Historia, turismo y desarrollo
Publicado 2003/12/04 00:00:00
- Valencia, España
Para que vengan los turistas a Panamá, deben encontrar no solamente hoteles y naturaleza, sino también sitios de interés histórico que visitar.
Bien dicen que el sentido común es el menos común de todos los sentidos. Hay ciertas cosas que, por ser tan evidentes, nadie parece reparar en ellas. Por ejemplo, decir que el desarrollo del turismo es beneficioso para la economía del país es una de esas cosas que todo el mundo dice y acepta como cierto. Así como afirmar que, en este año del Centenario, debemos recordar nuestra historia y hacer un esfuerzo especial por conservar el patrimonio histórico y cultural panameño. Y en esa misma línea de pensamiento, creo que pocos rebatirán que hay una estrecha relación entre conservar nuestros monumentos históricos y generar las condiciones para que más turistas extranjeros vengan al país. Pero, si todo lo anterior es tan evidente y nadie lo discute, ¿por qué no hemos hecho suficiente en los últimos veinte años en la dirección de dar cuidado y atención a nuestro patrimonio histórico?
No pretendo afirmar que nada se ha hecho en los últimos años. Considero necesario reconocer el apoyo que dos administraciones consecutivas, junto con la empresa privada y clubes cívicos, le han dado a la labor de conservación de Panamá La Vieja, a través del Patronato que allí funciona. Indudablemente, se ha hecho un gran trabajo por rescatar esa área y aunque queda mucho por hacer, las condiciones están dadas para seguir avanzando en la dirección correcta. De igual, y a pesar del lamentable incidente del desplome del Arco Chato, cierto es que se ha hecho un gran esfuerzo por revitalizar el área de San Felipe, rescatando edificaciones de gran valor histórico y generando actividad económica en el área, sin afectar su arquitectura de tanto atractivo para el visitante. Pero, como lo sucedido con el Arco Chato nos indica, falta mucho más por hacer.
Siendo todavía Presidente de la Comisión de Educación, me tocó recibir en el Despacho al antropólogo Carlos Fitzgerald, Director de Patrimonio Histórico del INAC, junto a autoridades y residentes de Chimán, quienes deseaban dar carácter de monumento histórico a la Iglesia Fortín de dicha ciudad. En el transcurso de dicha reunión, el Lic. Fitzgerald nos habló de la poca actividad legislativa que se había generado en estos primeros cien años de República en torno a la protección de sitios y monumentos de significación en la historia de nuestro país. Igualmente, señaló la existencia de una iniciativa inconclusa de ubicar cien conjuntos monumentales o monumentos históricos que, por medio de una sola ley, se les reconociera la protección del Estado como una forma más de celebrar nuestros primeros cien años como República soberana. La idea nos agradó y quedamos de trabajar en la ejecución de la misma.
Posteriormente, el fotógrafo francés Jean Henry Christophe, casado con una panameña y amante de la historia colonial de Panamá, me visitó para hablarme de algunos monumentos históricos de dicha época que, a su juicio, se mantienen olvidados y en peligro de perderse para siempre. El había oído de la iniciativa del INAC y quería motivarme a que realmente me interesara en apoyarla. ¡Y de veras que lo logró! A su insistencia, el pasado 2 de noviembre, lo acompañé a conocer el sitio de La Palangana, las ruinas de una pequeña capilla colonial que están ubicadas en el Parque Camino de Cruces, las cuales se encuentran rodeadas de vegetación, sin ningún indicativo de protección estatal. Ver ese testimonio silencioso de nuestra historia en tal abandono y escuchar con estupor que el Camino de Cruces no tiene el carácter de monumento histórico, a pesar del rol tan importante que jugó en nuestra etapa colonial, fue suficiente aliciente para contactar al Director del INAC, Pablo Barrios, y pedirle que buscáramos formas de concretar un esfuerzo titánico para conservar nuestro patrimonio histórico.
Acto seguido, recibí de manos de Fitzgerald un detallado informe de cuántos monumentos y sitios han sido declarados históricos por nuestra legislación, así como un listado de más de setenta lugares que merecen dicha declaratoria y el compromiso estatal por su conservación que ello conlleva. Es así como en el primer debate del proyecto de ley que había presentado con el Legislador Altamirano Mantovani para declarar Monumento Histórico a la Iglesia Fortín de Chimán, los comisionados de Educación aprobamos una versión mucho más abarcadora que, de convertirse en Ley de la República, será el mayor esfuerzo legislativo en nuestra historia republicana por conservar nuestro patrimonio histórico y cultural. El documento aprobado en Primer Debate da carácter de monumento o conjunto monumental histórico a más de sesenta sitios o edificios a lo largo y ancho de nuestro país. Y en segundo debate, esperamos incorporar normas que permitan al INAC otorgar la administración de algunos de esos monumentos a Patronatos que cumplan con ciertos requisitos, al estilo del Patronato de Panamá La Vieja; así como consideramos incorporar una especie de Consejo Asesor, donde se integre a otras instancias que tienen interés en el tema, como el IPAT, por ejemplo.
