La Asamblea General de la OEA en Panamá
Publicado 2007/05/26 23:00:00
- Max José López Cornejo*
Los ojos del continente estarán puestos en la ciudad de Panamá.
POR SEGUNDA ocasión, la Organización de los Estados Americanos (OEA), a solicitud del Estado panameño, se reúne en nuestro país para celebrar su Asamblea General, órgano supremo de la OEA. En esta ocasión, el XXXVII Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General.
En 1996, por iniciativa del canciller Gabriel Lewis Galindo (QEPD), Panamá solicitó ser sede de la Asamblea General. En aquel momento se suscitaba la feliz coincidencia de la conmemoración de los 170 años de la celebración en nuestro país del Congreso Anfictiónico, donde se reunieron los precursores de los ideales del Panamericanismo, convocados por el Libertador Simón Bolívar; y además, nuestro país, para esos meses, ocupaba la presidencia del Consejo Permanente de la OEA, en manos del reconocido diplomático Lawrence Chewning Fábrega.
Aquella Asamblea es rememorada por la relevancia de los temas abordados, muchos de los cuales aparecen compendiados en el Consenso de Panamá. A mi criterio, otros documentos de trascendencia aprobados, a iniciativa e impulso de nuestro país, fueron: El Compromiso de Panamá con las personas con discapacidad en el Continente americano, que dio inicio a la firma, tres años después, de la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, primer instrumento de esa índole a nivel mundial; y también la aprobación de la Declaración de Panamá sobre la Contribución Interamericana al Desarrollo y Codificación del Derecho Internacional, que entre sus resolutivos manifestaba el más firme compromiso de continuar impulsando el desarrollo progresivo y la codificación del derecho internacional interamericano en el marco de la OEA como medio idóneo para afianzar las relaciones de paz y solidaridad entre los Estados americanos, con pleno respeto a su soberanía y al principio de no intervención.
El próximo domingo, nuevamente Panamá se viste de gala al recibir a los cancilleres del continente, al Secretario General y los funcionarios de la OEA, a los países Observadores Permanentes, a representantes de los órganos y entidades del sistema interamericano, así como de organismos internacionales, además de periodistas de todo el mundo que cubrirán este evento. En fin, un número plural de personas se darán cita para la celebración de este cónclave.
Previo a la Asamblea General de la OEA se celebrarán dos eventos significativos: uno es el foro sobre la "Energía para el desarrollo de las Américas. El rol de las Alianzas Público-Privadas"; y el otro es el Encuentro Interamericano de Ministros de Educación sobre Educación en Derechos Humanos, organizado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), con el apoyo de la UNICEF, el cual será inaugurado por el Secretario General de la OEA. Esta iniciativa del IIDH se enmarca dentro de la misión política del Instituto de promover la educación en derechos humanos y a favor del fortalecimiento de la democracia en la región.
Esta Asamblea, cuyo lema es: "Energía para el Desarrollo Sostenible", convoca en su agenda una diversidad de temas de gran importancia para los Estados miembros.
También se realizarán elecciones para los órganos del Sistema, entre ellos, el Comité Jurídico Interamericano y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Sería bueno tener presente que nuestro país tiene una sentencia pendiente de cumplimiento ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, institución judicial autónoma de la OEA. Lo anterior tiene que ser entendido por nuestro gobierno como un compromiso de Estado y un compromiso con el sistema interamericano de derechos humanos.
Si las partes lo consideraran pertinente podrían promover, en el marco de la Asamblea General, un encuentro entre el Presidente de la Corte Interamericana, representantes del Gobierno y los trabajadores destituidos por la ley 25 de 1990. En 1996, en aquella Asamblea celebrada en Panamá, se propició una reunión entre los trabajadores destituidos, el Gobierno y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Recordemos que para entonces el caso ni siquiera había llegado a la Corte; es decir, los trabajadores no habían sido beneficiados con la Sentencia que les garantiza sus reclamos.
Durante los primeros días de junio, los ojos del continente estarán puestos en la ciudad de Panamá, por lo que como ciudadanos responsables debemos propiciar la mejor imagen y el mejor ambiente en nuestro país. El momento es oportuno para exhortar a los compatriotas a mantener el clima de estabilidad que se requiere para ofrecer nuestra nación como destino y plataforma para el desarrollo de la región. Lo que proyectemos a nuestros visitantes redundará en beneficios para todos y, por supuesto, ello contribuirá al éxito que, esperamos los panameños, tendrá esta Asamblea General y sus actividades paralelas.
