Júbilo por resurrección de Cristo
Publicado 2006/04/16 23:00:00
- Ivis Leonardo Franco C.
Desde hoy, todos resucitamos en una vida nueva.
CIENTOS DE feligreses se congregaron ayer en las diferentes iglesias de la ciudad de Panamá, para celebrar el cierre de la Semana Santa o Semana Mayor.
Con mucho fervor religioso, los devotos abarrotaron los templos para festejar el final del triduo pascual, en el que Cristo derrotó la muerte y al pecado, para dar paso a la otra vida.
El repique de campanas se escuchó en diferentes puntos de la ciudad. Como es costumbre, esta actividad permanece vigente en los momentos litúrgicos más destacados de la iglesia.
Y es que ayer en el Domingo de Pascua, el sonar de las campanas lanzaron al mundo un eterno mensaje de júbilo y regocijo para festejar que Cristo triunfó sobre la muerte, además de recordar el calvario que vivió Jesús en su camino en su camino a la crucifixión.
Saludando a quienes lo contemplan en su lecho de muerte, Jesús se levanta el tercer día de entre en los muertos y sella con la resurrección, la liberación del hombre del pecado.
Un Jesús triunfante se aprecia en todos los templos del país. Por ejemplo, en la Iglesia del Carmen no faltó esta imagen que llena de inmensa satisfacción a los cristianos.
Las misas se extendieron durante todo el día. Cada uno de los fieles, en su mayoría adultos, llenaron las iglesias para dar gracias a Dios y reflexionar en estos días.
Desde las 6: 00 a.m. se inició una de las liturgias del "Gran Domingo de Resurrección". Muchos de los feligreses, con lágrimas en los ojos cantaban el himno de gloria, conscientes de los sufrimientos que tuvo que pasar Jesús para redimir del pecado al mundo.
El sacerdote, desde el altar decorado con flores blancas, mencionó durante el oficio religioso que una vez Cristo resucitado no morirá jamás. Este es el lema que reza en las iglesias católicas del país, a través de lo ocurrido en Jerusalén hace 2000 años, con la celebración de la pasión, muerte y resurrección del Señor.
Indicó que Jesús, el "Rey de los Judíos", ha vencido al mal, al pecado y a la muerte, y que está siempre vivo y presente con nosotros, en su iglesia, llenándonos de los dones de su Espíritu.
Además en la Misa Dominical, se encendió el Cirio Pascual, y que permanecerá hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.
El panorama católico en uno de sus artículos del Domingo de Pascua, señala que la experiencia cristiana de todos los tiempos nos enseña que el misterio pascual, la Resurrección del Señor, es el centro de la fe y la vida de los creyentes, el cual irradia una luz, capaz de iluminar y llenar de sentido la existencia humana.
"Si Cristo no hubiese resucitado, vana hubiese sido nuestra fe; estaríamos sometidos todavía al pecado", expresa. Para el Fray Isaías, de la Iglesia de la Divina Misericordia, Jesús vino a renovar el alma, el cuerpo, la mente y el espíritu.
Desde la las nueve de la noche del sábado santo, los feligreses permanecieron en vigilia en los diferentes templos.
Luego de la ceremonia de resurrección se practicó el sacramento del bautismo. El cirio pascual simboliza la luz de Dios.
Los fieles cantaron para festejar la resurrección del Señor, mientras las campanas repicaban y en algunos lugares se celebró también con fuegos artificiales.
Con mucho fervor religioso, los devotos abarrotaron los templos para festejar el final del triduo pascual, en el que Cristo derrotó la muerte y al pecado, para dar paso a la otra vida.
El repique de campanas se escuchó en diferentes puntos de la ciudad. Como es costumbre, esta actividad permanece vigente en los momentos litúrgicos más destacados de la iglesia.
Y es que ayer en el Domingo de Pascua, el sonar de las campanas lanzaron al mundo un eterno mensaje de júbilo y regocijo para festejar que Cristo triunfó sobre la muerte, además de recordar el calvario que vivió Jesús en su camino en su camino a la crucifixión.
Saludando a quienes lo contemplan en su lecho de muerte, Jesús se levanta el tercer día de entre en los muertos y sella con la resurrección, la liberación del hombre del pecado.
Un Jesús triunfante se aprecia en todos los templos del país. Por ejemplo, en la Iglesia del Carmen no faltó esta imagen que llena de inmensa satisfacción a los cristianos.
Las misas se extendieron durante todo el día. Cada uno de los fieles, en su mayoría adultos, llenaron las iglesias para dar gracias a Dios y reflexionar en estos días.
Desde las 6: 00 a.m. se inició una de las liturgias del "Gran Domingo de Resurrección". Muchos de los feligreses, con lágrimas en los ojos cantaban el himno de gloria, conscientes de los sufrimientos que tuvo que pasar Jesús para redimir del pecado al mundo.
El sacerdote, desde el altar decorado con flores blancas, mencionó durante el oficio religioso que una vez Cristo resucitado no morirá jamás. Este es el lema que reza en las iglesias católicas del país, a través de lo ocurrido en Jerusalén hace 2000 años, con la celebración de la pasión, muerte y resurrección del Señor.
Indicó que Jesús, el "Rey de los Judíos", ha vencido al mal, al pecado y a la muerte, y que está siempre vivo y presente con nosotros, en su iglesia, llenándonos de los dones de su Espíritu.
Además en la Misa Dominical, se encendió el Cirio Pascual, y que permanecerá hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.
El panorama católico en uno de sus artículos del Domingo de Pascua, señala que la experiencia cristiana de todos los tiempos nos enseña que el misterio pascual, la Resurrección del Señor, es el centro de la fe y la vida de los creyentes, el cual irradia una luz, capaz de iluminar y llenar de sentido la existencia humana.
"Si Cristo no hubiese resucitado, vana hubiese sido nuestra fe; estaríamos sometidos todavía al pecado", expresa. Para el Fray Isaías, de la Iglesia de la Divina Misericordia, Jesús vino a renovar el alma, el cuerpo, la mente y el espíritu.
Desde la las nueve de la noche del sábado santo, los feligreses permanecieron en vigilia en los diferentes templos.
Luego de la ceremonia de resurrección se practicó el sacramento del bautismo. El cirio pascual simboliza la luz de Dios.
Los fieles cantaron para festejar la resurrección del Señor, mientras las campanas repicaban y en algunos lugares se celebró también con fuegos artificiales.

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