ha sido el papel de la Iglesia para contrarrestar y prevenir esta situación?
MJDC: El papel de presentar el mensaje cristiano en su autenticidad, que es amor, que es comprensión, que es justicia. Cuando se logra llevar el mensaje de Cristo al pueblo, se tiene que lograr la equidad en la sociedad y el cultivo de los valores humanos y cristianos, que es la base fundamental de un país que progresa y que prospera.
PA: Monseñor, ¿es usted tímido o es extravertido?
MHDC: La pregunta usted puede hacérsela a los que me rodean. A mí me cuesta bastante hablar de mí mismo, me cuesta mucho hablar de mi tipo de persona, pero cuando tengo que hablar para servir o hacer el bien, yo no tengo miedo a nada ni a nadie.
PA: Cuando ha habido celebraciones especiales y a usted le ha tocado decir la homilía, siempre ha fustigado y criticado a los gobiernos. ¿Usted siente que los gobernantes le han escuchado?
MJDC: Me han escuchado, lo que no puedo decir es que me han hecho caso. Aquí suelta una carcajada, y dice: Me han escuchado, pero no siempre me han hecho caso, pero yo he querido cumplir con mi deber de denunciar lo que creo que hay que denunciar.
PA:Entre los periodistas quedó la sensación de que usted no era accesible a los medios de comunicación. ¿Fue así? ¿Por qué?
MJDC:Porque muchas veces lo que uno dice no lo exponen con autenticidad, lo desvirtúan y dicen otra cosa que uno no ha dicho. Ahí está el temor. Esa es la razón por la cual a veces me he cerrado un poco, por el temor a la distorsión de mis palabras.
PA: ¿Cómo quiere usted que lo recuerde su feligresía?
MJDC: Bueno, yo no tengo mucho interés en que me recuerden. Tengo interés en que lo que yo pude hacer tenga buen resultado en los fieles, porque no busco recompensa humana; yo he trabajado por el Señor. Me interesa que lo que he podido enseñar, se viva y se practique.
PA: En su homilía del Jueves Santo, usted dijo: “ya no podemos callar”... (interrumpe y dice: “ni encubrir”) los errores. ¿Qué quiso decir usted con ese mensaje certero?
MJDC: Cuando un obispo se da cuenta que le falló un sacerdote, tiene el deber de corregirlo, de ayudarlo a mejorar; pero cuando ve que hay una injusticia, cuando comete abusos a menores, el obispo es el primero que debe denunciarlo a la ley civil, para que se haga justicia, para demostrar que nunca estamos de acuerdo con esos actos en contra de la vida. Somos los primeros que denunciamos, lo cual no quiere decir que vamos a destruir al sacerdote. No. Vamos a ayudarlo a mejorar, pero que se haga justicia y se tenga compasión con las víctimas, porque una víctima inocente necesita ayuda y apoyo. No podemos callar, ocultar o disimular.
PA: ¿Por qué dijo esto públicamente ya al final de su mandato como arzobispo y no antes?
MJDC: Porque era el momento, porque hay muchas críticas y acusaciones de que en el pasado, sin pretenderlo, pareciera que no se denunciaba. Porque había mucho dolor al denunciar, pero hoy día vemos que la Iglesia sale a denunciarlo para demostrarle al mundo que no estamos encubriendo eso. Antes no se denunciaba nada por encubrir, era por lástima por alguna de las partes. Ahora hay que tener lástima con el que hace mal y el que sufre el mal. Estamos totalmente en contra de todo aquello que es injusto.
PA: En Panamá sabemos de casos, como la Ciudadela Jesús y María, un padre en La Chorrera y otro en Atalaya. ¿Están estos casos en manos de la justicia?
MJDC: Eso está en manos de la justicia y yo espero que la justicia haga su trabajo y siga su curso, pero justicia verdadera, no ensañamiento ni odio.
PA: ¿Qué hará de aquí en adelante?
MJDC: Voy a mi pueblo, a mi Peña Blanca de Las Tablas, a colaborar con la iglesia en mi parroquia natal; a servir en lo que pueda con la iglesia, con la guía del obispo.
PA: Hace unos días, se publicó una noticia en la que se decía que se habían ido muchos adeptos de la Iglesia Católica hacia otros grupos religiosos. ¿A qué cree que se deba esto?
MJDC: Creo que hay una exageración en esta afirmación. Se van grupos, pero a veces esos grupos se decepcionan de las sectas que no les dan los sacramentos y a veces se separan, y conozco muchos casos de gente que ha regresado a la iglesia. Y otra cosa es que no se dice en los medios la cantidad de fieles católicos que cada día se acercan más a la iglesia, pero eso no es noticia porque no les interesa a los medios.

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