(*Representante Alterno de Panamá ante la OEA.)
En 1996, por iniciativa del canciller Gabriel Lewis Galindo (QEPD), Panamá solicitó ser sede de la Asamblea General. En aquel momento se suscitaba la feliz coincidencia de la conmemoración de los 170 años de la celebración en nuestro país del Congreso Anfictiónico, donde se reunieron los precursores de los ideales del Panamericanismo, convocados por el Libertador Simón Bolívar; y además, nuestro país, para esos meses, ocupaba la presidencia del Consejo Permanente de la OEA, en manos del reconocido diplomático Lawrence Chewning Fábrega.
Aquella Asamblea es rememorada por la relevancia de los temas abordados, muchos de los cuales aparecen compendiados en el Consenso de Panamá. A mi criterio, otros documentos de trascendencia aprobados, a iniciativa e impulso de nuestro país, fueron: El Compromiso de Panamá con las personas con discapacidad en el Continente americano, que dio inicio a la firma, tres años después, de la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, primer instrumento de esa índole a nivel mundial; y también la aprobación de la Declaración de Panamá sobre la Contribución Interamericana al Desarrollo y Codificación del Derecho Internacional, que entre sus resolutivos manifestaba el más firme compromiso de continuar impulsando el desarrollo progresivo y la codificación del derecho internacional interamericano en el marco de la OEA como medio idóneo para afianzar las relaciones de paz y solidaridad entre los Estados americanos, con pleno respeto a su soberanía y al principio de no intervención.
El próximo domingo, nuevamente Panamá se viste de gala al recibir a los cancilleres del continente, al Secretario General y los funcionarios de la OEA, a los países Observadores Permanentes, a representantes de los órganos y entidades del sistema interamericano, así como de organismos internacionales, además de periodistas de todo el mundo que cubrirán este evento. En fin, un número plural de personas se darán cita para la celebración de este cónclave.
Previo a la Asamblea General de la OEA se celebrarán dos eventos significativos: uno es el foro sobre la "Energía para el desarrollo de las Américas. El rol de las Alianzas Público-Privadas"; y el otro es el Encuentro Interamericano de Ministros de Educación sobre Educación en Derechos Humanos, organizado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), con el apoyo de la UNICEF, el cual será inaugurado por el Secretario General de la OEA. Esta iniciativa del IIDH se enmarca dentro de la misión política del Instituto de promover la educación en derechos humanos y a favor del fortalecimiento de la democracia en la región.
Esta Asamblea, cuyo lema es: "Energía para el Desarrollo Sostenible", convoca en su agenda una diversidad de temas de gran importancia para los Estados miembros.
También se realizarán elecciones para los órganos del Sistema, entre ellos, el Comité Jurídico Interamericano y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Sería bueno tener presente que nuestro país tiene una sentencia pendiente de cumplimiento ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, institución judicial autónoma de la OEA. Lo anterior tiene que ser entendido por nuestro gobierno como un compromiso de Estado y un compromiso con el sistema interamericano de derechos humanos.
Si las partes lo consideraran pertinente podrían promover, en el marco de la Asamblea General, un encuentro entre el Presidente de la Corte Interamericana, representantes del Gobierno y los trabajadores destituidos por la ley 25 de 1990. En 1996, en aquella Asamblea celebrada en Panamá, se propició una reunión entre los trabajadores destituidos, el Gobierno y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Recordemos que para entonces el caso ni siquiera había llegado a la Corte; es decir, los trabajadores no habían sido beneficiados con la Sentencia que les garantiza sus reclamos.
Durante los primeros días de junio, los ojos del continente estarán puestos en la ciudad de Panamá, por lo que como ciudadanos responsables debemos propiciar la mejor imagen y el mejor ambiente en nuestro país. El momento es oportuno para exhortar a los compatriotas a mantener el clima de estabilidad que se requiere para ofrecer nuestra nación como destino y plataforma para el desarrollo de la región. Lo que proyectemos a nuestros visitantes redundará en beneficios para todos y, por supuesto, ello contribuirá al éxito que, esperamos los panameños, tendrá esta Asamblea General y sus actividades paralelas.
(*Representante Alterno de Panamá ante la OEA.)

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