Las dimensiones de la Independencia
Publicado 1999/11/03 00:00:00
- Ceuta
En noventa y seis años de república, nunca como ahora la conmemoración de las fiestas de noviembre tiene el significado que revisten este año de 1999. La razón salta a la vista pues de las efemérides que recuerdan las gestas independentista (de España) y separatista (de Colombia) se hilvanan en el tiempo con la fecha histórica del 31 de diciembre cuando Panamá asumirá no solo el Canal y sus áreas aledañas, sino la integridad de su territorio y el perfeccionamiento de su soberanía.
Si es cierto que la fecha es propicia para recordar a los que tesoneramente construyeron y mantuvieron la vía interoceánica, no puede ni debe soslayarse a los que edificaron con sangre, sudor y lágrimas la capacidad nacional de ser dueños de nuestro propio destino. Los mártires presentes en todas las gestas soberanas e insertos en la lucha de generaciones enteras que aportaron su contribución generosa para que desapareciera la quinta frontera. Debe existir en el reconocimiento justo un lugar para individuos, dirigentes, organizaciones de otros países del mundo que solidarios con este terruño, nos acompañaron, animaron y respaldaron generosamente sin ser ésta su nación. Cada bandera que se enarbole este noviembre debe mantenerse por lo menos hasta el último día de diciembre, como recordatorio del intenso batallar que hoy nos hace más libres.
Pero no es suficiente decir que se perfecciona la soberanía y que Panamá es más libre como país, si todos los bienes canaleros que revierten no están enmarcados por cuatro dimensiones fundamentales articuladas entre sí: lo civil, lo social, lo productivo sostenible y la transparencia.
1. Dimensión civil: Los bienes canaleros revertidos deben tener vocación civil, en la medida que no deben ser utilizados sea por compra, arriendo, alquiler o concesión para uso castrense o bélico de ningún país del orbe. Al mismo tiempo estas áreas no deben servir para incubar ninguna forma de militarismo interno. En este aspecto se juntan tanto el mandato histórico de los Mártires de Enero y de muchas generaciones de panameños de ¡Bases No!, con la afirmación civilista del pueblo panameño que tuvo su expresión en la reafirmación constitucional de que este país no tuviera ejército. La huella de esa presencia militar aún está presente en los desaparecidos y asesinados por los militares panameños, como por los cientos de muertos de las intervenciones norteamericanas y en especial la invasión militar de hace diez años.
2. Dimensión social: Los bienes canaleros revertidos deben tener una finalidad social, en la medida en que pertenecen al Estado y por lo tanto deben servir al bien común y no a intereses particulares. Se trata del uso mas colectivo y más social posible de bienes que fueron el producto de la lucha de todos y todas, por lo que a ellos deben revertir sus beneficios. Esto no significa que todo el uso de esos bienes tenga que ser directamente social, sino que el usufructo general de los bienes debe servir para apuntalar estratégicamente un nuevo modelo de desarrollo socio económico incluyente y no excluyente como el que tenemos ahora, recordemos que Panamá en uno de los países con la peor distribución del ingreso en el mundo.
¿Servirán estos beneficios canaleros para mejorar la condición de vida de unos cuantas personas situados en el área metropolitana, o se crearán las oportunidades para los grandes contingentes de excluidos en especial los que habitan las regiones periféricas de lo que llamamos interior del país?
3. Dimensión de lo productivo sostenible: Los bienes canaleros revertidos deben ser productivos en su concepción más amplia. Es decir, deben generar recursos materiales, tecnológicos, humanos para el desarrollo nacional pero sobre la base de la sostenibilidad ambiental que permita que esos bienes sean duraderos y beneficien no solo a las actuales sino a las futuras generaciones. Lo productivo no puede ser depredador de recursos naturales que se desgastan y acaban. Lo productivo debe ser generador de un empleo cada vez de mejor calidad y remuneración para el trabajador. Lo productivo está en íntima relación con lo social, pues si no se generan los recursos suficientes es difícil compartirlo en el marco de un modelo de desarrollo que pretenda ser incluyente. En el aspecto ambiental tenemos temas pendientes en la agenda binacional con los EE.UU. como la contaminación con explosivos de más de tres mil hectáreas que revierten y la sospecha de contaminación química por haber sido utilizadas como área de experimentación de esos insanos productos.
4. La dimensión de la transparencia: Los bienes que se recibe no son un regalo de fin de siglo, son una conquista colectiva que abre las puestas del próximo siglo. No puede ser dilapidado ni malgastado, ni sometido a los avatares de la politiquería criolla. Toda la ciudadanía debe estar vigilante del funcionamiento del canal y del destino de las áreas aledañas. Deben aceitarse los mecanismos institucionales y crearse los mecanismos ciudadanos para transparentar el uso y usufructo de bienes que son de todos y todas.
