La militancia política
- Luis Carlos Guerra
La militancia es una actitud de pertenencia o afiliación a determinada ideología, grupo o partido político; de lo que se deduce que el militante es quien actúa en función de su sentido de pertenencia y su nivel de identidad con la idea o grupo.
El consentimiento y la afiliación a la ideología son características de un proceso primigenio de militancia; mas no revisten cualidades en sí de un militante. El militante se forma a partir de su convencimiento, se reconoce en su aptitud de persuasión. Nadie persuade de lo que no está convencido.
Los actuales partidos políticos ya no forman militantes, prefieren utilizar el concepto de miembros, adherentes, como para justificar la existencia de una masa soldado, bases del partido, cuyo consenso de adhesión va desde un simbolismo ideario hasta un clientelismo condicionante.
El miembro no puede reconocerse militante hasta que su trayectoria y ejercicio lo cualifiquen. El militante es activo, el miembro estacionario. Puede que suceda que un militante por diversas razones se vuelva un miembro inactivo, y no es pertinente reconocerles mayores grados de participación fuera del sustento de incidencia real, que la que un miembro pueda adquirir como parte de su trabajo de campo. Es decir, los años de membrecía y la historicidad de participación jamás serán equivalentes a la suma de la incidencia y liderazgo permanente.
El liderazgo militante se reconoce por su constancia en la causa, y que aún asumiendo responsabilidades, fuera del contexto grupal, no se desvincula de los miembros que acuerpan y sustentan su trayectoria. Los liderazgos militantes se construyen y se mantienen; la permanencia de éstos depende de su perseverancia, pues al no existir esta última surge el desgaste del liderazgo, por ende, la poca cohesión que logren entorno de sí y el cuestionamiento constante de su legitimidad por los que aspiran relevarlos.

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