¡Tú eres amado! (I parte)
- Rómulo Emiliani
Sí, yo soy amado. Esta es una noticia tan grande como la de que Cristo ha Resucitado. Soy amado por El, con un amor total, infinito, absoluto, permanente, siempre fiel. Por pura gracia me ama, porque quiso, por su iniciativa, sin yo merecerlo, sin yo esperarlo, pedirlo ni imaginarlo. “En esto está el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que El nos amó y envió su Hijo, como propiciación por nuestros pecados, (1 Jn 3,18) ¡Dios nos amó primero! Desde siempre nos ha amado. Esto lo sé por Cristo, y la mayor prueba de su amor fue que Dios Padre lo entregó por nuestra salvación y él libremente se sacrificó.
¡Cristo ha resucitado! Claro que me hace feliz el saber que la vida triunfó sobre la muerte y que el bien vencerá al mal, pero si no creo que me ama, no seré completamente feliz. El se entregó por mí, murió por mí, pensando y pronunciando mi nombre e inmolándose por mi persona en la cruz. Esto es increíble y lo sé por la Revelación. Este misterio del amor incondicional de Dios, bien meditado y profundizado, es suficiente para darnos felicidad, ánimo y fuerzas para continuar el camino. ¡No estamos solos ni somos huérfanos! ¡Él nos ama!
Nadie puede humanamente entender esto: Dios piensa en todos y ama a todos de manera tal que lo hace como si nada más existiera una persona, usted. Hay una historia de amor muy personal de Dios con usted, única, especial y al mismo tiempo con todos. Aún si nadie lo amara, tendría usted el amor insondable, perfecto, divino, infinito y siempre actual de Dios. Sí, somos amados por Dios.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.