Veremos desfilar los estudiantes por las calles y la bandera tricolor ondear por todas partes, lo que ojalá nos recuerde nuestra tercera independencia, pues junto a Rufina Alfaro, Manuel Amador Guerrero aparezca el rostro juvenil de Ascanio Arosemena.
Si es cierto que la fecha es propicia para recordar a los que tesoneramente construyeron y mantuvieron la vía interoceánica, no puede ni debe soslayarse a los que edificaron con sangre, sudor y lágrimas la capacidad nacional de ser dueños de nuestro propio destino. Los mártires presentes en todas las gestas soberanas e insertos en la lucha de generaciones enteras que aportaron su contribución generosa para que desapareciera la quinta frontera. Debe existir en el reconocimiento justo un lugar para individuos, dirigentes, organizaciones de otros países del mundo que solidarios con este terruño, nos acompañaron, animaron y respaldaron generosamente sin ser ésta su nación. Cada bandera que se enarbole este noviembre debe mantenerse por lo menos hasta el último día de diciembre, como recordatorio del intenso batallar que hoy nos hace más libres.
Pero no es suficiente decir que se perfecciona la soberanía y que Panamá es más libre como país, si todos los bienes canaleros que revierten no están enmarcados por cuatro dimensiones fundamentales articuladas entre sí: lo civil, lo social, lo productivo sostenible y la transparencia.
1. Dimensión civil: Los bienes canaleros revertidos deben tener vocación civil, en la medida que no deben ser utilizados sea por compra, arriendo, alquiler o concesión para uso castrense o bélico de ningún país del orbe. Al mismo tiempo estas áreas no deben servir para incubar ninguna forma de militarismo interno. En este aspecto se juntan tanto el mandato histórico de los Mártires de Enero y de muchas generaciones de panameños de ¡Bases No!, con la afirmación civilista del pueblo panameño que tuvo su expresión en la reafirmación constitucional de que este país no tuviera ejército. La huella de esa presencia militar aún está presente en los desaparecidos y asesinados por los militares panameños, como por los cientos de muertos de las intervenciones norteamericanas y en especial la invasión militar de hace diez años.
2. Dimensión social: Los bienes canaleros revertidos deben tener una finalidad social, en la medida en que pertenecen al Estado y por lo tanto deben servir al bien común y no a intereses particulares. Se trata del uso mas colectivo y más social posible de bienes que fueron el producto de la lucha de todos y todas, por lo que a ellos deben revertir sus beneficios. Esto no significa que todo el uso de esos bienes tenga que ser directamente social, sino que el usufructo general de los bienes debe servir para apuntalar estratégicamente un nuevo modelo de desarrollo socio económico incluyente y no excluyente como el que tenemos ahora, recordemos que Panamá en uno de los países con la peor distribución del ingreso en el mundo.
¿Servirán estos beneficios canaleros para mejorar la condición de vida de unos cuantas personas situados en el área metropolitana, o se crearán las oportunidades para los grandes contingentes de excluidos en especial los que habitan las regiones periféricas de lo que llamamos interior del país?
3. Dimensión de lo productivo sostenible: Los bienes canaleros revertidos deben ser productivos en su concepción más amplia. Es decir, deben generar recursos materiales, tecnológicos, humanos para el desarrollo nacional pero sobre la base de la sostenibilidad ambiental que permita que esos bienes sean duraderos y beneficien no solo a las actuales sino a las futuras generaciones. Lo productivo no puede ser depredador de recursos naturales que se desgastan y acaban. Lo productivo debe ser generador de un empleo cada vez de mejor calidad y remuneración para el trabajador. Lo productivo está en íntima relación con lo social, pues si no se generan los recursos suficientes es difícil compartirlo en el marco de un modelo de desarrollo que pretenda ser incluyente. En el aspecto ambiental tenemos temas pendientes en la agenda binacional con los EE.UU. como la contaminación con explosivos de más de tres mil hectáreas que revierten y la sospecha de contaminación química por haber sido utilizadas como área de experimentación de esos insanos productos.
4. La dimensión de la transparencia: Los bienes que se recibe no son un regalo de fin de siglo, son una conquista colectiva que abre las puestas del próximo siglo. No puede ser dilapidado ni malgastado, ni sometido a los avatares de la politiquería criolla. Toda la ciudadanía debe estar vigilante del funcionamiento del canal y del destino de las áreas aledañas. Deben aceitarse los mecanismos institucionales y crearse los mecanismos ciudadanos para transparentar el uso y usufructo de bienes que son de todos y todas.
Veremos desfilar los estudiantes por las calles y la bandera tricolor ondear por todas partes, lo que ojalá nos recuerde nuestra tercera independencia, pues junto a Rufina Alfaro, Manuel Amador Guerrero aparezca el rostro juvenil de Ascanio Arosemena.

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