Nuevas formas de mendicidad
Publicado 2003/02/03 00:00:00
- Mariblanca Staff Wilson
"Los plátanos verdes, maduros, los tomates, los ajíes, los chayotes", reza el estribillo de los muchos vendedores ambulantes que buscan ganarse honradamente el pan de cada día, a través de lo que ha dado en llamarse el empleo informal o subempleo, pero que ha convertido en un mercado persa a las principales calles y avenidas de la ciudad de Panamá.
Se puede observar que cada día hay más personas que se lanzan a las calles capitalinas, a vender toda clase de productos, alimentos y animales, forzadas por la difícil situación económica que vive nuestra sociedad, muchas veces exponiéndose a perder la vida por un atropello.
Ciertamente, el cuadro que se pinta no es el mejor, pero por lo menos esas personas están ganando honradamente algunos recursos para poder subsistir. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de otro grupo de personas que también están proliferando en las intersecciones y semáforos, que utilizan sus discapacidades o las de otras (reales o fingidas) para lucrar a costa de quienes incautamente caen en el juego, pensando que efectivamente están haciendo una obra de caridad, pero en muchos casos están contribuyendo a costear los malos vicios, como las drogas o el alcohol.
Y es que no hay día que usted salga a la calle conduciendo que no encuentre la proliferación de hombres, mujeres, niños, niñas y también asociaciones, que no estén con una lata recogiendo dinero de los/as automovilistas. Se puede observar diariamente en Vía Brasil, Tumba Muerto, Federico Boyd, Transístimica, 12 de Octubre, Cincuentenario, a algunos discapacitados reales; otros que fingen discapacidades, que van de auto en auto pidiendo y hay los que se molestan si usted no les da nada e, incluso, le entran a palos al carro; hay otros que se turnan en la silla de ruedas; hay quienes piden para enterrar a la abuelita o para comprarle medicinas a la mamá o a la hija.
222Y es que no hay día que usted salga a la calle conduciendo que no encuentre la proliferación de hombres, mujeres, niños, niñas y también asociaciones, que no estén con una lata recogiendo dinero de los (as) automovilistas.
Por si lo anterior fuera poco, más recientemente hay jóvenes de ambos sexos, que se dedican a repartir un cartel, pidiendo ayuda para x niño/a que supuestamente tiene cáncer, o para pagar la pensión de la vivienda y evitar que los echen a la calle. Estos recogen el cartel y vuelven a empezar a medida que se hace el cambio de luces de los semáforos. Si usted los observa bien, se dará cuenta que son jóvenes completamente sanos que están en capacidad de realizar un trabajo honrado, incluso como hacen otros, vendiendo toda clase de productos o alimentos; no obstante, buscan la manera más fácil de obtener dinero rápido a través de la mendicidad cotidiana que se ha convertido en un nuevo modus vivendi.
La situación anterior no ofrece el mejor rostro de una ciudad que ha sido llamada a ser la capital iberoamericana de la cultura en el 2003, pues a cambio de cultura lo que ofrece es el rostro de la pobreza y de la miseria.
El año del centenario de la República debe ser un espacio para que contribuyamos con responsabilidad a forjar el Panamá que queremos; por eso, frente a las nuevas formas de mendicidad debemos poner en práctica esa frase del célebre religioso chino, Lao Tsé, que dice: "Si le das pescado a un hombre lo nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida".
Art. 55: "Los padres están obligados a alimentar educar y proteger a sus hijos para que obtengan una buena crianza y un adecuado desarrollo".
Art. 66: "La jornada máxima de trabajo diurno es de ocho horas y la semana laborable de hasta cuarenta y ocho, la jornada máxima nocturna no será mayor de siete horas y las horas extraordinarias serán remuneradas con recargo. La jornada máxima podrá ser reducida hasta seis horas diarias para los mayores de catorce años y menores de dieciocho. Se prohíbe el trabajo a los menores hasta catorce años y el nocturno a los menores de 16, salvo las excepciones que establezca la ley. Se prohíbe igualmente el empleo de menores hasta de 14 años en calidad de sirvientes domésticos y el trabajo de menores y de las mujeres en ocupaciones insalubres".
En medio de las tensiones del acontecer nacional e internacional, el mundo continuará hacia adelante. Muchos ignoraran por completo que hay quienes sufren calladamente, frágiles y vulnerables ante muchos factores de riesgo que atentan contra su vida. Queda mucho por decir de las (os) TID; lo importante en este momento es que la sociedad de manera integral tome conciencia de la magnitud de este problema y respalde todo los proyectos que propugnen por la erradicación de este abuso o crimen social.
