"Las obligadas pensiones alimenticias"
Publicado 2002/12/12 00:00:00
- Bernardina de Moreno
Cómo se sentirá un(a) joven cuando se entera de que, siendo niño(a) a su papá lo tuvieron que llevar a la ley y obligarlo a darle una pensión alimenticia. Quizás para algunos no sea mayor problema porque desde chicos sus madres les envenenaron la mente contra el padre malo, que no quiso cumplir con su responsabilidad, y crecieron con ese rencor.
Pero, qué pasa con el otro grupo que reflexiona de distinta manera, de forma más sensata y medita en el hecho de que a la persona que cooperó para que estuviera en este mundo, hay que obligarlo por ley para que cumpla con su deber de padre.
Pensarán tal vez que: ¿Cómo es posible que ese papá al que aman y respetan, no le importe si comen o no, y la madre tiene que llegar hasta el extremo de citarlo ante un tribunal para recordarle, que así como él procura su alimento, sus hijos, también tienen el derecho de alimentarse, vestirse, educarse e ir al médico?
La verdad es que esos padres deberían pararse frente a sus hijos y mirarlos fijamente a los ojos, para ver si pueden sostener la mirada, ya que no encontrarán respuesta a la pregunta que leerán en ellos: ¿Por qué papá?, ¿Por qué tienen que obligarte a darme lo que por amor y derecho me debes dar?
Hagan la prueba y verán cómo baja el índice de las demandas de pensiones alimenticias, ya que muchos no resistirán esa prueba y sin que nadie los obligue, solitos atenderán sus obligaciones.
Es, o debe ser, engorroso para una madre tener que ir y venir, subir y bajar, visitar corregidurías y juzgados, tratando de lograr el bienestar elemental para sus pequeños, como es la alimentación.
Además de que, con esa actitud, los papás están violando abiertamente uno de los derechos universales de los niños, y esto no se debe dar aunque, lamentablemente, es un mal que va en aumento día a día. El problema se agrava más porque hay un incremento de bebés que nacen de padres adolescentes, que no trabajan y, por consiguiente, menos pueden cumplir con este deber, y así vemos que los únicos perjudicados siempre son los niños, ya que unos papás no cumplen porque no pueden, y otros porque no quieren.
La sociedad ha perdido la noción en cuanto a valores morales se trata, así como no importa quitarle la vida a un semejante, con la misma irresponsabilidad traen niños al mundo.
Es también un atropello a la dignidad de la mujer, que muchas veces al no conseguir un empleo para salir adelante con la situación, se ve obligada a hacer lo que "sea" con tal de que sus hijos no se acuesten con hambre.
Recuerden papás que esos niños(as) a los que les niegan ese derecho hoy, mañana podrán ser los que, tal vez, les lleven a la boca ese alimento que Uds. le negaron. El mundo da vueltas. No es cuadrado.
Pero, qué pasa con el otro grupo que reflexiona de distinta manera, de forma más sensata y medita en el hecho de que a la persona que cooperó para que estuviera en este mundo, hay que obligarlo por ley para que cumpla con su deber de padre.
Pensarán tal vez que: ¿Cómo es posible que ese papá al que aman y respetan, no le importe si comen o no, y la madre tiene que llegar hasta el extremo de citarlo ante un tribunal para recordarle, que así como él procura su alimento, sus hijos, también tienen el derecho de alimentarse, vestirse, educarse e ir al médico?
La verdad es que esos padres deberían pararse frente a sus hijos y mirarlos fijamente a los ojos, para ver si pueden sostener la mirada, ya que no encontrarán respuesta a la pregunta que leerán en ellos: ¿Por qué papá?, ¿Por qué tienen que obligarte a darme lo que por amor y derecho me debes dar?
Hagan la prueba y verán cómo baja el índice de las demandas de pensiones alimenticias, ya que muchos no resistirán esa prueba y sin que nadie los obligue, solitos atenderán sus obligaciones.
Es, o debe ser, engorroso para una madre tener que ir y venir, subir y bajar, visitar corregidurías y juzgados, tratando de lograr el bienestar elemental para sus pequeños, como es la alimentación.
Además de que, con esa actitud, los papás están violando abiertamente uno de los derechos universales de los niños, y esto no se debe dar aunque, lamentablemente, es un mal que va en aumento día a día. El problema se agrava más porque hay un incremento de bebés que nacen de padres adolescentes, que no trabajan y, por consiguiente, menos pueden cumplir con este deber, y así vemos que los únicos perjudicados siempre son los niños, ya que unos papás no cumplen porque no pueden, y otros porque no quieren.
La sociedad ha perdido la noción en cuanto a valores morales se trata, así como no importa quitarle la vida a un semejante, con la misma irresponsabilidad traen niños al mundo.
Es también un atropello a la dignidad de la mujer, que muchas veces al no conseguir un empleo para salir adelante con la situación, se ve obligada a hacer lo que "sea" con tal de que sus hijos no se acuesten con hambre.
Recuerden papás que esos niños(as) a los que les niegan ese derecho hoy, mañana podrán ser los que, tal vez, les lleven a la boca ese alimento que Uds. le negaron. El mundo da vueltas. No es cuadrado.

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