Loor a los santeños en la fecha clásica del Grito de la Villa
- Rogelio Herrera
La experiencia ha podido demostrar que las grandes obras humanas han sido iniciadas gracias a los esfuerzos cívicos de hombres y mujeres decididos en echar hacia delante el carro de la civilización; y ha sido éste el glorioso ejemplo de la insurrección santeña del 10 de noviembre de 1821.
No obstante las condiciones imperantes en el Istmo de Panamá, bastión inexpugnable del colonialismo español, existía el hecho de que se había encendido la llama revolucionaria entre grandes sectores del pueblo panameño, y que fue en la Villa de Los Santos de donde partió espontáneamente el proceso insurgente que habría de culminar con la Independencia del año 1821.
No creemos que recordar y conmemorar el Grito de la Villa de Los Santos se deba limitar a citar nombres y apellidos; antes bien lo obligatorio es considerar muy a fondo los sacrificios y luchas de esas masas anónimas que expusieron sus vidas para lograr y conquistar un lugar en la historia de los pueblos que han luchado y luchan hoy por su libertad, el Derecho y la justicia.
Por todo el continente americano se siente cómo y de qué manera los pueblos y las naciones hispanoamericanas andan en busca de una segunda Independencia en el sentido de que se materialicen sus legítimas aspiraciones de justicia social, ideas éstas que y estaban en potencia en los ideales de la revolución santeña del 10 de noviembre de 1821.
Han pasado ya 189 años desde aquel memorable 10 de noviembre de 1821, y todavía, no obstante el transcurrir inexorable del tiempo, y todavía persisten condiciones oprobiosas, denigrantes e inaceptables que exigen de los panameños poner en marcha planes y actos heroicos destinados a plasmar y realizar conquistas sociales en la salud, la vivienda, la educación, empleos, seguridad y erradicación de prácticas corruptas.
El acta de Independencia de la Villa de Los Santos no contempla fines y propósitos comerciales, lo cual nos da una idea de la pureza de este movimiento revolucionario y emancipador.
El arquitecto panameño, Ricardo J. Bermúdez, ha dicho sobre la gesta santeña del 10 de noviembre de 1821 que “la acción libertadora que se inició en esta Villa es como una hoguera que no ha conseguido todavía destruir con su fuego redentor destruir las torcidas mentalidades y las nefandas prepotencias de quienes siempre lograron sojuzgar al hombre que habita en los pueblos del Istmo”. En la edición de “El Panamá América” del 11 de noviembre de 1963, interesa resaltar la actitud de los Cabildos de Natá y de Los Santos con la del Cabildo Santiagüeño, hostil y recelosa como anota Alfredo Castillero Calvo, hacia la insurgencia santeña.
La Academia Panameña de la Historia decidió “Declarar que el 10 de noviembre de 1821 es la primera fecha histórica documentada de nuestra Independencia de España”.
Cuando en la Villa de Los Santos se sintió la necesidad de sacudir las cadenas que oprimían a los panameños, no hubo ni prevalecieron dudas acerca de tomar las medidas y las acciones revolucionarias que habrían de culminar en aquel heroico grito independentista...

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