Paciente del síndrome cuenta su "pesadilla"
Publicado 2006/11/01 00:00:00
- Ernesto Cedeño Alvarado
Como una pesadilla que quisiera olvidar.. Así se refiere la señora Priscila de Sandoval al recordar cuando padeció el Síndrome de Insuficiencia Renal Aguda.
"Pensé que me iba a morir", dijo, mientras explicaba su amarga experiencia. Ahora tiene cuatro días de estar en su casa, tras haber pasado una semana en Cuidados Intensivos del Santo Tomás.
"Me empezó con mareos, agitación, vómitos y fiebre, sentía como si me iba a desmayar", comentó, explicando que como tenía la presión alta, los médicos decían que era eso lo que la tenía así.
Durante varios días, iba dos veces por día al médico. Nadie sabía lo que pasaba, hasta que vio en la televisión que había problemas con el jarabe sin azúcar.
"Creí que no me había hecho daño, porque sólo tomé unas 4 ó 5 cucharadas", dijo, detallando que la prueba de creatinina le salió alta.
Según Sandoval, de 68 años y residente en La Chorrera, la llevaron al Complejo de la Caja de Seguro Social, pero allí la dejaron toda la noche en una silla.
Debido a la atención, sus familiares decidieron llevarla al Santo Tomás, donde la atendieron de inmediato.
"Yo sentía por dentro que me quemaba, quería tomar agua y más agua. Los mareos, las náuseas y la angustia en el corazón tampoco se me quitaban.. Sentía como si iba a perder el conocimiento", relató.
A Dios gracias, su función renal casi no se afectó, pero aún no se siente la misma.
"Me siento débil, insegura y con mareos.. La verdad, me da miedo caer de nuevo en el hospital", confesó.
Se supone que hoy Priscila tendrá su primer chequeo ambulatorio. Todavía le cuesta creer que está viva.
Esta señora, jubilada, está muy agradecida con el personal del Santo Tomás.
"Desde el trabajador manual, los médicos y las enfermeras, todos son muy amables y atentos, y eso cómo ayuda", comentó.
No obstante, le preocupa lo lento de la investigación.
"Por ahora no pienso hacer nada, porque uno tanto que patalea, y al final, el Gobierno se sale con la suya".
"Pensé que me iba a morir", dijo, mientras explicaba su amarga experiencia. Ahora tiene cuatro días de estar en su casa, tras haber pasado una semana en Cuidados Intensivos del Santo Tomás.
"Me empezó con mareos, agitación, vómitos y fiebre, sentía como si me iba a desmayar", comentó, explicando que como tenía la presión alta, los médicos decían que era eso lo que la tenía así.
Durante varios días, iba dos veces por día al médico. Nadie sabía lo que pasaba, hasta que vio en la televisión que había problemas con el jarabe sin azúcar.
"Creí que no me había hecho daño, porque sólo tomé unas 4 ó 5 cucharadas", dijo, detallando que la prueba de creatinina le salió alta.
Según Sandoval, de 68 años y residente en La Chorrera, la llevaron al Complejo de la Caja de Seguro Social, pero allí la dejaron toda la noche en una silla.
Debido a la atención, sus familiares decidieron llevarla al Santo Tomás, donde la atendieron de inmediato.
"Yo sentía por dentro que me quemaba, quería tomar agua y más agua. Los mareos, las náuseas y la angustia en el corazón tampoco se me quitaban.. Sentía como si iba a perder el conocimiento", relató.
A Dios gracias, su función renal casi no se afectó, pero aún no se siente la misma.
"Me siento débil, insegura y con mareos.. La verdad, me da miedo caer de nuevo en el hospital", confesó.
Se supone que hoy Priscila tendrá su primer chequeo ambulatorio. Todavía le cuesta creer que está viva.
Esta señora, jubilada, está muy agradecida con el personal del Santo Tomás.
"Desde el trabajador manual, los médicos y las enfermeras, todos son muy amables y atentos, y eso cómo ayuda", comentó.
No obstante, le preocupa lo lento de la investigación.
"Por ahora no pienso hacer nada, porque uno tanto que patalea, y al final, el Gobierno se sale con la suya".

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