Termino con lo siguiente: El turismo es una de las bases fundamentales en la que debe reposar el futuro desarrollo económico de nuestro país. Para que vengan los turistas a Panamá, deben encontrar no solamente hoteles y naturaleza, sino también sitios de interés histórico que visitar.
Panamá tiene una gran riqueza biológica y étnica, pero también un rico pasado y una gran diversidad arquitectónica. Conservar nuestro pasado no sólo satisface un deseo patriótico, sino que es una contribución al desarrollo de nuestro país.
Ojalá que quienes tenemos la responsabilidad y el privilegio de dirigir los destinos de nuestra Nación lo entendamos siempre así.
No pretendo afirmar que nada se ha hecho en los últimos años. Considero necesario reconocer el apoyo que dos administraciones consecutivas, junto con la empresa privada y clubes cívicos, le han dado a la labor de conservación de Panamá La Vieja, a través del Patronato que allí funciona. Indudablemente, se ha hecho un gran trabajo por rescatar esa área y aunque queda mucho por hacer, las condiciones están dadas para seguir avanzando en la dirección correcta. De igual, y a pesar del lamentable incidente del desplome del Arco Chato, cierto es que se ha hecho un gran esfuerzo por revitalizar el área de San Felipe, rescatando edificaciones de gran valor histórico y generando actividad económica en el área, sin afectar su arquitectura de tanto atractivo para el visitante. Pero, como lo sucedido con el Arco Chato nos indica, falta mucho más por hacer.
Siendo todavía Presidente de la Comisión de Educación, me tocó recibir en el Despacho al antropólogo Carlos Fitzgerald, Director de Patrimonio Histórico del INAC, junto a autoridades y residentes de Chimán, quienes deseaban dar carácter de monumento histórico a la Iglesia Fortín de dicha ciudad. En el transcurso de dicha reunión, el Lic. Fitzgerald nos habló de la poca actividad legislativa que se había generado en estos primeros cien años de República en torno a la protección de sitios y monumentos de significación en la historia de nuestro país. Igualmente, señaló la existencia de una iniciativa inconclusa de ubicar cien conjuntos monumentales o monumentos históricos que, por medio de una sola ley, se les reconociera la protección del Estado como una forma más de celebrar nuestros primeros cien años como República soberana. La idea nos agradó y quedamos de trabajar en la ejecución de la misma.
Posteriormente, el fotógrafo francés Jean Henry Christophe, casado con una panameña y amante de la historia colonial de Panamá, me visitó para hablarme de algunos monumentos históricos de dicha época que, a su juicio, se mantienen olvidados y en peligro de perderse para siempre. El había oído de la iniciativa del INAC y quería motivarme a que realmente me interesara en apoyarla. ¡Y de veras que lo logró! A su insistencia, el pasado 2 de noviembre, lo acompañé a conocer el sitio de La Palangana, las ruinas de una pequeña capilla colonial que están ubicadas en el Parque Camino de Cruces, las cuales se encuentran rodeadas de vegetación, sin ningún indicativo de protección estatal. Ver ese testimonio silencioso de nuestra historia en tal abandono y escuchar con estupor que el Camino de Cruces no tiene el carácter de monumento histórico, a pesar del rol tan importante que jugó en nuestra etapa colonial, fue suficiente aliciente para contactar al Director del INAC, Pablo Barrios, y pedirle que buscáramos formas de concretar un esfuerzo titánico para conservar nuestro patrimonio histórico.
Acto seguido, recibí de manos de Fitzgerald un detallado informe de cuántos monumentos y sitios han sido declarados históricos por nuestra legislación, así como un listado de más de setenta lugares que merecen dicha declaratoria y el compromiso estatal por su conservación que ello conlleva. Es así como en el primer debate del proyecto de ley que había presentado con el Legislador Altamirano Mantovani para declarar Monumento Histórico a la Iglesia Fortín de Chimán, los comisionados de Educación aprobamos una versión mucho más abarcadora que, de convertirse en Ley de la República, será el mayor esfuerzo legislativo en nuestra historia republicana por conservar nuestro patrimonio histórico y cultural. El documento aprobado en Primer Debate da carácter de monumento o conjunto monumental histórico a más de sesenta sitios o edificios a lo largo y ancho de nuestro país. Y en segundo debate, esperamos incorporar normas que permitan al INAC otorgar la administración de algunos de esos monumentos a Patronatos que cumplan con ciertos requisitos, al estilo del Patronato de Panamá La Vieja; así como consideramos incorporar una especie de Consejo Asesor, donde se integre a otras instancias que tienen interés en el tema, como el IPAT, por ejemplo.
Termino con lo siguiente: El turismo es una de las bases fundamentales en la que debe reposar el futuro desarrollo económico de nuestro país. Para que vengan los turistas a Panamá, deben encontrar no solamente hoteles y naturaleza, sino también sitios de interés histórico que visitar.
Panamá tiene una gran riqueza biológica y étnica, pero también un rico pasado y una gran diversidad arquitectónica. Conservar nuestro pasado no sólo satisface un deseo patriótico, sino que es una contribución al desarrollo de nuestro país.
Ojalá que quienes tenemos la responsabilidad y el privilegio de dirigir los destinos de nuestra Nación lo entendamos siempre así.

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