La carrera sobre el genoma humano
Publicado 2000/04/14 23:00:00
El mismo colosal impacto que tuvo para la humanidad la revolución industrial, iniciada en Gran Bretaña en el siglo XVIII, lo tendrán para el siglo XXI las revoluciones informática y genética del siglo XX.
La empresa norteamericana de investigaciones de biotecnología, Celera Genomics, de Rockville, Maryland, acaba de sacudir al mundo, con la noticia de su descubrimiento del mapa del genoma humano, esto es de la forma y secuencia en que se ordenan al menos 100 mil de los 3,000 millones de pares de genes que lo componen.
Más que una meta, es apenas el comienzo de infinitas posibilidades de aplicación médica. Se estima que luego vendrá la tarea de completar el mapa, descifrar el papel que los elementos proteínicos juegan en dichos genes y descubrir los mecanismos que permiten que los genes generen más de 250 mil tipos de células en todo el cuerpo, desde las de un hígado sano hasta las de un cáncer.
El trascendental descubrimiento era sin embargo un acontecimiento previsto y esperado para el 2003. Centenares de centros de investigación de todo el mundo se encontraban trenzados desde hace una década en una especie de carrera para colocarse en "pole position", como en un "grand prix" de fórmula uno. Paradójicamente, fue la interacción entre genética e informática lo que aceleró el descubrimiento.
Un detalle que no debemos perder de vista es que muchos de los más avanzados institutos de investigación son privados, incluyendo a Celera Genomics, los cuales invierten miles de millones en esa carrera, con la expectativa de explotación comercial monopólica por al menos cinco años, a través de lucrativas patentes de invención.
Hemos de recordar también lo ocurrido con la revolución genética, aplicada a la producción de alimentos, que dio origen a una gran variedad de especies animales y vegetales mejoradas, muchas de ellas patentadas por sus novedosas propiedades tanto en calidad, volumen y abreviación del plazo de maduración, así como su resistencia a las enfermedades. La reedición de esta misma experiencia en humanos, es inevitable.
Quizá por esa razón fue que hace poco, dos de los máximos líderes políticos del mundo, el presidente norteamericano Bill Clinton y el primer ministro británico Tony Blair, emitieron una dramática exhortación a los científicos del mundo, para que dejen libre acceso al dominio público los descubrimientos sobre el genoma humano, punto de partida para "mejorar la salud y la calidad de vida de toda la humanidad".
Tememos no obstante que hay demasiado dinero envuelto y, al final, prevalecerán los intereses comerciales. No obstante ello, nos regocijamos del nuevo avance que en el futuro abrirá más amplias perspectivas para los seres humanos. En lo demás, ya se hallará alguna fórmula que armonice entre el válido estímulo a la investigación privada y el superior interés de la humanidad.
La empresa norteamericana de investigaciones de biotecnología, Celera Genomics, de Rockville, Maryland, acaba de sacudir al mundo, con la noticia de su descubrimiento del mapa del genoma humano, esto es de la forma y secuencia en que se ordenan al menos 100 mil de los 3,000 millones de pares de genes que lo componen.
Más que una meta, es apenas el comienzo de infinitas posibilidades de aplicación médica. Se estima que luego vendrá la tarea de completar el mapa, descifrar el papel que los elementos proteínicos juegan en dichos genes y descubrir los mecanismos que permiten que los genes generen más de 250 mil tipos de células en todo el cuerpo, desde las de un hígado sano hasta las de un cáncer.
El trascendental descubrimiento era sin embargo un acontecimiento previsto y esperado para el 2003. Centenares de centros de investigación de todo el mundo se encontraban trenzados desde hace una década en una especie de carrera para colocarse en "pole position", como en un "grand prix" de fórmula uno. Paradójicamente, fue la interacción entre genética e informática lo que aceleró el descubrimiento.
Un detalle que no debemos perder de vista es que muchos de los más avanzados institutos de investigación son privados, incluyendo a Celera Genomics, los cuales invierten miles de millones en esa carrera, con la expectativa de explotación comercial monopólica por al menos cinco años, a través de lucrativas patentes de invención.
Hemos de recordar también lo ocurrido con la revolución genética, aplicada a la producción de alimentos, que dio origen a una gran variedad de especies animales y vegetales mejoradas, muchas de ellas patentadas por sus novedosas propiedades tanto en calidad, volumen y abreviación del plazo de maduración, así como su resistencia a las enfermedades. La reedición de esta misma experiencia en humanos, es inevitable.
Quizá por esa razón fue que hace poco, dos de los máximos líderes políticos del mundo, el presidente norteamericano Bill Clinton y el primer ministro británico Tony Blair, emitieron una dramática exhortación a los científicos del mundo, para que dejen libre acceso al dominio público los descubrimientos sobre el genoma humano, punto de partida para "mejorar la salud y la calidad de vida de toda la humanidad".
Tememos no obstante que hay demasiado dinero envuelto y, al final, prevalecerán los intereses comerciales. No obstante ello, nos regocijamos del nuevo avance que en el futuro abrirá más amplias perspectivas para los seres humanos. En lo demás, ya se hallará alguna fórmula que armonice entre el válido estímulo a la investigación privada y el superior interés de la humanidad.

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