Mariano Rivera
Publicado 2006/02/02 00:00:00
- Carlos A. RodrÃguez / VÃctor Santos
Creo que por primera vez me ocupo de un tema deportivo, aunque soy un gran aficionado a muchas de sus actividades. Hoy día solo practico el golf, pero sigo muy de cerca en la televisión los partidos de béisbol y fútbol, así como las carreras de caballo y el boxeo. Unicamente el hockey, que es muy rápido, no despierta mi interés. Soy, se podría decir con absoluta certeza, un gran amante del deporte en sus distintas manifestaciones.
Mariano Rivera, a quien conocí muy brevemente en un acto social hace un par de años, me impresionó favorablemente por sus buenos modales. La modestia y reserva forman parte de su personalidad. Ha sido un jugador de los Yankees de Nueva York por muchos años. Tiene todos los récords de esa franquicia para un lanzador cerrador. No hay la menor duda de que al producirse su retiro entrará a formar parte al Salón de la Fama del Béisbol, acompañando a otra gloria nacional: Rodney Carew.
Mariano Rivera le ha dado mucho prestigio al país, lo que debemos tener presente antes de apresurarnos a descalificarlo. La conducta de Rivera fuera del campo de juego siempre ha sido ejemplar. Jamás ha dado ningún escándalo. Sabe comportarse con gran austeridad, inmune a cualquier vicio. Su vida deportiva de gran dedicación, esfuerzos y triunfos constituyen un estímulo y ejemplos para la juventud.
Hoy Rivera es atacado con una virulencia que no se merece. Se le ofende sin ninguna consideración a sus muchos méritos. Hasta se le calificó de "traidor", recientemente. Sólo pocas voces, entre ellas la del Sr. Presidente de la República, se escucharon para defenderlo, a la cual uno la mía.
Pienso que en todo este asunto de la participación de Mariano Rivera en la selección de baseball que participará en el Campeonato Mundial de Béisbol en marzo, ha habido una malísima comunicación y un enfoque equivocado de su posición. Entiendo, por las informaciones de prensa, que Mariano Rivera manifestó que tenía serias dudas de poder contribuir positivamente a la Selección Nacional, porque no consideraba que a principios del mes de marzo se encontraría en condiciones físicas adecuadas. No es, entiendo, hasta la segunda quincena de marzo y la primera de abril cuando los jugadores de Grandes Ligas, en especial los lanzadores, adquieren sus mejores formas para poder iniciarse en el largo calendario de juegos que termina en octubre.
Citó Rivera también la posibilidad de lastimarse el brazo si no estaba en óptimas condiciones para lanzar. Es posible; no obstante, que pueda adelantar sus entrenamientos para cumplir sus compromisos con el país.
Confío y espero no equivocarme que las diferencias que han salido a la opinión pública entre Mariano Rivera y sectores de la opinión pública serán prontamente aclaradas para su propio beneficio, de sus muchos admiradores y del béisbol istmeño.
Mariano Rivera, a quien conocí muy brevemente en un acto social hace un par de años, me impresionó favorablemente por sus buenos modales. La modestia y reserva forman parte de su personalidad. Ha sido un jugador de los Yankees de Nueva York por muchos años. Tiene todos los récords de esa franquicia para un lanzador cerrador. No hay la menor duda de que al producirse su retiro entrará a formar parte al Salón de la Fama del Béisbol, acompañando a otra gloria nacional: Rodney Carew.
Mariano Rivera le ha dado mucho prestigio al país, lo que debemos tener presente antes de apresurarnos a descalificarlo. La conducta de Rivera fuera del campo de juego siempre ha sido ejemplar. Jamás ha dado ningún escándalo. Sabe comportarse con gran austeridad, inmune a cualquier vicio. Su vida deportiva de gran dedicación, esfuerzos y triunfos constituyen un estímulo y ejemplos para la juventud.
Hoy Rivera es atacado con una virulencia que no se merece. Se le ofende sin ninguna consideración a sus muchos méritos. Hasta se le calificó de "traidor", recientemente. Sólo pocas voces, entre ellas la del Sr. Presidente de la República, se escucharon para defenderlo, a la cual uno la mía.
Pienso que en todo este asunto de la participación de Mariano Rivera en la selección de baseball que participará en el Campeonato Mundial de Béisbol en marzo, ha habido una malísima comunicación y un enfoque equivocado de su posición. Entiendo, por las informaciones de prensa, que Mariano Rivera manifestó que tenía serias dudas de poder contribuir positivamente a la Selección Nacional, porque no consideraba que a principios del mes de marzo se encontraría en condiciones físicas adecuadas. No es, entiendo, hasta la segunda quincena de marzo y la primera de abril cuando los jugadores de Grandes Ligas, en especial los lanzadores, adquieren sus mejores formas para poder iniciarse en el largo calendario de juegos que termina en octubre.
Citó Rivera también la posibilidad de lastimarse el brazo si no estaba en óptimas condiciones para lanzar. Es posible; no obstante, que pueda adelantar sus entrenamientos para cumplir sus compromisos con el país.
Confío y espero no equivocarme que las diferencias que han salido a la opinión pública entre Mariano Rivera y sectores de la opinión pública serán prontamente aclaradas para su propio beneficio, de sus muchos admiradores y del béisbol istmeño.

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