Aquilino Boyd: un patriota
Leí una pequeña crónica sobre Aquilino refiriendo su renuncia a la Cancillería, que siempre ocupó con absoluta dignidad y patriotismo. Durante su gestión en
Leí una pequeña crónica sobre Aquilino refiriendo su renuncia a la Cancillería, que siempre ocupó con absoluta dignidad y patriotismo. Durante su gestión en el gobierno de Ernesto de la Guardia conocimos de aptitudes semejantes.
En La Habana, la dictadura de Batista había asaltado la Embajada haitiana asesinando a todos los revolucionarios refugiados, alrededor de diez, crimen sin precedentes, sobre el cual la OEA no se daba por enterada, acordando entonces el Cuerpo Diplomático acreditado no otorgar asilo ante la falta de garantías y respeto a la soberanía de sus respectivas sedes, supuestamente inviolables. Menos de cinco meses después, el Directorio Revolucionario, bajo el mando de José Antonio Echeverría, presidente de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria), atacaba el Palacio Presidencial con el fin de ajusticiar al dictador, en el contexto de la lucha armada, el 13 de marzo de 1957.
Al otro día, 14, Alberto Boyd, hermano de Aquilino y embajador acreditado en la capital cubana, nos trasladaba en su propio carro hacia su residencia para darnos refugio. La Cancillería panameña asumía aquella responsabilidad sin tomar en cuenta el Acuerdo del Cuerpo Diplomático, haciendo valer la soberanía panameña, en los momentos más tensos de la represión dictatorial. La decisión valiente de Aquilino trajo como consecuencia la reapertura del asilo político, salvando numerosas vidas valiosas de la Revolución Cubana.
También en aquel periodo, Aquilino tomó la iniciativa de la siembra de banderas panameñas en la Zona del Canal.
Siempre que acudimos a él en la cooperación que requeríamos para la Revolución Cubana, nunca vaciló, como se refirió el artículo relativo a la recuperación canalera.
Jorge Puente Blanco
opinion@epasa.com
Arquitecto y periodista.

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