Encarcelados en el hogar
Publicado 2005/04/03 23:00:00
- Maritza Bonilla
La mayoría de las casas están cercadas, pero los delincuentes hacen lo imposible por ingresar a ellas.
NO SE NECESITA ta estar dentro de una cárcel para ser prisionero. Debido a la ola de hurtos y robos, las casas se han convertido en celdas, donde los presos son sus residentes.
Panamá América realizó un recorrido por algunas barriadas de la ciudad para conocer la opinión de sus propietarios.
"Cuando un delincuente quiere apropiarse de un bien ajeno, no le importa los barrotes que rodean la casa", señala Luis Antonio Taslak.
Aunque su residencia está totalmente cercada, los delincuentes le han hurtado cuadros, potes de plantas, sillas, entre otras cosas que coloca en el portal de su casa. "Esto es sólo para hacerle un poco difícil el trabajo".
Agrega que cercar un vivienda le quita estética, además para él resulta incómodo permanecer encerrado.
Amrai de Singh tiene más de veinte años de haber acorralado su vivienda, pero está confiada, porque indica que ningún delincuente puede entrar a su casa.
Para Charan Singh encerrar su domicilio representa protección para él y su familia, aunque nunca le han robado, él prefirió tomar medidas de seguridad, porque como dice el dicho en guerra visada no muere soldado.
Pero el costo de estas verjas asciende a más de B/.1,000.00 dependiendo de los diseños y de la extensión del cercado, la que en la mayoría de los casos corresponde al área de enfrente, porque los lados de las residencias son protegidos con murallas de concreto, indica Raúl Tuñón Aragón, gerente de Palacio del Hierro, ubicado en Carrasquilla.
A las puertas también les son colocadas verjas que tienen un costo de B/.175.00 en adelante; mientras que el costo de las ventanas es de B/.50.00 a B/.60.00.
Aunque la mayoría de las casas en la capital están cercadas, los delincuentes hacen hasta lo imposible e ingresar a las residencias, por lo que a través del departamento de Relaciones Públicas la Policía Nacional (PN), recomienda que los propietarios de estas se organicen y se incorporen a las campañas de Vecinos Vigilantes.
La inclusión de letreros luminosos les indica a los amigos de lo ajeno que hay un vecindario organizado y que junto a la PN están protegiendo sus vidas y bienes.
Este sistema de operación lo componen además silbatos y timbres, que una vez sonados al unísono alertan sobre la presencia de personas extrañas en el vecindario.
Para que una comunidad pueda pertenecer a Vecinos Vigilantes, tiene que pasar por dos fases. La primera consiste en información y formación, donde se da el acercamiento con los especialista de la PN. En la segunda etapa se realizan una serie de actividades para obtener los fondos que le permitan comprar los implementos como letreros, timbres y silbatos.
Hasta el mes de junio de 2004, 626 barriadas pertenecían al programa, mientras que 855 estaban en proceso de formación.
Si una barriada o urbanización tiene el interés de pertenecer al programa de Vecinos Vigilantes, puede comunicarse con la Estación de Policía más cercana o la Oficina de Seguridad Ciudadana, donde se le brinda toda la información.
Después que se suministra la información necesaria sobre el programa y se mantiene el contacto con la persona, inicia la organización para poner en práctica los conocimientos adquiridos.
El único requisito es el tener el interés de organizarse. Cabe señalar que de acuerdo a los estudios y análisis hechos en la Oficina de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, el delincuente opera generalmente en las barridas nuevas, ya que no están organizadas. Incluso, en ocasiones actúan en complicidad con personal de las constructoras, ya que estos últimos conocen el sistema de estas viviendas.
Panamá América realizó un recorrido por algunas barriadas de la ciudad para conocer la opinión de sus propietarios.
"Cuando un delincuente quiere apropiarse de un bien ajeno, no le importa los barrotes que rodean la casa", señala Luis Antonio Taslak.
Aunque su residencia está totalmente cercada, los delincuentes le han hurtado cuadros, potes de plantas, sillas, entre otras cosas que coloca en el portal de su casa. "Esto es sólo para hacerle un poco difícil el trabajo".
Agrega que cercar un vivienda le quita estética, además para él resulta incómodo permanecer encerrado.
Amrai de Singh tiene más de veinte años de haber acorralado su vivienda, pero está confiada, porque indica que ningún delincuente puede entrar a su casa.
Para Charan Singh encerrar su domicilio representa protección para él y su familia, aunque nunca le han robado, él prefirió tomar medidas de seguridad, porque como dice el dicho en guerra visada no muere soldado.
Pero el costo de estas verjas asciende a más de B/.1,000.00 dependiendo de los diseños y de la extensión del cercado, la que en la mayoría de los casos corresponde al área de enfrente, porque los lados de las residencias son protegidos con murallas de concreto, indica Raúl Tuñón Aragón, gerente de Palacio del Hierro, ubicado en Carrasquilla.
A las puertas también les son colocadas verjas que tienen un costo de B/.175.00 en adelante; mientras que el costo de las ventanas es de B/.50.00 a B/.60.00.
Aunque la mayoría de las casas en la capital están cercadas, los delincuentes hacen hasta lo imposible e ingresar a las residencias, por lo que a través del departamento de Relaciones Públicas la Policía Nacional (PN), recomienda que los propietarios de estas se organicen y se incorporen a las campañas de Vecinos Vigilantes.
La inclusión de letreros luminosos les indica a los amigos de lo ajeno que hay un vecindario organizado y que junto a la PN están protegiendo sus vidas y bienes.
Este sistema de operación lo componen además silbatos y timbres, que una vez sonados al unísono alertan sobre la presencia de personas extrañas en el vecindario.
Para que una comunidad pueda pertenecer a Vecinos Vigilantes, tiene que pasar por dos fases. La primera consiste en información y formación, donde se da el acercamiento con los especialista de la PN. En la segunda etapa se realizan una serie de actividades para obtener los fondos que le permitan comprar los implementos como letreros, timbres y silbatos.
Hasta el mes de junio de 2004, 626 barriadas pertenecían al programa, mientras que 855 estaban en proceso de formación.
Si una barriada o urbanización tiene el interés de pertenecer al programa de Vecinos Vigilantes, puede comunicarse con la Estación de Policía más cercana o la Oficina de Seguridad Ciudadana, donde se le brinda toda la información.
Después que se suministra la información necesaria sobre el programa y se mantiene el contacto con la persona, inicia la organización para poner en práctica los conocimientos adquiridos.
El único requisito es el tener el interés de organizarse. Cabe señalar que de acuerdo a los estudios y análisis hechos en la Oficina de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, el delincuente opera generalmente en las barridas nuevas, ya que no están organizadas. Incluso, en ocasiones actúan en complicidad con personal de las constructoras, ya que estos últimos conocen el sistema de estas viviendas.

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