Vivir en Panamá es sinónimo de convivencia entre culturas, costumbres, acentos y léxicos que vienen con cada nacionalidad.
Desde que la nación le ha abierto las puertas al resto del mundo, los panameños no solo saben utilizar el argot local, sino el argentino, el venezolano, el colombiano, chileno, peruano, entre muchos otros, así como los extranjeros han tenido que aprender el argot panameño, de manera que en el istmo todos podemos comunicarnos con nuestros vocabularios de nacimiento y entendernos.

¿Pero qué pasaría si todos habláramos diferente? ¿Si nos rehusáramos a aprender o memorizar el resto de los vocabularios?, para demostrar lo difícil que esta comunicación puede ser y lo gracioso que puede resultar la diferencia entre los significados de las palabras, que aunque todos somos latinoamericanos, son muy distintos, hemos tomado a cuatro personas de la redacción, con diferentes nacionalidades y las pusimos a conversar.

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