Panamá
El tiempo también es un recurso público
- Ing. Helmut De Puy
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- Ciudadano Construyendo futuro
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Para muchos los recursos del Estado, es el presupuesto, la infraestructura, el personal o los bienes públicos. Sin embargo, existe otro recurso que pocas veces aparece en los informes y que también tiene un enorme valor, el tiempo.
Y no me refiero únicamente al tiempo de los funcionarios. Me refiero, principalmente, al tiempo de los ciudadanos.
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Cada hora que una persona pierde haciendo una fila innecesaria, esperando una respuesta que pudo darse antes o trasladándose de una institución a otra para completar un trámite, tiene un costo. Quizás ese costo no aparezca reflejado directamente en el presupuesto nacional, pero existe.
Para un trabajador puede significar pedir permiso o perder parte de su jornada. Para un emprendedor, dejar de atender su negocio. Para una empresa, retrasar una inversión. Y para cualquier ciudadano, simplemente perder horas de su vida que pudo dedicar a su familia, su trabajo o cualquier otra actividad.
Por eso, cuando hablamos de eficiencia pública, no deberíamos medir únicamente cuánto dinero gasta una institución. También deberíamos preguntarnos cuánto tiempo le hace gastar a la gente.
Un trámite que requiere cinco visitas cuando podría resolverse en una, no es gratuito. Una respuesta que demora tres meses cuando podría darse en tres semanas tampoco lo es. Alguien siempre termina pagando ese costo, aunque no exista una factura.
Esto tampoco significa que debamos reemplazar controles por velocidad. Los procedimientos existen por razones importantes y deben respetarse. Pero cumplir correctamente con un proceso no debería ser sinónimo de hacerlo lento.
La tecnología ofrece hoy enormes posibilidades para cambiar esta realidad. Sin embargo, como mencioné recientemente al hablar de competitividad, digitalizar no consiste únicamente en trasladar los mismos procesos a una pantalla. La verdadera transformación ocurre cuando revisamos esos procesos y eliminamos pasos, requisitos y duplicidades que ya no tienen sentido.
También requiere establecer plazos y cumplirlos.
Cuando un ciudadano sabe cuánto demorará una respuesta puede organizarse. Cuando un empresario conoce cuánto tardará un permiso puede planificar una inversión. La incertidumbre, en cambio, paraliza decisiones y termina generando costos para todos.
Un Estado eficiente debería aspirar no solamente a administrar correctamente su propio presupuesto, sino también a respetar el tiempo de quienes lo sostienen y utilizan sus servicios.
Porque existe una diferencia importante entre el dinero y el tiempo… el dinero perdido, en algunas ocasiones, puede recuperarse. El tiempo jamás.
Quizás por eso deberíamos empezar a tratarlo con el mismo cuidado con el que exigimos administrar cualquier otro recurso público.
Facilitarle la vida al ciudadano también es gobernar bien. Y respetar su tiempo es una buena manera de comenzar.

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