Balance negativo
Publicado 2000/11/11 00:00:00
He tratado de hacer un balance de todo lo que he visto acontecer a lo largo de mi vida, habiendo pasado por situaciones malas, regulares y buenas en cierto modo, y he llegado a la conclusión que no es mucho lo que se puede esperar para mejorar las condiciones de los menesterosos. Estos existen y existirán siempre por lo mal que están repartidas las riquezas y por la indolencia en que viven, porque parecieran conformes con lo que poseen.
El individuo que no se preocupa por compartir con los demás, normalmente dice: ¿Dar? Si doy lo que poseo, me quedo a pedir prestado, como dice el adagio. Sin embargo, siempre que des, jamás te faltarán recursos. Lo he podido comprobar personalmente. Nunca he tenido riquezas, pero lo corto que he compartido con mis semejantes siempre se me ha aumentado con creces. Este es un principio bíblico. Cada vez que escucho a los políticos, especialmente a los aspirantes a puestos de elección, decir que les preocupa la situación del pueblo y que si llegan al poder cambiarán las cosas a favor de los que menos tienen, me causa grima. Como el pueblo los conoce siempre exclaman: ¿A quién creen que engañan? Gobierno del pueblo es el mote que esgrimen buscando respaldo. ¿De cuál pueblo?.
Al presentarse casos como el actual con motivo de la Cumbre Iberoamericana, donde se han invertido más de medio millón de balboas en la compra de automóviles nuevos para atender a los visitantes, dinero que un pueblo hambriento, que no soporta más, veo con qué desparpajo se dice que no hubo tiempo para hacer licitaciones para la inversión. Como si los fondos públicos pertenecieran a los que gobiernan. Se viene diciendo: ¿por qué no se alquilaron autos y se benefició a un grupo de nacionales necesitados? El boato es la consigna. Ahora se anuncia que se alquilarán algunos carros blindados para proteger a ciertos visitantes, entre ellos, por lo menos dos déspotas que son vergüenza su presencia en nuestro suelo. La historia que nadie la puede tergiversar nos recuerda la visita de los presidentes americanos en la década de los cincuenta, donde la mayoría de ellos se paseaban en carros sin capota, incluyendo el nuestro, acompañado por el Presidente de los Estados Unidos de América. ¡Qué diferencia¡
Para grata recordación el Dr. Arnulfo Arias en sus cortos períodos presidenciales hacía uso de su carro y se dirigía a distintos lugares, muchas veces a solas. Posteriormente, le acompañábamos quienes le admirábamos, sin portar armas para defenderlo. Quién no la debe no la teme. Así se debe vivir. Hoy vemos ministros, legisladores y altos funcionarios con un séquito de guardaespaldas, armados, protegiéndoles, no sé de quién, porque muchos sólo merecen el desprecio de un pueblo sufrido, que esperan los cambios ofrecidos que hasta la fecha no llegan. Tal vez los cambios están representados en compras y viajes suntuosos, sin que se ponga coto a ello. Siempre existirá un balance negativo para el sufrido pueblo.
El individuo que no se preocupa por compartir con los demás, normalmente dice: ¿Dar? Si doy lo que poseo, me quedo a pedir prestado, como dice el adagio. Sin embargo, siempre que des, jamás te faltarán recursos. Lo he podido comprobar personalmente. Nunca he tenido riquezas, pero lo corto que he compartido con mis semejantes siempre se me ha aumentado con creces. Este es un principio bíblico. Cada vez que escucho a los políticos, especialmente a los aspirantes a puestos de elección, decir que les preocupa la situación del pueblo y que si llegan al poder cambiarán las cosas a favor de los que menos tienen, me causa grima. Como el pueblo los conoce siempre exclaman: ¿A quién creen que engañan? Gobierno del pueblo es el mote que esgrimen buscando respaldo. ¿De cuál pueblo?.
Al presentarse casos como el actual con motivo de la Cumbre Iberoamericana, donde se han invertido más de medio millón de balboas en la compra de automóviles nuevos para atender a los visitantes, dinero que un pueblo hambriento, que no soporta más, veo con qué desparpajo se dice que no hubo tiempo para hacer licitaciones para la inversión. Como si los fondos públicos pertenecieran a los que gobiernan. Se viene diciendo: ¿por qué no se alquilaron autos y se benefició a un grupo de nacionales necesitados? El boato es la consigna. Ahora se anuncia que se alquilarán algunos carros blindados para proteger a ciertos visitantes, entre ellos, por lo menos dos déspotas que son vergüenza su presencia en nuestro suelo. La historia que nadie la puede tergiversar nos recuerda la visita de los presidentes americanos en la década de los cincuenta, donde la mayoría de ellos se paseaban en carros sin capota, incluyendo el nuestro, acompañado por el Presidente de los Estados Unidos de América. ¡Qué diferencia¡
Para grata recordación el Dr. Arnulfo Arias en sus cortos períodos presidenciales hacía uso de su carro y se dirigía a distintos lugares, muchas veces a solas. Posteriormente, le acompañábamos quienes le admirábamos, sin portar armas para defenderlo. Quién no la debe no la teme. Así se debe vivir. Hoy vemos ministros, legisladores y altos funcionarios con un séquito de guardaespaldas, armados, protegiéndoles, no sé de quién, porque muchos sólo merecen el desprecio de un pueblo sufrido, que esperan los cambios ofrecidos que hasta la fecha no llegan. Tal vez los cambios están representados en compras y viajes suntuosos, sin que se ponga coto a ello. Siempre existirá un balance negativo para el sufrido pueblo.

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