78 Aniversario
Octavio Méndez Pereira y la Universidad de Panamá
Con motivo de cumplirse hoy, 7 octubre de 2013, el 78 aniversario de la inauguración de la Universidad de Panamá, rendimos sentido homenaje de recordación al más
Con motivo de cumplirse hoy, 7 octubre de 2013, el 78 aniversario de la inauguración de la Universidad de Panamá, rendimos sentido homenaje de recordación al más grande, eminente y distinguido educador panameño de todos los tiempos: Octavio Méndez Pereira.
Méndez Pereira perteneció a la generación de hombres que crecieron con la República. Era ya un adolescente cuando resonó por el ámbito del Istmo el grito emancipador de 1903. En él, adolescencia física era equivalente a madurez intelectual, y por eso tuvo desde muy temprana edad conciencia plena de las responsabilidades, los peligros y las luchas que envolvía la creación de un Estado independiente. Su mente despierta le hizo vislumbrar una patria fundada en el sentimiento nacional, en la cultura, en el saber y en el trabajo de sus hijos, y de allí surgió la figura del estudiante que descollaba en las disciplinas de las aulas y se perfilaba como una halagadora promesa para el porvenir republicano.
Cerca de medio siglo estuvo Octavio Méndez Pereira viviendo en medio de la juventud, o al frente de ella, ya como profesor y rector del Instituto Nacional, ya como reorganizador de la enseñanza oficial, ya como creador y rector de la Universidad de Panamá; y de aquel continuo contacto vivificante se derivaron acaso la frescura de su corazón y la limpidez de mente que hacen de la doctrina del maestro por antonomasia, manantial de irresistible encanto.
En varios libros, folletos y revistas se recogen oraciones, artículos, mensajes, dirigidos a la juventud en diferentes épocas. Y es de notar cómo el animoso joven, luego de recibirse con honores de profesor de Castellano en la bien acreditada Universidad de Chile, regresa al país y se apresta a librar una batalla por la reforma educativa; el maduro humanista que mucho después dirigía la Universidad de Panamá.
Ricardo J. Alfaro afirmó en ocasión memorable: “Cuando sus méritos llevan a Méndez Pereira a la Rectoría del Instituto Nacional, allí intensifica con esplendor su lucha por la difusión de la cultura, ese ideal que fue anhelo y norte de toda su existencia. Si el nombre del maestro hubiere de ser apareado con una sola característica para dar el trazo fundamental de su fisonomía histórica, yo diría: Méndez Pereira o la cultura”.
En un discurso pronunciado en 1924, decía el maestro: “Solo la cultura bien orientada y dirigida puede despertar en nosotros la conciencia plena de nuestros derechos y deberes y ser una fuerza espiritual capaz de imponerse al mundo por el valor y por la simpatía. La labor del Instituto Nacional se medirá en el futuro por la consistencia, intensidad y extensión de esa cultura…”.
Y en una de sus formidables oraciones de paraninfo, que tituló “Responsabilidad de la Cultura Superior”, afirmaba: “En Panamá hasta ahora, la cultura ha sido tomada como un medio egoísta y estrecho de derivar la vida del Estado. Casi todo el que ha estudiado lo ha hecho con un fin claro de obtener un empleo público, que es en general la más segura fuente de vida con que aquí cuenta la mayoría. Contra todo esto tiene que reaccionar nuestra Universidad si aspiramos a levantar el nivel de la cultura y hacer de ella una fuerza de renovación y de selección por el mérito efectivo. Es lo que sus fundadores soñaron desde el principio de ella: que nuestra educación superior no tenga por único objeto formar corsarios de las profesiones o eruditos incultos, sino que entre de lleno en nuestra nacionalidad y sea la forjadora de nuestra conciencia colectiva, de nuestra democracia social, de los hombres libres en que esta ha de encontrar su maderamen”.
Y para concluir: Se suele decir que la obra cumbre de Méndez Pereira fue la creación de la Universidad de Panamá. Pero justo es recordar que en la realización de esa obra fueron factores decisivos dos presidentes ilustrados y progresistas: en 1935 el Dr. Harmodio Arias, quien dio el paso trascendental de la fundación; en 1947 don Enrique A. Jiménez, quien dio cima a la empresa al asegurar a la Universidad el patrimonio que le permitió tener hogar propio.

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