‘Prefiero que me digan Pastor, porque soy un humilde siervo de Dios’, Edwin Álvarez
- Alberto Pinto
Edwin Álvarez se ha convertido en los últimos años en el pastor evangélico más reconocido del país, dirigiendo la Comunidad Apostólica Hosanna, una iglesia que se ha expandido, no solo a nivel nacional, sino hasta en el extranjero, por lo que lo abordamos en esta Semana Santa para conocer un poco más de él.
¿Cómo conmemoran los evangélicos y, sobre todo, su congregación, la Semana Santa?
Nosotros la conmemoramos con diversas actividades, donde el eje central de esta época es el personaje que divide la historia de los siglos, y que determinó la salvación eterna. Es tiempo de proclamación de la victoria, el triunfo de la vida sobre la muerte.
¿Qué significado tiene la Semana Mayor para usted?
Para nosotros es una época de recordación, porque marca el momento en que el hombre es redimido, porque hasta este punto no había salvación, tal y como lo contempla el Antiguo Testamento, se habla de que aquel cordero de Dios que ha de venir, allí se refiere a Jesucristo.
La Semana Santa es la conmemoración de lo que deberíamos vivir, pero esta época como todos se abocan hacia ese hecho, nos sirve para recordar y renovarnos.
¿Qué hacía usted antes de ser cristiano para Semana Santa?
Antes de mi encuentro con Jesucristo, era un joven que venía del interior en busca de un objetivo que era estudiar y no pensaba ni en leer la Biblia ni en el plan que Dios tenía para mí y mi familia.
Vine a conocer al Señor, luego que sufrí problemas de salud. A partir de ese momento sentí el compromiso de cumplir el pacto de servir a Dios.
¿Alguna vez pensó que iba a buscar el camino de Dios?
Te soy sincero, nunca pensé qué me deparaba Dios para mí, y a los lectores les puedo decir que hay un plan también para ustedes por parte del Señor, porque el nos ama a todos por igual y hay que aceptarlo.
¿Qué cree usted que diferencia a los evangélicos de los católicos?
Prefirió esquivar la pregunta y contestó:
Bendecimos a nuestros hermanos católicos, oramos y los amamos en el Señor. Reconocemos la obra que hacen para expandir la fe y en el campo social han labrado un camino que les ha sido reconocido, como apoyo a los orfanatos, atención a los ancianos, sabemos que son trabajos que requieren de sacrificio.
Le envíamos nuestro cariño al pueblo católico.
¿Qué mensaje tiene para toda la población, pese a la creencia que practique?
Nuestro mensaje es de fe y esperanza, debemos decirles que no necesitamos vivir una Semana Santa para recordarnos que Dios nos ama, que dio a su propio hijo, quien se humilló y tomó condición de hombre para salvarnos de nuestros pecados.
Tenemos que abrirle el corazón, si usted abre su corazón, indudablemente Jesucristo le perdonará sus pecados y empezará a vivir la vida eterna.
¿Existe la vida eterna?
La vida eterna uno la empieza a vivir antes de morir, porque desde el momento en que uno es perdonado y vive en Cristo Jesús, se experimenta la vida eterna.
¿Hay alguna cifra de cuántos evangélicos hay en Panamá o un aproximado?
Lamentablemente en el último censo del 2010 no se incluyó esta pregunta, que me pareció fundamental como dato demográfico, pero nosotros hemos investigado por nuestra cuenta. En una encuesta de Cid Gallup, hace un par de años, se reveló que la mayor concentración porcentual de evangélicos está en la ciudad capital, sigue Colón y el resto del país va ascendiendo hasta llegar al punto más bajo que es en las comarcas indígenas, donde a penas llegamos al 11% de la población.
Nuestra estimación numérica es que somos unos 700 mil, aunque estos son datos no confirmados, porque son apreciaciones en estudios de mercadeo o encuestas que se han hecho, pero no es un censo.
¿Qué tanto ha crecido su congregación y hasta cuánto cree que crezca?
Nuestra congregación ha crecido de ser un grupo pequeño, a una iglesia que cuenta con cadena de radio y televisión y un reconocimiento de parte de la sociedad. Tenemos 80 congregaciones a nivel nacional y presencia en el norte y sur de América, Asia y ahora en Europa.
¿A qué atribuye usted su éxito como Apóstol de una de las iglesias más grandes del país?
Yo prefiero que me llamen Pastor, pero la gente se ha acostumbrado a llamarme Apóstol, pero yo me considero un humilde siervo de Dios. Incluso aspiro a ser un siervo del Señor.
El éxito no es mío, es de Dios, quien nos ha ayudado a que esta congregación crezca, y del pueblo, que con sus oraciones, sus contribuciones y su trabajo ha logrado el reconocimiento que tiene Hosanna hoy día en la República de Panamá.

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