Ayer 29 de julio de 2026, ante el Senado de los Estados Unidos de América, se presentó, debidamente requerido y así asistido por su abogado personal, el Dr. ANTHONY FAUCCI, Ex Asesor de la Casa Blanca en materia de salud y, sobre todo del Gobierno del Ex Presidente Demócrata Joe Biden, siendo Faucci reconocido como uno de los médicos más destacados infectólogos, a nivel mundial, especialista en gérmenes, virus, parásitos y bacterias, y su comparecencia tenía como único propósito que explicara o respondiera, tras libre interrogatorio que le formularan los senadores, sus profundas contradicciones, manifiestamente verificables en su diario personal y dado a conocer públicamente, toda vez que en él había registrado que el Covid/19 era otra gripe estacional; sin embargo, le decía o asesoraba a la Casa Blanca que era un virus mortal y generador de la pandemia a nivel mundial. Faltaría conjeturar, con enormes visos de complicidad, la participación de la Casa Blanca con ese programa criminal y sus mentiras.
Todo esto se ha dado, entre tanto el mundo entero aun no supera ni olvida todo aquello que se denominó como “pandemia”, pero que nunca pasó de ser una auténtica “plan-demia”, caracterizada por largas semanas y meses de encierros, privaciones de libertad, castración de derechos humanos, muertes por doquier, terrorismo de Estado montado sobre el miedo o el terror, suspensión de toda obra humana o actividad laboral en las naciones -a excepción de algunas y muy limitadas-, suspensión de vuelos o viajes, exigencias más allá de lo racional, empobrecimiento de las naciones pequeñas o carentes de recursos económicos, desfalco a las naciones con no poca complicidad de gobernantes y ministros de salud, etc.
Aún persisten –y seguirán- los problemas o las secuelas psiquiátricas y psicológicas generadas en la población, tanto en los ancianos como en los adultos, jóvenes, niños, con esa falsa pandemia, pero que la humanidad entera se la creyó, a excepción de los que fuimos llamados y calificados, despectivamente, como los “conspiranóicos”. Hicieron que millones de millones de personas hicieran largas filas, hasta peleándose, para ser inoculados con la famosa vacuna del Covid/19, impulsadas por las Big Pharma, siendo que dentro de esos grupos de corporaciones multinacionales poderosas alrededor del mundo ocupa primer lugar la Pfizer. Se inventaron toda clase de epítetos denigrantes en contra de quienes teníamos un discurso distinto, denunciando, de modo permanente y sin dar paso al reposo ni tregua alguna en la permanente denuncia o desenmascaramiento de semejante programa criminal contra la humanidad entera. Hubo, en le caso de Panamá, hasta abogados que pedían nuestras detenciones o privación de libertad e, inclusive, uno de ellos llegó a decir que podíamos ser investigados y juzgados por “tentativa de homicidio”. Sí, hasta allá, a esos desbordes de la razón, llegaron los ataques. Nos veían como un peligro para el país y para la humanidad.
Hoy, sin duda alguna, la verdad y la justicia, nos hacen merecedores de una satisfacción inmensa: No nos equivocamos y sabíamos que este día llegaría, es decir, el día en que todo, absolutamente todo, saldría a la luz, cuando ayer, según nos dieron a conocer las redes sociales, veíamos a un temeroso y opacado Dr. Faucci contestar más de ciento once (111) interrogantes de los senadores, solamente decir que siguiendo el consejo o la asesoría de su abogado, se acogía a los derechos dimanantes de la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América. Es necesario aclarar, frente a este derecho constitucional, dos cosas: 1. Que permite al ciudadano, dicha enmienda, guardar silencio y no auto incriminarse y 2. Que si el ciudadano o el particular citado, ha sido sujeto favorecido de un indulto presidencial, pierde tal cobertura de la Quinta Enmienda. Se sabe y es harto conocido, que al señor Dr. Faucci le fue otorgado un indulto por parte del Ex Presidente Joe Biden, antes de salir de la Casa Blanca. Uno de os senadores, atinadamente, se lo ripostó: “Usted sabe muy bien que no tiene el derecho a invocar la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estadios Unidos de América”.
Siendo así las cosas, cuando el abogado personal del señor Fucci trato de plantear criterios jurídicos para alegar supuestas violaciones inferidas a su defendido o patrocinado, lo hizo de tal manera que equivocó, de manera errática, el escenario, pues soslayó u omitió que no se encontraba ante un juez o ante un fiscal, sino ante el Congreso de la Nación y la naturaleza de un proceso legal es muy distinta a la naturaleza de una citación política como acto del Estado. Con el fin de ilustrar: Cuando un ministro es citado a la Asamblea, en Panamá, para que absuelva un cuestionario de los diputados, se asista con su abogado personal y delegue en éste que será “su abogado” quien habrá de contestar las preguntas. No es viable, no es procedente. Igual ocurre en Los Estados Unidos de América.
En qué habrá de terminar toda esta parafernalia?. Amanecerá y veremos, de momento, concluyo que el mundo, la humanidad, nunca más, jamás, puede permitirse volver a caer o ser víctima inocente o participativa, complaciente, de esta gran tramoya, la estafa del siglo, estafa agravada por el dolo mortal que la animó y en donde los pobres, siempre, son los grandes perdedores, los que pagan el plato roto, entre tanto los poderosos de la tierra se envilecen de ellos definiendo qué es la libertad, una libertad castrada y sugiriendo que hay un nuevo modelo de vida, una nueva agenda mundial: la castración de la humanidad y la nulidad del pensamiento crítico.
Y pensar que aún hay gente que sigue creyendo en la narrativa, perversa e inhumana, al mejor estilo distópico o antiutopía, muy descriptivo de la actualidad, tal y como ya lo describiera George Orwell en “1984” en donde la idea de que todo lo gobierna “un Partido” salta a la vista.
No me arrepiento de haber estado y seguir estando al lado d el verdad y de la justicia. ¡Dios bendiga a la Patria!.

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