La primera entrega de este artículo fue publicada el pasado 31 de enero.
(intercriminis_2@Starmedia.com)
Se puede observar que cada día hay más personas que se lanzan a las calles capitalinas, a vender toda clase de productos, alimentos y animales, forzadas por la difícil situación económica que vive nuestra sociedad, muchas veces exponiéndose a perder la vida por un atropello.
Ciertamente, el cuadro que se pinta no es el mejor, pero por lo menos esas personas están ganando honradamente algunos recursos para poder subsistir. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de otro grupo de personas que también están proliferando en las intersecciones y semáforos, que utilizan sus discapacidades o las de otras (reales o fingidas) para lucrar a costa de quienes incautamente caen en el juego, pensando que efectivamente están haciendo una obra de caridad, pero en muchos casos están contribuyendo a costear los malos vicios, como las drogas o el alcohol.
Y es que no hay día que usted salga a la calle conduciendo que no encuentre la proliferación de hombres, mujeres, niños, niñas y también asociaciones, que no estén con una lata recogiendo dinero de los/as automovilistas. Se puede observar diariamente en Vía Brasil, Tumba Muerto, Federico Boyd, Transístimica, 12 de Octubre, Cincuentenario, a algunos discapacitados reales; otros que fingen discapacidades, que van de auto en auto pidiendo y hay los que se molestan si usted no les da nada e, incluso, le entran a palos al carro; hay otros que se turnan en la silla de ruedas; hay quienes piden para enterrar a la abuelita o para comprarle medicinas a la mamá o a la hija.
222Y es que no hay día que usted salga a la calle conduciendo que no encuentre la proliferación de hombres, mujeres, niños, niñas y también asociaciones, que no estén con una lata recogiendo dinero de los (as) automovilistas.
Por si lo anterior fuera poco, más recientemente hay jóvenes de ambos sexos, que se dedican a repartir un cartel, pidiendo ayuda para x niño/a que supuestamente tiene cáncer, o para pagar la pensión de la vivienda y evitar que los echen a la calle. Estos recogen el cartel y vuelven a empezar a medida que se hace el cambio de luces de los semáforos. Si usted los observa bien, se dará cuenta que son jóvenes completamente sanos que están en capacidad de realizar un trabajo honrado, incluso como hacen otros, vendiendo toda clase de productos o alimentos; no obstante, buscan la manera más fácil de obtener dinero rápido a través de la mendicidad cotidiana que se ha convertido en un nuevo modus vivendi.
La situación anterior no ofrece el mejor rostro de una ciudad que ha sido llamada a ser la capital iberoamericana de la cultura en el 2003, pues a cambio de cultura lo que ofrece es el rostro de la pobreza y de la miseria.
El año del centenario de la República debe ser un espacio para que contribuyamos con responsabilidad a forjar el Panamá que queremos; por eso, frente a las nuevas formas de mendicidad debemos poner en práctica esa frase del célebre religioso chino, Lao Tsé, que dice: "Si le das pescado a un hombre lo nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida".
Art. 55: "Los padres están obligados a alimentar educar y proteger a sus hijos para que obtengan una buena crianza y un adecuado desarrollo".
Art. 66: "La jornada máxima de trabajo diurno es de ocho horas y la semana laborable de hasta cuarenta y ocho, la jornada máxima nocturna no será mayor de siete horas y las horas extraordinarias serán remuneradas con recargo. La jornada máxima podrá ser reducida hasta seis horas diarias para los mayores de catorce años y menores de dieciocho. Se prohíbe el trabajo a los menores hasta catorce años y el nocturno a los menores de 16, salvo las excepciones que establezca la ley. Se prohíbe igualmente el empleo de menores hasta de 14 años en calidad de sirvientes domésticos y el trabajo de menores y de las mujeres en ocupaciones insalubres".
En medio de las tensiones del acontecer nacional e internacional, el mundo continuará hacia adelante. Muchos ignoraran por completo que hay quienes sufren calladamente, frágiles y vulnerables ante muchos factores de riesgo que atentan contra su vida. Queda mucho por decir de las (os) TID; lo importante en este momento es que la sociedad de manera integral tome conciencia de la magnitud de este problema y respalde todo los proyectos que propugnen por la erradicación de este abuso o crimen social.
La primera entrega de este artículo fue publicada el pasado 31 de enero.
(intercriminis_2@Starmedia.com)

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