El camino de la corrupción dentro del Palacio de Justicia
- REDACCION
El informe que presentó en el 2005 la embajadora estadounidense, Linda Watt, para la revocación de la visa del magistrado Winston Spadafora también describió los mecanismos de corrupción dentro del Palacio de Justicia Gil Ponce.
“En prácticamente todos los casos presentados ante la Corte Suprema, los jueces discuten abiertamente entre ellos el tamaño de los pagos que esperan y exactamente cómo es la regla”, señaló Watt en el cable, tomando información de una fuente que la Embajada de Estados Unidos calificó de “confiable”.
Agregó que los jueces “deciden los casos” en función de la capacidad de pago del cliente. “A continuación negocian el precio de sus votos con el abogado de la parte que debe ganar. Incluso, preparan opiniones disidentes bien argumentadas para obtener dinero de los clientes y abogados perdedores, quienes también pagan para mantener buenas relaciones con la Corte Suprema en el futuro”, escribió Watt en el cable.
Es decir -según dijo Watt- en Panamá “los argumentos jurídicos son irrelevantes en una batalla legal dentro del sistema de justicia”.
“Los precedentes se utilizan arbitrariamente, o si se ajustan a las necesidades del momento. No hay tal cosa como un abogado litigante con éxito en Panamá. Todo depende del dinero”, afirmó la fuente que utilizó la embajadora en el cable confidencial enviado en el 2005.
“¿Qué fallo quieres? ¿Qué quieres que hagamos? ¿Cuánto estás dispuesto a pagar? Son las primeras preguntas que hacen los magistrados cuando les llega un caso de los tribunales”, escribió Watt.
“Después de las decisiones que se establecen, comienzan las negociaciones entre los jueces y las partes del caso. Una vez el dinero se acuerda, los jueces se dividen los recursos de manera uniforme, incluidos los que presentan opiniones disidentes”, aseveró Watt.
La fuente que utilizó Watt para redactar el cable -y que no identificó- dijo a la embajada que hasta los abogados que creen tener un caso “irrefutable” están dispuestos a pagar a los magistrados para “construir buena voluntad” para casos futuros.
Watt manifestó que la logística de compra de decisiones de la Corte Suprema es “escalofriantemente extrema”.
La diplomática reportó, en otro párrafo del cable, que “muchos jueces suplentes trabajan para recibir salarios tanto de la Corte Suprema como de influyentes firmas de abogados”.
Es decir: son el nexo entre la Corte Suprema y los abogados de acusación y defensa. Watt comentó que el conflicto de intereses “no existe como concepto en la cultura política panameña, incluyendo a los tribunales”.
“Los políticos y los magistrados de la Corte Suprema utilizan de forma habitual cargos públicos para beneficio privado”, comentó la ex embajadora Watt y agregó: “Las actividades de negocios son el corazón de la Corte Suprema, en otras palabras: es la rutina institucionalizada en los conflictos de intereses”.

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