Por qué no sirvió la Ilustración
Publicado 2003/06/06 23:00:00
- Alvaro Linares
Las utopías de la Ilustración (S.XVIII) buscaban que los hombres alcanzaran la sabiduría a través del ejercicio del raciocinio. En nuestra América, los intelectuales canalizaron los ideales de la ilustración francesa y el positivismo. Este último consistía en la investigación científica de la naturaleza.
Los hombres se alejaron de las creencias religiosas debido a la necesidad de buscar un bien colectivo. Los individuos dejaron de tener fe en las monarquías constitucionales, pues los marginados únicamente podían aspirar al vasallaje. Quienes aspiraban a conquistar la libertad eran conscientes que sin leyes igualitarias no podía existir un verdadero estado de derecho. Por tales motivos, la predica independista que nació en los Estados Unidos y en Francia se llevó en los territorios de la América colonial.
Es cierto que la Ilustración aspiraba a la educación masificada de los iletrados indígenas, desafortunadamente, los ideales del positivismo eliminaron sus creencias ancestrales, pues éstas carecían de un rigor científico. Los resultados fueron contrarios a causa de la negación de la identidad del hombre americano. Mejor opción hubiera sido apostar por un bilingüismo capaz de restaurar la cultura indígena con la cultura occidental. De esta manera, el intercambio cultural y económico hubiera permitido resaltar una eficiente mano de obra en los minerales y en la agricultura. No olvidemos, la eficiencia de los andenes para alimentar a un imperio como el incaico. Por otro lado, las edificaciones perfectas de los templos, similares a las egipcias, siguen siendo admiraciones arquitectónicas en nuestra época. La naturaleza era la fuente de inspiración de un orden que incluso protegía a las viudas y a los huérfanos.
No propongo volver al pasado, pero desde una mirada retrospectiva, podemos reflexionar sobre el malestar actual que viven los indígenas de los países latinoamericanos. El mestizaje es un proceso en sí que se da en el intercambio de varias culturas. Por eso, el comercio es el fruto de esa reciprocidad, la oferta y la demanda que nos involucra. Mayormente las guerras, disminuyen espacios de culturas e idiosincrasias que aportan un grano de arena al intercambio mundial. Los reflejos negativos se evidencian en el malestar que padecen los países subdesarrollados. Es necesario que los hombres dominen más para que así tengan más competencia en el intercambio cultural y económico del mundo. No en vano, la Comunidad Europea, integrada por varios países, está en la búsqueda de una mayor economía. Muchos dirán que el enriquecimiento de un continente, como el caso de Europa, es la causa del empobrecimiento de los países subdesarrollados. Sólo en la integración se puede aspirar al progreso. Sólo en la educación se puede fundar los cimientos de la competencia económica.
En Cuba los índices de analfabetos son nulos, pero esa educación no se ha planteado en una visión que sobrepase los límites de lo territorial. Cuando un país, que es a semejanza de lo individual, rige en torno de una economía cerrada, la competencia lo inhabilita por convertirse en un sistema obsoleto de vida.
El bienestar social existe en la libertad de opinión y en el respeto a las leyes que brindan esa libertad. El fracaso del movimiento filosófico y cultural, llamado la Ilustración, fundamentada en un saber positivista (que buscaba ser científico), negó las formas de saber de las culturas populares. No se puede acceder a la conciencia si no es por medio del lenguaje, tal lenguaje es lenguaje en medida en que involucra a un emisor y un receptor. La negación de un emisor (caso del indio de la época de la Ilustración) es la consecuencia de la inexpresión de este individuo. En cambio, la tolerancia y la aceptación de otras culturas enriquecen los discursos que se benefician por medio del intercambio.
Los hombres se alejaron de las creencias religiosas debido a la necesidad de buscar un bien colectivo. Los individuos dejaron de tener fe en las monarquías constitucionales, pues los marginados únicamente podían aspirar al vasallaje. Quienes aspiraban a conquistar la libertad eran conscientes que sin leyes igualitarias no podía existir un verdadero estado de derecho. Por tales motivos, la predica independista que nació en los Estados Unidos y en Francia se llevó en los territorios de la América colonial.
Es cierto que la Ilustración aspiraba a la educación masificada de los iletrados indígenas, desafortunadamente, los ideales del positivismo eliminaron sus creencias ancestrales, pues éstas carecían de un rigor científico. Los resultados fueron contrarios a causa de la negación de la identidad del hombre americano. Mejor opción hubiera sido apostar por un bilingüismo capaz de restaurar la cultura indígena con la cultura occidental. De esta manera, el intercambio cultural y económico hubiera permitido resaltar una eficiente mano de obra en los minerales y en la agricultura. No olvidemos, la eficiencia de los andenes para alimentar a un imperio como el incaico. Por otro lado, las edificaciones perfectas de los templos, similares a las egipcias, siguen siendo admiraciones arquitectónicas en nuestra época. La naturaleza era la fuente de inspiración de un orden que incluso protegía a las viudas y a los huérfanos.
No propongo volver al pasado, pero desde una mirada retrospectiva, podemos reflexionar sobre el malestar actual que viven los indígenas de los países latinoamericanos. El mestizaje es un proceso en sí que se da en el intercambio de varias culturas. Por eso, el comercio es el fruto de esa reciprocidad, la oferta y la demanda que nos involucra. Mayormente las guerras, disminuyen espacios de culturas e idiosincrasias que aportan un grano de arena al intercambio mundial. Los reflejos negativos se evidencian en el malestar que padecen los países subdesarrollados. Es necesario que los hombres dominen más para que así tengan más competencia en el intercambio cultural y económico del mundo. No en vano, la Comunidad Europea, integrada por varios países, está en la búsqueda de una mayor economía. Muchos dirán que el enriquecimiento de un continente, como el caso de Europa, es la causa del empobrecimiento de los países subdesarrollados. Sólo en la integración se puede aspirar al progreso. Sólo en la educación se puede fundar los cimientos de la competencia económica.
En Cuba los índices de analfabetos son nulos, pero esa educación no se ha planteado en una visión que sobrepase los límites de lo territorial. Cuando un país, que es a semejanza de lo individual, rige en torno de una economía cerrada, la competencia lo inhabilita por convertirse en un sistema obsoleto de vida.
El bienestar social existe en la libertad de opinión y en el respeto a las leyes que brindan esa libertad. El fracaso del movimiento filosófico y cultural, llamado la Ilustración, fundamentada en un saber positivista (que buscaba ser científico), negó las formas de saber de las culturas populares. No se puede acceder a la conciencia si no es por medio del lenguaje, tal lenguaje es lenguaje en medida en que involucra a un emisor y un receptor. La negación de un emisor (caso del indio de la época de la Ilustración) es la consecuencia de la inexpresión de este individuo. En cambio, la tolerancia y la aceptación de otras culturas enriquecen los discursos que se benefician por medio del intercambio.

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