Psicología
Solo o sentirse solo, ¿cuál es la diferencia?
Estoy tan sola – señaló Alicia emitiendo un suspiro. Sabes, siempre ando sola y no tengo compañía. Puedo estar con la gente, hablar con las
Estoy tan sola – señaló Alicia emitiendo un suspiro. Sabes, siempre ando sola y no tengo compañía. Puedo estar con la gente, hablar con las personas si es necesario o si me preguntan algo, pero estas personas no interactúan conmigo. A veces es tan difícil saber qué decir. En ocasiones me siento sola en los buses, en las calles, rodeada de tanta gente. Incluso cuando estoy con mi familia suelo sentirme así, desligada y sin contacto. Eso me hace sentir mal, me aterra esta soledad, ¿qué puedo hacer?
Alicia se desahoga sin ocultar una expresión de tristeza total, viéndose y sintiéndose muy frágil y al límite de sus fuerzas. Percibe su soledad como una fuerza aplastante, como un muro que la aísla y como una experiencia insalvable. Le acompaño en su soledad (Milanés), procurando ofrecerle, además de compañía, palabras de consuelo, pretendo que vea su soledad desde otra perspectiva, que se apodere de ella y que tome el control de su propia vida y de todas sus vivencias, incluyendo la soledad.
Por eso comienzo diciéndole a Alicia que los “psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando la persona percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias”, recurriendo al aislamiento como forma errada de enfrentar su falta de interacción personal, entrando en un círculo cada vez más estrecho, en el cual la noción de “no formar parte de algo, la idea de no estar incluido en ningún proyecto vital y entender que a nadie le importa lo suficiente” se apodera de su pensamiento, la lleva a sentirse insignificante, incapaz de tener lazos interpersonales nutritivos y esto, consecuentemente, le produce sentimientos de depresión y culpa.
Para ayudarle a cambiar su forma de pensar acerca de su soledad, le leo el pensamiento de Jhalil Gibran en que señalaba que “la soledad es una tempestad de silencio que arranca todas nuestras ramas muertas”, preguntándole ¿qué le sugiere esta frase? Aprovecho su respuesta para indicarle que la soledad posee una constelación en la cual las personas pueden encontrar plenitud, calma, serenidad, paz, tranquilidad y bienestar.
Que todo es cuestión de percepción y de enfoque, de tal manera que la soledad, si es deseada y vivida, puede llevar a la plenitud y a la armonía y que el ser humano requiere de momentos de soledad para integrar sus pensamientos y promover su salud mental. Alicia reflexiona un momento y en su silencio percibo que un torbellino de ideas se están gestando en su interior. Pasado unos minutos me dice: “Es que yo no quiero esta sola, no quiero sentirme sola”. Le pregunto: “¿Estás sola o te sientes sola?”. Me contesta con una pregunta: “¿No es lo mismo?”. Le contesto con otra pregunta: “¿Tú crees que es lo mismo?”. Y emprendemos una conversación en esta dirección cuyas conclusiones son que estar solo en un asunto objetivo en el que la ausencia de los otros y de la interacción con otros es una realidad demostrable. Ella dice, con una sonrisa a medias, que en este sentido, solo estaba Tom Hanks en la película “Náufrago” (“Cast Away”), tan solo que se tuvo que inventar a “Wilson” para que le hiciera compañía.
Mientras, “sentirse solo” es una vivencia subjetiva que no depende de factores exteriores. Este tipo de soledad es una vivencia personal que puede estar amparada en la dificultad de ser uno mismo en compañía de otros, en el miedo de reencontrarnos con nosotros mismos, en el miedo al contacto con otros por el temor a estar solo o para evitar el sentimiento de abandono. Esta soledad, como es forzosa, produce depresión porque no es asumida o escogida, conlleva una falta de vínculos afectivos y malestar emocional.
Me mira y hay un brillo triste en sus ojos delatando un descubrimiento personal y me dice: “Entonces, yo no estoy sola, sino que me siento sola”. Agrega ¿depende de mí sentirme diferente? Y… ¿Qué puedo hacer para cambiar, de hecho, es posible cambiar? Como llevábamos cerca de una hora hablando, por toda respuesta, le leí este pensamiento de Eric Fromm: "Enquistarse en la soledad y la frustración, quejarse constantemente y continuamente de las desdichas y tragedias que nos acosan y no hacer absolutamente nada para modificar aquellas situaciones que nos angustian es un camino certero y seguro hacia la depresión”.

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